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Perturbaciones comerciales afectan a México y EU, dice CNA a USTR
La cúpula agroempresarial mexicana pide ponderar la complementariedad entre ambas economías y evitar nuevos aranceles.
El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) de México advirtió a la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) que las perturbaciones comerciales bilaterales afectan a ambas naciones por la alta complementariedad en el sector.
De acuerdo con las estadísticas en lo que va del actual ciclo comercial, de octubre de 2025 a junio de 2026, las exportaciones agroalimentarias (incluidos productos relacionados como forestales y pesqueros) de México al mercado estadounidense cayeron a una tasa interanual de 7.1%, a 34,668 millones de dólares.
En sentido inverso, las exportaciones correspondientes de Estados Unidos al mercado mexicano crecieron 3.5%, a 23,962 millones de dólares.
Actualmente, México es el principal mercado de exportación agroalimentaria para Estados Unidos y, a su vez, Estados Unidos es el mayor mercado para las exportaciones agroalimentarias mexicanas, lo que beneficia a productores y consumidores de ambos países y fortalece la seguridad alimentaria en América del Norte.
El mensaje se envió por Jorge Esteve Recolons, presidente del CNA, a Jamieson Greer, titular de la USTR, como parte de las consultas sobre la investigación de la Sección 301 sobre exceso de capacidad productiva que el gobierno de Estados Unidos mantiene en curso.
“Estamos firmemente convencidos de que las perturbaciones comerciales en el sector que representamos serían perjudiciales para ambos países, y de que debemos trabajar de manera constructiva sobre los logros alcanzados para fomentar la prosperidad de América del Norte en el ámbito agroalimentario”, dijo Esteve Recolons.
La investigación sobre el exceso de capacidad busca determinar si 16 socios comerciales “presentan un exceso estructural de capacidad y producción en diversos sectores manufactureros”. Estos 16 socios comerciales son China, la Unión Europea, Singapur, Suiza, Noruega, Indonesia, Malasia, Camboya, Tailandia, Corea, Vietnam, Taiwán, Bangladesh, México, Japón e India.
“Es nuestra profunda convicción que debemos esforzarnos por mejorar la asequibilidad de los alimentos en América del Norte y fortalecer la región para que sea autosuficiente y goce de seguridad alimentaria, en beneficio de los ciudadanos de México y Estados Unidos”, agregó Esteve Recolons.
La USTR describe el “exceso estructural de capacidad” como “capacidad de producción industrial subutilizada que se mantiene mediante intervenciones o políticas gubernamentales”, y sostiene que dicho exceso provoca que otros países tengan “superávits comerciales de bienes grandes o persistentes” que desplazan la producción y la manufactura estadounidenses.
Entre Estados Unidos y México destacan tres irritantes comerciales: la investigación antidumping sobre fresas mexicanas de invierno; las suspensiones recurrentes de inspecciones fitosanitarias a aguacate por motivos de seguridad; y los antecedentes de medidas antidumping a pierna y muslo de pollo.
“Aún queda mucho trabajo por hacer para seguir maximizando los beneficios de nuestra relación comercial, y estamos convencidos de que los desafíos pendientes se abordarán conjuntamente, bajo un espíritu de cooperación mutuamente beneficiosa entre los productores y los gobiernos de nuestros dos países”, instó.
El CNA es la organización que representa al sector agrícola, ganadero, pesquero y agroindustrial mexicano. Cuenta con 1.8 millones de miembros —entre productores individuales, empresas y asociaciones— que generan 75% del PIB agroalimentario de México y representan 85% de las exportaciones agroalimentarias nacionales.
Esteve Recolons subrayó que la capacidad productiva del sector que representa no es fruto de directrices gubernamentales, sino el resultado de más de 30 años de desarrollo impulsado por fuerzas de mercado bajo las normas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como del trabajo y la visión de agricultores, ganaderos, pescadores y empresas agroindustriales de ambos países.
Concluyó que todo ello ha convergido en la creación de una red productiva agroalimentaria norteamericana altamente integrada, en la que se han maximizado las ventajas complementarias y se han fortalecido cadenas de suministro seguras y resilientes.