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El plan de la CRT para redes privadas y 5G abre oportunidades transversales: Generac
Los planes de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones para colocar nuevas concesiones de espectro para servicios celulares masivos, para coberturas rurales y para la creación de redes privadas, animan a Generac a buscar oportunidades de negocio en los proyectos que competirán por las bandas radioeléctricas.
Fernando Velasco González es director general en Generac México, una de las compañías de mayor reconocimiento internacional en la proveeduría de infraestructura para la generación de energía eléctrica.
Generac ya ha dirigido alrededor de 750 millones de pesos al mercado nacional, principalmente para la construcción y operación de una planta en Hidalgo, en la que emplea de manera directa a 1,000 técnicos. Fernando Velasco González tiene entonces la responsabilidad de desarrollar nuevas oportunidades de negocio que aumenten la demanda por las soluciones eléctricas de Generac,
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Los planes de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) para colocar nuevas concesiones de espectro radioeléctrico para servicios celulares masivos, para coberturas en zonas apartadas y sobre todo, para la creación de redes privadas que potencien al sector productivo del país, son una política pública que animan a este directivo a buscar oportunidades en las primeras subastas 5G de México, respecto a cómo puede participar Generac como proveedor de los proyectos que competirán por esas bandas radioeléctricas.
Fernando Velasco es ingeniero mecánico electricista por la Universidad Iberoamericana y se ha diplomado también en administración de empresas, aun cuando ha pasado veinte años en el sector energético, y por ello reconoce las oportunidades:
“La CRT ha tomado una decisión estratégica a favor del país por realizar unos procesos así, porque los efectos serán más transversales para otras industrias”, dice el ejecutivo en esta entrevista.
—El nuevo regulador telecom de México habla de asignaciones de espectro para banda ancha móvil masivo y de coberturas sociales, pero también habla de redes inteligentes; y es ahí cuando parece que a la autoridad se le prendió el foco, porque ha invitado a toda la cadena de valor y a otros sectores a mirar sus subastas de espectro. ¿Mira usted lo mismo también?
—Los intentos por concesionar espectro llevaban años y qué bien que ahora la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones envía un mensaje más claro, porque el mercado mexicano tiene muchas expectativas en torno a estos procesos como una palanca para el desarrollo; así sea una sola licitación o varias subastas, las que terminen concretándose y para adjudicar un espectro especifico. Pero sobre todo también, porque la autoridad ha comprendido que el espectro es un insumo estratégico para la competitividad de la industria mexicana y ojalá que sea esta una oportunidad que se aproveche bien.
Había habido propuestas, pero por alguna situación esto del espectro para las redes privadas no había sucedido con fuerza antes y los concursos de espectro terminaban siempre centrados en los grandes operadores de telecomunicaciones; en frecuencias para redes celulares y para redes por Wi-Fi.
Ahora, finalmente, se abre una puerta para habilitar otro tipo de servicios y soluciones importantes para la industria manufacturera y minera; la de energía y de servicios; etc. Esto no debe pasar desapercibido y debe hacerse lo posible porque esa misma puerta no se cierre.
—¿Coincidiría en que, quizá, el contexto regulatorio-económico-fiscal de hace algunos años posibilitaba poco el éxito de intentos de asignación de espectro más allá de las subastas para redes celulares tradicionales? ¿O simplemente antes se abrió una puerta equivocada?
—Lo que parece hoy es que la puerta está abierta. Claro, también hay incertidumbre, porque todavía hay que ver cuáles van a ser las reglas oficiales y entenderlas. Se esperaría que exista entonces un habilitador importante para la certidumbre y entender cómo es que se va a hacer un proceso de asignación y cómo podría hacerse en la práctica un proyecto de red privada, sin importar el tipo de industria que contrate uno.
Si van a ser, por un lado, unas redes privadas, donde los propios negocios montan su infraestructura o si serán servicios comerciales, en donde otras empresas integran esta infraestructura para bien dar servicios a la industria. Pero como termine definiéndose ello, el asunto está en que esta autoridad ya puso en la boca de todos, la promesa de un panorama muy distinto al que habíamos visto antes.
