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Sostenibilidad empresarial, de estrategia ambiental a motor de competitividad
Durante los últimos años, la sostenibilidad dejó de ser una iniciativa complementaria dentro de las empresas para convertirse en un componente central de la estrategia de negocio.
Durante los últimos años, la sostenibilidad dejó de ser una iniciativa complementaria dentro de las empresas para convertirse en un componente central de la estrategia de negocio. La presión de consumidores, inversionistas, colaboradores y comunidades ha llevado a las organizaciones a replantear sus modelos de operación bajo una visión que combine resultados económicos con impactos positivos en la sociedad y el medio ambiente.
Para empresas del sector manufacturero y de construcción, este cambio implica incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la toma de decisiones diarias. La sostenibilidad ya no solo se relaciona con reducir impactos ambientales, sino con generar condiciones laborales adecuadas, impulsar la inclusión, desarrollar talento y fortalecer la relación con las comunidades donde tienen presencia.
En este contexto, Ariadna Pérez, directora de Recursos Humanos de USG LATAM, considera que la sostenibilidad forma parte de su modelo operativo desde hace más de 125 años, mediante el desarrollo de soluciones constructivas orientadas a mejorar la eficiencia de los procesos y reducir impactos ambientales. La compañía señala que esta visión responde a una tendencia global en la que las empresas son evaluadas no solo por su desempeño financiero, sino por la manera en que generan valor para distintos grupos de interés.
Uno de los principales cambios dentro de las organizaciones es la integración de la sostenibilidad a la cultura laboral. Más allá de los procesos productivos, las estrategias actuales buscan fortalecer el bienestar de los colaboradores mediante programas de salud, capacitación, inclusión y seguridad.
En el caso de USG, la empresa reporta acciones enfocadas en mejorar la calidad de vida de su personal, entre ellas programas integrales de bienestar, esquemas de trabajo híbrido y capacitación continua. De acuerdo con la compañía, 98% de sus líderes han participado en programas de formación, mientras que sus políticas de seguridad buscan consolidar una cultura de prevención con el objetivo de reducir accidentes laborales.
El desarrollo de talento también se ha convertido en un elemento relevante para atraer y retener colaboradores, particularmente entre las nuevas generaciones, que buscan integrarse a organizaciones con propósito social y ambiental. En este sentido, las empresas enfrentan el reto de demostrar que sus compromisos sostenibles forman parte de sus operaciones y no solo de sus discursos corporativos.
Otro desafío para las compañías mexicanas es ampliar la inclusión y la equidad en sectores tradicionalmente masculinizados. En la industria de la construcción, por ejemplo, la participación femenina continúa siendo un área de oportunidad. La directora de Recursos Humanos de USG LATAM señala que más de 30% de las posiciones operativas en sus plantas son ocupadas por mujeres y destaca la importancia de generar espacios seguros, capacitación constante y oportunidades de crecimiento profesional.
En materia ambiental, las empresas buscan avanzar hacia modelos productivos más eficientes. Pérez destaca el desarrollo de soluciones que permiten reducir hasta 40% el desperdicio en obra y establece como objetivo disminuir 50% sus emisiones hacia 2032. Estas metas forman parte de una transformación más amplia de la industria manufacturera, donde la eficiencia energética, el uso responsable de recursos y la reducción de residuos adquieren mayor relevancia.
La responsabilidad social también se refleja en acciones vinculadas con las comunidades. Entre sus iniciativas, la compañía reporta la plantación de más de 822 árboles con la participación de más de 500 voluntarios, así como la donación de más de 28 toneladas de alimentos en sus colectas recientes. Además, impulsa programas de reconocimiento académico para hijos de colaboradores y actividades relacionadas con salud y seguridad.
Hacia los próximos años, especialistas y empresas coinciden en que la sostenibilidad dejará de ser un elemento diferenciador para convertirse en un estándar de operación. Las organizaciones tendrán que demostrar resultados medibles en materia ambiental y social, al tiempo que desarrollan innovación y talento.
Para Ariadna Pérez, el futuro de la industria dependerá de la capacidad de las empresas para crear soluciones más responsables, pero también para generar oportunidades de desarrollo para las personas y las comunidades. La sostenibilidad, bajo esta perspectiva, representa un cambio en la manera de hacer negocios y una herramienta para construir crecimiento de largo plazo.