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El Empresario

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Unicornios, camellos y cebras: ¿qué tipo de startup eres?

Las metáforas animales del mundo emprendedor no son un simple juego de palabras, cada una mide el éxito con una vara distinta, ya sea valuación, empleo, rentabilidad, impacto social o supervivencia. Conocerlas ayuda a definir qué tipo de empresa quieres construir.

Unicornios, camellos y cebras-geminiGemini.

Durante años, el éxito en el ecosistema de startups tuvo un solo nombre: unicornio. Con el tiempo, la jerga se pobló de animales que describen otras formas de crecer. Algunos priorizan la valuación, otros la generación de empleo, la rentabilidad, el impacto social o, simplemente, seguir en pie.

La realidad es que no todos los emprendedores aspiran a ser unicornios, pues menos del 1% de las empresas respaldadas por capital de riesgo alcanza esa valuación.

Incluso desde la academia se cuestiona que alcanzar el grado de unicornios sea una buena forma de medir la fortaleza de un negocio, en su lugar se propone valorar la agilidad y la resiliencia de las empresas.

Esa diversidad de rutas es la que reflejan los animales que, junto con el unicornio, forman el zoológico emprendedor.

Unicornio: la valuación como meta

El término lo creó en 2013 la inversionista estadounidense Aileen Lee, socia fundadora de Cowboy Ventures, quien le nombró unicornio a una startup privada con valuación superior a mil millones de dólares.

Aileen Lee consideró otros nombres, como "home run", pero eligió el animal mitológico para transmitir rareza y algo de alquimia. En su análisis, solo 0.07% de las startups alcanzaba esa cifra en su primera década.

El concepto prosperó y ese año se tuvieron 2013 unicornios y a marzo del 2026, ya existen más de 1,300 startups con esta valuación a nivel mundial, de acuerdo con CB Insights.

En México son nueve los unicornios: Kavak, Bitso, Clip, Konfío, Incode, Merama, Stori, Clara y Nowports.

Gacela: el empleo como motor

Su origen es académico. El economista estadounidense David Birch lo popularizó en su libro Job Creation in America, donde sostuvo que un pequeño grupo de empresas de rápido crecimiento genera la mayor parte de los nuevos empleos.

El termino se le atribuyó a empresas con ingresos de al menos un millón de dólares que se duplican en cuatro años, es decir, que tienen un crecimiento anual mínimo de 20 por ciento.

Con los años, el término se reinterpretó y se usa sobre todo para startups exitosas de mercados con poco capital, como África.

Cebra: rentabilidad con propósito

El termino nació en 2017 para nombrar a las startups que combinan beneficios y propósito. Como las cebra, que tienen tanto rayas blancas como negras, estos negocios ganan dinero y mejoran la sociedad, sin sacrificar una cosa por la otra.

No son organizaciones sin fines de lucro ni necesariamente empresas B, pero si suelen buscar eficiencia de capital y evitar ceder participación a inversionistas de riesgo.

El concepto derivó en “Zebras Unite”, una comunidad internacional de fundadores e inversionistas que, según The New York Times en 2019, superaba los 1,200 integrantes. Su tesis es que se puede construir un negocio sólido sin perseguir el crecimiento exponencial.

Camello: resistir en el desierto

Las startups camello son aquellas que pueden sobrevivir en el “desierto” de los mercados volátiles y con escasez de liquidez, pero a diferencia de la cebra, el camello sí acepta capital de riesgo e incluso aspira al estatus de unicornio, pero por un camino de menor riesgo.

En lugar de crecer lo más rápido posible, suelen impulsar el proceso con productos subvencionados o gratuitos, es decir resuelve primero su economía unitaria, escala después y cuida su flujo de efectivo.

El término lo acuñó Alexandre Lazarow, inversionista de Cathay Innovation, en su libro Out-Innovate (2020).

Otros animales: burros, cucarachas y mosquitos

También hay otros términos que se han utilizado a lo largo de los años para darle una clasificación a las startups. Estos son algunos de los más usados.

Dragón: Una empresa dragón es aquella que es resiliente, poderosa y con una visión de propósito a largo plazo y obtienen su valor por la capacidad de administrar las inversiones y responder a los inversionistas. También son aquellas que, por sí sola, devuelve el fondo completo que la financió. El concepto surgió en 2014 y se considera que es cuatro veces más raro que un unicornio.

Burro: Es el termino que se le da a un unicornio que resultó sobrevaluado.

Cucaracha: Alude a la supervivencia, no al crecimiento, pues sobreviven a la crisis económicas, los desafíos regulatorios y la volatilidad del mercado. El término tomó fuerza en la pandemia de Covid-19, puesto que así se le llamó a las empresas que sobrevivieron.

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Editora El Empresario. Periodista especializada en emprendimiento, pymes, creación de negocios, management y liderazgo. Desde el 2017 coordina El Empresario

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