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Dependencia de la inversión de cartera eleva vulnerabilidad: FMI
Los flujos de inversión de cartera hacia mercados emergentes se han multiplicado por ocho desde la crisis financiera mundial hasta situarse alrededor de los 4,000 millones de dólares en términos acumulados, lo que eleva la vulnerabilidad a choques externos como la incertidumbre por el conflicto de Medio Oriente.
Los flujos de inversión de cartera hacia mercados emergentes se han multiplicado por ocho desde la crisis financiera mundial hasta situarse alrededor de los 4,000 millones de dólares en términos acumulados, lo que eleva la vulnerabilidad a choques externos como la incertidumbre por el conflicto de Medio Oriente. Así lo explicaron economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
En un seminario, explicaron que el capital de instituciones no bancarias ha tomado deuda de empresas y gobiernos de mercados emergentes que buscan financiamiento proveniente del extranjero, lo que ofrece importantes beneficios pero también acarrea nuevos riesgos.
En una mesa redonda, donde analizaron un primer capítulo del informe semestral Global Financial Stability Report, explicaron que en contraste, los flujos bancarios hacia las economías emergentes han registrado un incremento más modesto.
“La mayoría de estas entradas adoptan la forma de deuda. Desde el 2006, los pasivos de deuda de cartera de mercados emergentes pasaron de representar 9% del PIB a 15% del Producto”, precisó el consejero financiero del FMI, Tobías Adrián.
La directora gerente de deuda en mercados emergentes de Prudential Private Capital (PGIM), Cathy Hepworth, precisó que las instituciones no bancarias que están tomando estos títulos son fondos de inversión; fondos de cobertura (hedge funds); fondos de pensiones y las compañías de seguros. Todos ellos suministran 80% del capital, que es el doble de la proporción registrada hace 20 años, aclaró el experto del FMI.
“Los flujos de inversión de cartera tienden a ser más volátiles que los flujos bancarios y son cada vez más sensibles a los riesgos globales. Las retracciones abruptas de los flujos pueden intensificar las presiones por el lado del financiamiento externo, aumentar los costos de endeudamiento y provocar fuertes depreciaciones de la moneda generando dificultades financieras que lastran el crecimiento económico”, argumentó el FMI.
Al interior del análisis explicaron que es probable que el riesgo sea mayor en las economías emergentes que tienen fundamentos más débiles.