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Empatía y compromiso social: el legado Garza Sada
Tres iniciativas revelan cómo el talento, la innovación y la educación pueden convertirse en motores de transformación.
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Hay historias que no se escriben con números fríos ni con estadísticas, sino con la textura rugosa de la tierra seca, la calidez de un abrazo navideño y la mirada encendida de un niño que descubre, por primera vez, que su voz importa.
En un país donde a menudo las noticias nos abruman con urgencias y desencuentros, existen rincones donde la empatía se convierte en tecnología, la educación en libertad y el liderazgo empresarial en un acto profundo de servicio. Tres iniciativas distintas —nacidas desde la experiencia de un estudiante, la persistencia de una organización civil y la visión de un empresario consagrado— encarnan hoy esa fuerza silenciosa que mueve a México. A través del galardón Eugenio Garza Sada, instituido por FEMSA y el Tecnológico de Monterrey para honrar valores que trascienden el tiempo, estas voces se encuentran en esperanza, dignidad y esfuerzo compartido.
La medicina que nace del alma
En la categoría de Liderazgo Empresarial Humanista, la atención y la emoción del recinto convergieron en Eric Hágsater Gartenberg. Quien observe de lejos a este EXATEC y presidente de Grupo Chinoin verá a la cabeza de un gigante farmacéutico con más de 90 años de trayectoria, una fuerza laboral de 2,600 colaboradores y el mérito de producir siete de los medicamentos más prescritos en México. Sin embargo, cuando Don Eric toma la palabra, la frialdad del éxito corporativo se disuelve de inmediato para revelar al hombre sensible que habita detrás del ejecutivo.
"Soy hijo de migrantes recibidos tras la Segunda Guerra Mundial", rememora con la sencillez de quien jamás olvida sus raíces y fue esa misma memoria la que, hace 45 años, lo llevó a tomar una decisión audaz y visionaria: mudar la planta de la empresa a Aguascalientes, apostando de lleno por el talento de la gente local. Hombres y mujeres que, aun sin títulos universitarios, aprendieron la complejidad de la alta tecnología científica y convirtieron el proyecto en una proeza industrial.
Para Don Eric, la verdadera cúspide de su trayectoria no habita en las gráficas de ventas ni en los reconocimientos públicos, su verdadero orgullo se manifiesta en las fiestas de Navidad de la empresa, cuando los trabajadores se le acercan entrañablemente en bicicleta para decirle: "Gracias, esto me cambió la vida".
Ese compromiso con la vida trasciende las aulas de la medicina. El apasionado botánico, Eric Hágsater ha descrito más de 1,000 especies de orquídeas, abanderó la protección de la tortuga golfina desde Pronatura y logró reducir en un 80% la huella de carbono de su empresa. Acompañado por sus hijas y nietos —quienes presenciaron cómo se honraba al abuelo que con frecuencia ven en casa—, Don Eric recibió el galardón como un recordatorio vivo de que la iniciativa privada solo encuentra su verdadera razón de ser cuando abraza a la humanidad y respeta profundamente la naturaleza.
El agua en la piel: la revolución en el campo
El agua en el campo chihuahuense no perdona; cuando falta, la tierra se agrieta y el cansancio de los agricultores se multiplica. Eso lo sabe Luis Ángel Robles Morales, un joven estudiante de Ingeniería en Mecatrónica del Tec de Monterrey, campus Chihuahua, quien desde los ocho años aprendió a leer la fatiga en el rostro de su padre y de los productores locales. En esos surcos no solo se cultiva la tierra: se siembra la supervivencia.
De esa empatía y de la urgencia frente a la sequía nació OAKs Filtration, una iniciativa familiar que revolucionó la tecnología de riego. Los sistemas comerciales tradicionales pueden costar hasta medio millón de pesos, un abismo inalcanzable para la mayoría. Luis Ángel modificó el diseño de los filtros esenciales para evitar que la arena y el lodo tapen las mangueras, reduciendo los costos hasta en un 80% y duplicando su eficiencia.
