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México ya tiene eSIM, pero 7 de cada 10 smartphones no pueden usarla: Holafly

El Global eSIM Index 2026 coloca a México entre los mercados más rezagados de su muestra: obtiene 58.2 puntos y estima que sólo 22% de los smartphones tiene capacidad para eSIM.

En México la eSIM ya forma parte de la oferta móvil, pero todavía está lejos de convertirse en una tecnología de acceso masivo.

El informe Holafly Global eSIM Index 2026 colocó al país en la posición 43 de 50 mercados analizados, con una puntuación de 58.2 sobre 100 y una disponibilidad estimada de dispositivos eSIM de apenas 22 por ciento.

El contraste regional amplía la fotografía. Brasil aparece en el puesto 24, con 77.6 puntos; Argentina en el 28, con 72.2; Costa Rica en el 30, con 71.2; Chile en el 33, con 69.4; Colombia en el 34, con 68; y Nicaragua en el 38, con 64.5. Entre los mercados latinoamericanos incluidos en la tabla de Américas, México sólo supera a Bolivia, ubicada en el lugar 46 con 55.5 puntos.

El estudio, producido por TeleSemana.com para Holafly, analiza 50 mercados y 171 operadores móviles.

Su metodología no mide únicamente si un operador ofrece eSIM: intenta capturar la distancia entre la disponibilidad tecnológica y la posibilidad real de que un usuario la active sin fricciones.

Para ello pondera preparación de mercado, activación y soporte, adopción y competencia, entorno regulatorio y una evaluación experta.

En el caso mexicano, el documento considera que el mercado móvil está muy maduro, pero califica la activación y el entorno regulatorio como inmaduros y la adopción como intermedia.

Esa combinación ayuda a explicar una aparente contradicción: el país dispone de redes 5G, operadores con oferta eSIM y aplicaciones en wearables e Internet de las cosas, pero la base de dispositivos continúa funcionando como una barrera.

El reporte estima que más de 70% de la base actual de smartphones carece de acceso a la tecnología. También calcula que 22% de los teléfonos tiene capacidad técnica para eSIM y proyecta que esa proporción podría llegar a 50% hacia el final de la década.

El precio y la composición del parque de terminales aparecen, así como parte central del problema. La eSIM se expandió primero en equipos de gama alta, mientras que una proporción importante de los usuarios permanece en dispositivos de gama media y baja.

El índice sostiene que la masificación dependerá, entre otros factores, de que los fabricantes extiendan la tecnología a hardware más accesible.

Pero el dispositivo no es la única fricción. El reporte también señala los procesos de identificación de las líneas y la necesidad de que los operadores desarrollen mejores mecanismos de autogestión.

La promesa de una SIM que puede provisionarse de manera remota pierde parte de su ventaja cuando el proceso de alta exige pasos adicionales o termina llevando al usuario a un canal presencial.

El caso mexicano muestra por qué la discusión sobre eSIM empieza a ir más allá de la sustitución de una tarjeta de plástico. La tecnología puede estar disponible en la red y en los sistemas de los operadores, pero su adopción depende también del teléfono que tiene el usuario, de la experiencia de activación y de las reglas que acompañan el alta de una línea.

Periodista de negocios para El Economista, con especialidad en telecomunicaciones e infraestructura. Es licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM, con estudios posteriores en el ITESM Campus Ciudad de México, el ITAM y la Universidad Panamericana. Fue colaborador en Grupo Radio Centro, Televisa, El Financiero y Alto Nivel. Ha sido moderador en los congresos internacionales de Futurecom y NexTV Latam; y también es citado en diversos análisis sobre telecomunicaciones y radiodifusión de la OCDE, la GSMA y la ASIET.

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