—Usted representa a una compañía con presencia en un sector que parecería ajeno a las telecomunicaciones, ¿cómo ejemplificaría que ese “panorama distinto” también es una oportunidad para su empresa?
—Si, por ahora, nos enfocamos a las redes privadas, estamos hablando de oportunidades; de nuevos mercados. Estamos hablando de innovación y de necesidades. El sólo hecho de que ahora en un sector que suena ajeno al nuestro se esté hablando de capacidad de análisis de datos, baja latencia y alta velocidad de transmisión, si bien para ello se necesita espectro, también es necesaria la energía.
Estamos viviendo el auge de las comunicaciones entre máquinas; la robotización y una siguiente era en automatización y una incipiente industria IoT. Hoy, quizá, no lo veamos como una realidad, pero todo eso habilitará pronto muchas oportunidades de mejora de calidad de vida en tu hogar y en oportunidades para volvernos más competitivos como país; por eso los efectos serían transversales.
Diría en síntesis que observamos un México sumamente atractivo, si este tipo de iniciativas se manejan correctamente, porque aun con que se habla de una industria conectada gracias a proyectos como pueden ser las redes privadas, está claro que la energía es el habilitador invisible.
—Decía usted que la energía es un habilitador de proyectos estratégicos, ¿consideraría entonces que el gobierno acompañe este tipo de procesos con un plan que ponga al día a la red eléctrica nacional?
—Sencillamente, la energía es un respaldo crítico para cualquier industria y para la solución de cualquier necesidad. El país vive un contexto de expectativas creadas y que por tanto tiempo y diversas situaciones se han ido aplazando y pues, bueno, parece que esto ahora va a suceder.
Tal vez no suceda al ritmo deseado, pero tiene que suceder y entonces es relevante que se piense que más allá de toda la infraestructura asociada a las telecomunicaciones como las fibras, las torres o los data center.
Está el reto de la energía como un desafío fundamental y se ha demostrado que hemos vivido a lo largo de estos últimos años con ciertos eventos que dejaron claro que la demanda rebasó a la oferta de energía y eso nos obliga a tener una infraestructura eléctrica más robusta, resiliente y con el entendimiento de su real valor para otros sectores, porque sin energía no va a haber esta digitalización que se está prometiendo.
La inversión en energía no es un gasto operativo, es una decisión estratégica que define la competitividad del negocio y a nivel país, la suerte de la planta industrial.
—Una respuesta así explicaría por qué promesas como aquello del nearshoring continua más como una narrativa, que como un hecho en concreto…
—El tema de la energía es una deuda, que, coyunturalmente por ese otro contexto de telecomunicaciones, empata muy bien. Estamos viviendo un fenómeno desde hace algunos años como es el nearshoring, que, quizás ahora se ve un poco ralentizado.
Y aunque sigue sucediendo, en muchas ocasiones las decisiones de invertir o no en el país se debe a la disponibilidad de la energía. Querétaro, creo que es un claro ejemplo: Se ha vuelto un hub de telecomunicaciones y para data centers sumamente importante. Querétaro es un punto estratégico en donde siguen llegando las inversiones y no solamente los data centers, sino de la industria en general. Pero también hay quien lo piensa en instalarse.
Y Querétaro no es la excepción. Lo estamos viendo en otras regiones; en Occidente, en el Norte, el Sureste y mucho se explica por esta falta de infraestructura.
Podemos señalar la falta de inversión del gobierno. Sin duda es importante la inversión pública. ¿Qué podemos hacer nosotros desde el sector privado? Promover la inversión e idear alternativas; pensar en un respaldo de generación propia, eso es posible. Es una decisión estratégica, porque planes como los de esta autoridad (CRT), provocarán oportunidades de negocio para varias industrias y entonces eso de los proyectos de redes privadas se volverán oportunidades que voltearán a mirar empresas de muchos sectores, haciéndola una iniciativa transversal.
Hacia el año 2030 la demanda eléctrica del país va a crecer un 13% y esto se puede disparar en cualquier momento, porque sólo la tecnología de la inteligencia artificial puede disparar el consumo de manera muy importante.
Entonces, tenemos un reto fuerte como industria y como país, no solamente en el despliegue de la nueva infraestructura de telecomunicaciones, sino en la infraestructura eléctrica del país.