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Certeza y Confianza: Conoce, monitorea y protege tu identidad financiera

Por Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito

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La transformación digital cambió la manera en que nos relacionamos con los servicios financieros. Hoy podemos abrir una cuenta, solicitar un crédito o contratar una tarjeta desde el celular en cuestión de minutos. Esto representa una oportunidad para avanzar en la inclusión financiera, pero también trae nuevos desafíos. Mientras más operaciones se realizan en línea y más información estamos compartiendo, aumenta la necesidad de proteger nuestra identidad financiera.

El fraude está evolucionando rápidamente. Ya no se limita a llamadas sospechosas o correos falsos. Existen esquemas de suplantación de identidad, sitios apócrifos de instituciones financieras, aplicaciones maliciosas, hasta herramientas de IA con contenidos muy convincentes. Por ello, debemos cambiar la manera en que entendemos la seguridad financiera. No basta con proteger nuestro dinero, también debemos cuidar la información que permite acceder a él o solicitar créditos a nuestro nombre.

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Por eso, debemos adoptar una regla sencilla: conoce, monitorea y protege tu identidad financiera.

Conocer significa saber qué información financiera existe sobre nosotros. Una herramienta fundamental es Mi Reporte de Crédito Especial, que permite consultar los créditos que tenemos o hemos tenido, así como conocer nuestro comportamiento de pago. Revisarlo no debería ser una actividad exclusiva de quien está por solicitar un préstamo. Conocer nuestra información es el primer paso para identificar cargos que no reconocemos y actuar oportunamente.

Monitorear significa mantenernos atentos a los cambios. Revisar periódicamente Mi Reporte de Crédito Especial ayuda a detectar créditos que no solicitamos o información incorrecta. Nuestro reporte debe ser visto como una herramienta de prevención y no como un documento que necesitamos cuando buscamos financiamiento. Pero monitorear también implica revisar los estados de cuenta, activar alertas y prestar atención a movimientos inesperados, hábitos sencillos que marcan la diferencia.

Proteger nuestra información requiere hábitos digitales. Debemos evitar compartir contraseñas, NIP o códigos de seguridad por llamadas, mensajes, correos o redes sociales. También es importante limitar la información personal que hacemos pública y verificar siempre quién solicita nuestros datos. Además, es vital utilizar contraseñas diferentes y activar mecanismos de autenticación adicionales.

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La responsabilidad es compartida. Las instituciones financieras, las Sociedades de Información Crediticia, las fintech y las autoridades tienen el reto de fortalecer los mecanismos de seguridad, desarrollar herramientas de prevención y facilitar que las personas comprendan y controlen su información financiera.

La identidad financiera se construye con cada decisión que tomamos cuando solicitamos un crédito, pagamos una deuda, abrimos una cuenta y también cuando compartimos nuestros datos. En una economía cada vez más digital, cuidarla debe convertirse en un hábito.

Conocer nuestra información, monitorearla y protegerla nos permite tomar el control. En la era de los fraudes digitales, la mejor defensa no es desconfiar de todo, sino estar informados, atentos y preparados para detectar aquello que no corresponde con nuestras decisiones financieras.

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