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Estacionalidad es la línea roja en la negociación del T-MEC
Nuestro país buscará que no se imponga ningún tipo de restricción a las exportaciones en función a temporalidad, sostuvo Julio Berdegué.
Juan Cortina, Julio Berdegué y Francisco de Rosenzweig, este jueves, en las instalaciones de esta casa editorial.
La estacionalidad es la línea roja para México en la revisión del T-MEC, porque permitir que Estados Unidos imponga medidas restrictivas a las exportaciones de productos hortofrutícolas mexicanos durante determinadas temporadas modificaría las reglas del comercio y podría abrir la puerta a nuevas restricciones en otros productos y sectores.
El tema fue planteado durante el Foro “Pulso agroalimentario, los retos que definirán al sector”, organizado por El Economista en colaboración con el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), donde representantes del sector privado y del gobierno mexicano analizaron los retos que enfrenta el campo ante la revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.
La estacionalidad se refiere a las restricciones impuestas al volumen de productos mexicanos que puedan ingresar al mercado de Estados Unidos durante determinadas temporadas o épocas del año.
Julio Berdegué, responsable de Temas Internacionales del Sector Agroalimentario del Gobierno de México, consideró decisivo para México el tema de la estacionalidad durante la revisión del T-MEC, por lo que dijo que México buscará que no se imponga ningún tipo de restricción a las exportaciones en función de medidas estacionales.
La preocupación, agregó, es que este tipo de restricciones, aplicadas inicialmente a determinados productos agroalimentarios, puedan extenderse a otros sectores.
Además, “casi un millón de empleos vinculados a estos productos pudieran estar amenazados” si Estados Unidos aplica este tipo de restricciones, sostuvo el exsecretario de Agricultura durante su participación en el Foro.
Subrayó que el objetivo de México es preservar la arquitectura general del acuerdo comercial y evitar que la relación entre ambos países pase de “un esquema de libre comercio a uno de comercio administrado”.
“Nosotros no queremos llegar allá”, expuso el funcionario. “Tengo confianza en que vamos a encontrar un cómo sí”.
Francisco Rosenzweig, socio ejecutivo del bufete de abogados White & Case, coincidió en que, si Estados Unidos busca imponer restricciones al comercio, incluidas medidas como la estacionalidad, podría generar una respuesta defensiva por parte de otros sectores y socios comerciales.
“Lo que sucede es que si Estados Unidos o un socio comercial empieza a establecer restricciones de este lado también los productores de acero, que se están viendo afectados por las importaciones, van a pedir al gobierno que imponga restricciones”, advirtió.
Además, consideró que este tipo de medidas son “el principio que rompen el libre comercio” y pueden convertirse en un “juego defensivo” que “es un perder-perder”.
Juan Cortina, vicepresidente de Comercio Exterior del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), recordó que medidas de estacionalidad ya se han aplicado a productos mexicanos como el jitomate y la fresa que se envían al mercado estadounidense.
“No puede ser que nos cambien las reglas del juego por 200 o 300 productores de fresas en Florida y que cambien las reglas del dumping”, expresó durante su participación en el Foro.
En ese sentido, enfatizó que, aunque las reglas del T-MEC entre México y Estados Unidos sí están cambiando, en el sector agroalimentario ambos países son muy complementarios.
Mientras Estados Unidos cuenta con ventajas para la producción de granos, México tiene una posición relevante en la producción hortofrutícola. “Somos muy complementarios”, acotó.
Revisión del T-MEC “va bien”
En la discusión sobre la revisión del tratado, el responsable de Temas Internacionales del Sector Agroalimentario del Gobierno de México “va bien” y existe optimismo para alcanzar “en un tiempo corto” un primer acuerdo general.
“En México no solo ocupamos alimento, también ocupamos mucho acero, aluminio. Entonces creo que vamos bien en ese sentido”, explicó Berdegué al referirse al conjunto de temas que forman parte de las conversaciones con Estados Unidos.
En materia agroalimentaria, explicó que al inicio de las negociaciones comerciales con Estados Unidos había “una lista bastante larga de temas”d sobre la mesa, de los cuales prácticamente todos están acordados. “Los puntos que quedan por resolver son muy pocos”, aseguró.
Julio Berdegué reiteró que “el orden económico y comercial global se acabó” y que eso cambió las reglas del comercio internacional, por lo que México debe mirar más allá de la negociación actual y pensar en lo que viene para las próximas décadas.
“No solo estamos viendo cómo resolver los temas de esta negociación, sino lo que tenemos que hacer pensando en cómo los resultados de esta negociación nos dejan bien parados para los 30 o 40 años que vienen”, comentó.
Francisco Rosenzweig, socio ejecutivo del bufete de abogados White & Case, opinó que en esta etapa de revisión del T-MEC con Estados Unidos, México llega con un sector alimentario “muy potente, muy fuerte” y una plataforma de libre comercio que le permite competir.
Consideró que, aunque México tiene una clara vocación exportadora hacia Estados Unidos, que ha sido su principal mercado por razones geográficas, de poder adquisitivo y de conveniencia, debe explorar las oportunidades que ofrecen sus tratados comerciales.