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La logística también es una decisión ética y ambiental
El transporte refrigerado es uno de los puntos donde la sostenibilidad empresarial se convierte en una acción concreta.
Decisiones aparentemente técnicas -como el tipo de refrigerante, la eficiencia energética de los equipos o la visibilidad en tiempo real- tienen efectos directos en la huella de CO2.
Durante años, la logística fue vista como un engrane silencioso: necesaria, pero secundaria frente a la producción o la estrategia comercial. Hoy, en un contexto de crisis climática, presión regulatoria y consumidores más informados, esa visión quedó obsoleta. Para José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte en Thermo King, el transporte refrigerado es uno de los puntos donde la sostenibilidad empresarial deja de ser un discurso y se convierte en una acción concreta.
“El transporte refrigerado es crítico porque es un sector que no se puede detener”, explica. “Mueve alimentos y medicamentos todos los días bajo temperatura controlada, pero su impacto climático también es significativo”. De acuerdo con estudios globales recientes, las emisiones de las cadenas de frío agroalimentarias alcanzaron aproximadamente 1.32 gigatoneladas de CO₂ equivalente en 2022, una cifra que refleja el crecimiento de esta actividad en las últimas décadas.
Por esa razón, iniciativas como el Gigaton Challenge, que busca reducir una gigatonelada de CO₂ mediante cambios estructurales, han puesto la mirada en este sector. “Transformar lo que es indispensable puede generar reducciones reales y medibles”, señala Gómez. A esto se suma que la refrigeración y conservación de alimentos representa cerca del 15 % del consumo eléctrico mundial, según la Global Cold Chain Alliance (GCCA), lo que la convierte en una palanca clave para cualquier estrategia climática. Más allá de las cifras, el directivo subraya que la cadena de frío deja de ser un tema técnico cuando se reconoce que no es neutral. “Cada vez que hay una falla, no solo se pierde producto; se desperdician recursos, energía y se generan emisiones adicionales. En un contexto de crisis climática y presión social, seguir operando sin cuestionar ese impacto ya es una postura”, afirma.
Decisiones aparentemente técnicas —como el tipo de refrigerante, la eficiencia energética de los equipos o la visibilidad en tiempo real— tienen efectos directos en la huella de carbono. “Muchas de las decisiones con mayor impacto climático ocurren en lo técnico”, apunta Gómez. Desde la experiencia de Thermo King, la conectividad y la telemetría permiten anticipar fallas, evitar mermas y optimizar el uso de energía. “Medir mejor permite emitir menos”, resume.
El desperdicio de alimentos es otro frente crítico. Una gran parte ocurre después de la producción, durante el almacenamiento y el transporte. “Cuando un alimento se pierde, también se pierde toda la energía y las emisiones asociadas a su producción. Por eso, reducir desperdicio es una acción climática directa”, explica. Una cadena de frío eficiente permite que los productos lleguen en buen estado desde el primer intento, evitando reprocesos que elevan la huella ambiental.
En el caso de medicamentos y vacunas, el impacto es doble. “Existe un riesgo social muy claro, porque un producto que pierde su eficacia pone en riesgo la salud de las personas. Pero también hay un impacto ambiental, ya que cada unidad desperdiciada debe volver a producirse y transportarse”, advierte el vocero.
Para evitar que la reducción de emisiones dependa solo de compensaciones, la industria impulsa cambios estructurales. El enfoque ha pasado de soluciones aisladas a sistemas integrados, con tecnologías más limpias, mayor eficiencia energética y nuevas fuentes de energía. Un ejemplo es el uso de paneles solares en el transporte refrigerado para reducir el consumo de combustible en funciones auxiliares. Desde la perspectiva empresarial, José Carlos Gómez es claro: una logística más sustentable no frena el negocio. “Es sinónimo de eficiencia, resiliencia y confianza. Ayuda a cumplir regulaciones, reduce riesgos y fortalece la relación con clientes y consumidores”, concluye.