Más allá de los algoritmos y la ingeniería, el impacto se mide en vidas transformadas. En el campo, un filtro eficiente significa que un campesino ya no debe velar la parcela noche y día; significa tener tiempo para volver a casa a comer en familia. Hasta hoy, más de 500 agricultores en Chihuahua han recuperado la tranquilidad y han optimizado cada gota de un recurso tan escaso como el agua.
Este compromiso humanista llevó a OAKs Filtration a ser galardonado con el prestigioso Premio Eugenio Garza Sada en la categoría de Innovación Social Estudiantil. El reconocimiento no solo valida una solución técnica frente al cambio climático, sino que honra la memoria de un legado que creía en la innovación al servicio de la comunidad.
Sembrar en el aula: la dignidad que se aprende de niño
Lejos de los campos de cultivo, en las aulas públicas de Nuevo León, Coahuila y Durango, las conversaciones cotidianas no siempre giran en torno a los libros de texto obligatorios. A veces, las verdaderas lecciones de la vida comienzan cuando un adolescente aprende a calcular un presupuesto familiar para ayudar en casa, o cuando un grupo de niños decide organizarse para arreglar los baños de su escuela porque entendieron, desde muy pequeños, que su voz y su dignidad también cuentan.
Detrás de cada una de estas pequeñas revoluciones cotidianas está Alejandra Hinojosa y el equipo de Formando Emprendedores A.B.P. Más que un trofeo o una distinción formal, la categoría de Emprendimiento Social del Premio Eugenio Garza Sada celebra más de dos décadas de un esfuerzo incansable que coloca a la persona en el centro, abordando desde la deserción escolar y la falta de inclusión hasta la educación financiera y la prevención de la violencia.
"Comenzamos con la ilusión de darles herramientas para la vida", relata previo a recibir el reconocimiento, con la emoción a flor de piel al recordar los primeros años. El impacto de su metodología es palpable y se mide en historias humanas que dan sentido a todo el esfuerzo. Como la de Eder, aquel niño que años atrás escuchaba atento en su salón de clases y que hoy, ya convertido en un adulto profesional, regresa como donante mensual para asegurar que otros jóvenes reciban la misma oportunidad que a él le cambió el destino.
Con más de 230,000 niños y jóvenes beneficiados desde 2004, la organización ha demostrado que la educación financiera y el emprendimiento con sentido social no son conceptos abstractos ni lejanos, sino puentes reales hacia la autosuficiencia y la empatía. El galardón llega como ese impulso necesario para escalar su visión a través de herramientas digitales y alianzas estratégicas. Es, ante todo, un abrazo a ese trabajo incansable que transforma la incertidumbre de miles de estudiantes en un horizonte lleno de posibilidades.
Un legado que florece en la comunidad
Estas tres historias, tan distantes en sus campos de acción, pero tan cercanas en su propósito, recuerdan que el cambio social no es una teoría lejana. Se construye con filtros de riego pensados para el campesino que vuelve a casa a cenar; con niños que aprenden a tomar las riendas de su futuro en un salón de clases; y con empresarios que entienden que el valor de una compañía se mide en el bienestar de su gente.
Desde su creación en 1993, el galardón rinde homenaje a la memoria de don Eugenio Garza Sada. A través de la entrega de la escultura Luz Interior, creada por la artista Yvonne Domenge, un diploma y un estímulo económico que suma 4.5 millones de pesos repartidos entre las tres categorías, la iniciativa ha reconocido a lo largo de su historia a 81 ganadores cuyo trabajo acumulado ha impactado la vida de más de 9 millones de personas.
Más allá de los incentivos o la escultura, lo que verdaderamente permanece es la certeza de que el conocimiento, la innovación y el trabajo diario cobran su verdadero significado cuando se ponen con empatía y humildad al servicio de los demás.