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Protocolo contra el acoso de jugadoras, un modelo perfectible

Seis años después de la creación del torneo profesional femenil surge la primera normatividad eje para que los clubes atiendan los casos de acoso, hostigamiento sexual y otras formas de discriminación en el ámbito laboral. 

El 10 de julio del 2023 es una fecha que sienta un precedente de un tema que necesitaba incluirse desde el nacimiento de la Liga MX Femenil, es decir, desde el 2017.

El Protocolo “Modelo” para prevenir y sancionar el acoso y hostigamiento sexual y otras formas de discriminación en el ámbito laboral y deportivo del futbol mexicano, es como indica el entrecomillado: un modelo.

Los 18 clubes ahora por obligación tendrán que delinear un protocolo que cumpla con los principales puntos que dicta la normativa aprobada por la Federación Mexicana de Futbol Asociación y la LIGA MX. Es una medida que se anuncia una semana después de que las jugadoras del América ratificaron su denuncia al acosador que también molestó a la ex jugadora del club Scarlett Camberos.

Otro caso conocido y que se quedó con cabos sueltos, fueron los casos de abuso y acoso sexual en la selección Sub-20 destapados en julio del 2022. Sin embargo, el cúmulo de casos que se logran denunciar o se mantienen en anonimato han empujado a una reacción de las autoridades del futbol mexicano. 

“Es una medida reaccionaria en el sentido de que la Liga MX femenil debió surgir con un protocolo contemplando todos los instrumentos para garantizar las condiciones laborales de las mujeres. La Liga reacciona al cúmulo de situaciones que se ha presentado a lo largo de la historia de la liga femenil y es un paso para avanzar en la erradicación de la violencia. Al protocolo le falta afinar detalles, que nos hace pensar que hubo premura al publicarlo, pero el que se haya establecido ya como una obligación a los clubes y que aceleren la publicación de sus protocolos”,  analiza para EL ECONOMISTA, Claudia Pedraza, investigadora de La Salle, especialista en temas de género y deporte.

La violencia en el futbol mexicano se presenta en diferentes formas y siempre se ha intentado apagar el fuego con campañas o medidas reaccionarias, tal es el caso del grito homofóbico, con campañas publicitarias o multas por parte de la FIFA. Nada lo ha solucionado de raíz, pero sin embargo, se necesita una reacción ante la violencia y no omitirla.

“En este momento el protocolo es un buen primer paso pero es una medida reaccionaria igual que la fallida campaña Grita México con la que intentaron erradicar el grito homofóbico en los estadios. El tema de la violencia de género, igual que el de la LGBTQfobia en el fútbol mexicano, de todas las categorías, va más allá de las ligas profesionales. Se necesitan estrategias y tácticas que aborden el fondo de estos problemas para ver avances reales en la FMF y la Liga MX  La publicación del protocolo no va a alcanzar a todas las personas que practican fútbol en México, se necesita hacer un trabajo de fondo que requerirá un esfuerzo enorme a nivel de cancha en todos los municipios del país”, opina para este diario Carlos López Linaldi, consultor en marketing, comunicación, relaciones públicas, así como de temas de diversidad e inclusión.

Las reglas del juego del protocolo 

El primer paso del protocolo modelo apunta la creación de una Comisión de Género y Diversidad, en la FMF, en la Liga, y también en los 18 clubes. El grupo debe cumplir con un mínimo de tres personas y un máximo de siete y que en su mayoría sean del sexo femenino para tener perspectiva de género. Los especialistas consultados por este medio no consideran que ser hombre o mujer o de la comunidad LGBT condicione la perspectiva de género dentro de la Comisión.

“Es crítico tener un balance de mujeres que realmente entiendan la perspectiva de género al igual que la problemática que se vive en el fútbol mexicano porque de nada serviría tener en la Comisión a personas que piensen igual que los hombres que han tomado las decisiones hasta este momento”, comenta Lindali. 

La Liga MX femenil poco a poco ha ganado su terreno en el área comercial, de audiencia, asistencia récord en estadios, mejoras salariales y mujeres al mando de las decisiones. Hasta el 2021 por primera vez se tuvieron seis entrenadoras en el torneo. 

“El protocolo equilibra las posiciones de poder que se ocupan normalmente por hombres en las estructuras. No está enunciado que las personas que sean mujeres o LGBT garanticen la perspectiva de género, porque ciertamente eso no garantiza la perspectiva persé, lo que garantiza que exista es que haya posiciones equilibradas Hay que cuidar que no se convierta en el bastión de las mujeres en la Federación y que otras estructuras de la Federación siga sin participación de las mujeres”, explica la especialista. 

El nuevo protocolo hará una intervención gradual en tres etapas:

  1. En el corto plazo (máximo 6 meses)  los clubes deberán adoptar el Protocolo modelo.
  2. En el mediano plazo (máximo 1 año) los clubes se preparan para prevenir y adoptar las medidas efectivas para terminar con el AHS y otras formas de discriminación y en su caso aplicar una sanción; 3. En el largo plazo (máximo 2 años) los clubes evalúan el impacto de los cambios institucionales.

Carlos Linadli, especialista en  temas de género, comparte qué puede procurar el futuro del protocolo.

“Primero, debe abarcar a toda la estructura de fútbol nacional, no solo a las ligas profesionales.

Segundo, debe de tener objetivos específicos, medibles, alcanzables y programarlos para cumplirlos en fechas límites. Tercero, el contenido del mismo debe ser revisado por personas de diferentes categorías dentro del fútbol que estén familiarizadas con estas problemáticas. Cuarto, es fundamental que en la planeación del protocolo se incluyan a personas de otros deportes e industrias que también estén familiarizadas con los problemas de fondo por los cuales existen el acoso y hostigamiento sexual. Quinto, un protocolo de nueva creación debe ser revisado periódicamente por la comisión y por las personas invitadas”: 

En cuanto a los tiempos entre el Protocolo y la creación de la Comisión, la investigadora Claudia Pedraza indica que se debe aterrizar el procedimiento las figuras que lo lleven a cabo y vigilen. La normatividad permite que los clubes puedan tener la facultad de designar a su propio representante. 

“Se apuesta a que cada club pueda ir integrando su propia Comisión de Género en función  de cómo vayan definiendo de mejor forma sus protocolos. Al ser un protocolo modelo y no obligatorio, lo que da pauta es que previamente los clubes, independientemente de quien quede como responsable, integren un grupo de trabajo para definir y afinar su propio protocolo (...) El protocolo es un precedente, pero deja a discreción de los clubes el tipo de acciones preventivas, capacitaciones y campañas. Aunque hacen un protocolo en aras de ser flexible, a larga se tendrá que definir. Cada club debe saber medir el impacto de sus acciones, que aunque las hagan, no significan per sé el máximo esfuerzo. Se deben delinear los mínimos de las acciones preventivas para que se garantice que cumple con la misión, y no solo actividades que se reporten sin que se evalúe su efectividad”.

Protocolo Modelo es un primer paso necesario, que se le debía a las jugadoras y que se espera que viva a largo plazo, más allá que verse solo como una reacción.

marisol.rojas@eleconomista.mx

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