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La IA no reemplaza al líder, la inteligencia emocional es la clave
En entornos automatizados, las habilidades blandas en los líderes se vuelven esenciales para mantener la motivación y el bienestar del equipo.
Las empresas frontera tienen talento híbrida: personas y agentes IA.
El uso de la Inteligencia Artificial (IA) en las organizaciones se ha integrado cada vez más en la operación, pero también ha puesto en evidencia la necesidad de un liderazgo con enfoque humano y empático.
En este sentido, las habilidades blandas han ganado mayor relevancia en entornos laborales con equipos remotos y procesos automatizados, en el que la distancia y las interacciones con otros compañeros disminuye.
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El liderazgo del futuro ya no será sólo tecnológico, sino que va a destacar también la parte humana, porque con la entrada de la IA resalta más el manejo emocional”, menciona Susana Meana, mentora ejecutiva en inteligencia emocional y desarrollo de habilidades blandas.
La transformación del liderazgo en la era de la IA
El liderazgo se transforma, por ejemplo, en la pandemia se visibilizó la importancia de la salud mental debido al confinamiento.
Actualmente, con la adopción de la IA en las organizaciones, el papel del líder se transforma hacia un rol de acompañamiento que guía el potencial humano y genera confianza en un entorno de innovación constante, de acuerdo con la Universidad del Valle de México (UVM).
En este sentido, los colaboradores requieren más interacción humana, por lo que trabajar en la confianza, empatía, normas éticas y procurar ambientes psicológicamente seguros es vital.
Por ello, aunque se trabaje de forma remota o la tecnología facilite la comunicación, los jefes deben distinguir qué asuntos pueden manejarse en línea y cuáles requieren más comunicación. Esto ayuda a prevenir la sensación de aislamiento.
El papel de la inteligencia emocional
Utilizar la IA en las empresas no solo implica automatizar procesos, sino que también conlleva usarla para mejorar el clima laboral, por ejemplo, para mejorar la comunicación o detectar señales de desmotivación o estrés.
En vez de reemplazar a los líderes, la IA puede ser un aliado que procese datos, anticipe escenarios y ofrezca información con más precisión, siempre y cuando los jefes contribuyan con la parte emocional, de acuerdo con la UVM.
Susana Meana argumenta que la inteligencia emocional es indispensable para las organizaciones. Ante esto, explica que existe una metodología que ayuda a los líderes a gestionar sus emociones con el apoyo de la IA.
El método se basa en las aportaciones del neurocientífico Joseph E. LeDoux, reconocido por sus investigaciones sobre los mecanismos cerebrales de la emoción y la memoria. A partir de esto, el modelo “Jinete consciente” plantea una analogía: el lóbulo prefrontal (encargado de la toma de decisiones) actúa como el jinete, mientras que el sistema límbico (responsable de las emociones) es el caballo. Por ende, el reto del liderazgo es lograr que ambos trabajen equilibradamente.
El método consta de siete pasos:
- Contempla: Consiste en detenerse a analizar la situación, como un desacuerdo en una junta, e identificar la emoción que surge.
- Acepta: Reconocer las emociones implica aceptarlas. En esta etapa, la IA puede ayudar a replantear la situación y evitar malinterpretaciones o escenarios fatalistas.
- Busca: Un líder no se queda con la primera solución explora alternativas y usa la IA como apoyo para evaluar otros escenarios.
- Actúa: Una vez analizadas las opciones, es momento de dar el primer paso con acciones simples, como escuchar activamente.
- Lidera: Es interactuar con empatía, influir en las personas, pero sin imponer. En este caso, la IA puede ayudar a generar retroalimentación objetiva hacia los colaboradores.
- Gestiona: Gestionar las emociones influye en la interacción con los demás, ya que aquí depende el tono y las palabras.
- Avanza: Se trata de aprender de la experiencia, fortalecer el liderazgo y mejorar la gestión emocional en futuras situaciones.
De acuerdo con la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), la inteligencia emocional en un contexto empresarial ayuda a los jefes a influir, motivar y conectar con su equipo a nivel emocional. Además, las organizaciones que priorizan este aspecto incrementan la productividad al fomentar climas laborales saludables.