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Inteligencia Lúdica: una propuesta para mejorar decisiones empresariales
El consultor empresarial Marcos Cristal plantea usar el sentido lúdico para aprender a resolver los problemas que plantea la compleja e incierta realidad actual.
La inteligencia lúdica busca que los participantes experimenten escenarios empresariales complejos.
Ante la incertidumbre que enfrentan las empresas, el consultor Marcos Cristal propone utilizar simuladores de negocios para desarrollar habilidades de aprendizaje y mejorar la toma de decisiones.
Su método, denominado inteligencia lúdica busca que los participantes experimenten escenarios empresariales complejos y enfrenten las consecuencias de sus decisiones, sin asumir los riesgos de una situación real.
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El fundador y socio de la consultora BKSsims sostiene que el mundo muestra una cambiante complejidad generada por la vertiginosa realidad actual. Ante esa situación, la mejor forma de aprender a tomar decisiones asertivas es desplegando el sentido lúdico, plantea Marcos Cristal.
Su método se practica mediante simuladores de negocios. Su funcionamiento es comparable al entrenamiento de los pilotos de aviación, quienes ensayan situaciones complejas antes de operar una aeronave real.
El tambien académico de la Universidad de Buenos Aires y de la de Miami, sostiene que el mundo ha experimentado profundas transformaciones. La pandemia de Covid-19 aceleró cambios que ya se manifestaban en las rutinas laborales y domésticas, mientras que la inteligencia artificial profundizó esa transformación.
Esos cambios han puesto de manifiesto la necesidad de aprender de manera permanente para adaptarse a las nuevas condiciones.
“Cada vez sabemos más y, a la vez, menos, si se compara con lo que debemos saber”, señala.
Además, advierte que, gracias a la inteligencia artificial, prácticamente estamos a un clic de distancia de casi acceder a una enorme cantidad de conocimientos, respuestas y teorías. Sin embargo, subraya que disponer de información no significa necesariamente contar con soluciones.
En su opinión, eso ocurre porque estamos viviendo un mundo vertiginosamente cambiante que hace difícil prever y planificar.
La situación se complica porque quienes dirigen las corporaciones deben tomar decisiones que comprometen su futuro, aunque con frecuencia carecen de soluciones previamente probadas.
Es en estas circunstancia ─indica─, donde el aprendizaje permanente adquiere especial importancia.
Su propuesta, denominada la inteligencia lúdica, busca aprovechar el sentido lúdico de las personas para promover el aprendizaje colectivo y la identificación de objetivos comunes dentro de las organizaciones.
El objetivo es contribuir al desarrollo de negocios más rentables y exitosos mediante el fortalecimiento de la capacidad para enfrentar las contradicciones del entorno empresarial.
El consultor recuerda que desde la infancia, las personas utilizan el juego como herramienta de aprendizaje.
El sentido lúdico permite a las personas descubrir sus habilidades, identificar intereses, reconocer capacidades y aprender a interactuar.
Para el académico, entre otras cosas, el juego permite a los niños aprender imaginando escenarios, sin el factor de riesgo que implica la realidad. Los niños imaginan un escenario y se ponen a jugar en él.
En tanto, los adultos no dejan de imaginar. Usan esa habilidad para tomar algunas de las decisiones más importantes de su vida.
Por ejemplo, cuando una persona conoce a alguien por quien siente atracción, puede imaginar una relación futura.
Algo similar sucede cuando una persona conoce un lugar que despierta su interés por viajar o cambiar de residencia, o descubre una actividad que podría convertirse en su profesión.
Según Cristal, cuando varias personas utilizan la imaginación para resolver problemas en un entorno libre de distracciones, se favorece el aprendizaje colectivo y la creatividad.
Mediante el juego, los participantes enfrentan situaciones que los obligan a razonar, imaginar soluciones y a compartir propuestas con otros.
El consultor defiende su método. Expone que cuando se busca aprender asistiendo a una clase donde hay un expositor, con frecuencias pueden ocurrir distracciones que hagan perder el hilo de la explicación o a unas horas o días después ya no se recuerden partes fundamentales de lo aprendido.
Los simuladores de negocios reducen estas limitaciones. En ellos, los participantes asumen distintos roles y enfrentan situaciones que exigen atención, colaboración y toma de decisiones. También observan las consecuencias de sus elecciones y evalúan la eficacia de las de sus compañeros.
“Eso hace que lo lúdico sea determinante para generar aprendizaje y es una experiencia que no se logra en una presentación tradicional”, afirma.