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¿Es necesaria una nómina alta para aspirar al campeonato de la LMB?

Gerentes Deportivos de la Liga Mexicana de Beisbol hablan con El Economista sobre las distintas formas de planear un equipo según la capacidad económica.

El tope salarial en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) es de 5 millones de pesos al mes y cada una de las franquicias desembolsa en salarios según su capacidad económica.

Si un equipo destina dicha cantidad máxima para el pago de salarios mensuales, entonces, su presupuesto para la presente temporada ascenderá a 25 millones de pesos, la cual se disputará del 4 de abril al 29 agosto.

Entre los equipos que se caracterizan por tener nóminas altas están: Sultanes de Monterrey, Diablos Rojos del México, Toros de Tijuana y Acereros de Monclova. Son organizaciones que gastan más de lo que se establece como límite en la liga.

En las últimas cinco temporadas, Toros y Sultanes sumaron un campeonato. Ambas organizaciones disputaron dos series finales, en el caso de Monterrey disputó las dos del año pasado y es el actual campeón.

Pero, en ocasiones, el monto económico no les garantizará el éxito deportivo. Es un hecho que, al contar con más dinero, tienen un mayor margen de maniobra en las contrataciones. En particular, en las directivas de Monterrey y Tijuana hacen énfasis en la estrategia de cómo se emplean los recursos.

Los gerentes deportivos de la liga coinciden en que no tener limitantes en el dinero disponible facilita el trabajo, pero no significa que sea toda la solución.

Grimaldo Martínez, gerente deportivo de Tecolotes de los Dos Laredos, indicó que tiene más mérito tener una nómina moderada y buscar a los elementos que te ayudarán a entrar a los playoffs, sin incrementar los costos, “para mí tiene mucho más valor que tener todo el dinero en la caja para hacer contrataciones”.

La nómina de Tecolotes indicó que se coloca a mitad de la tabla en comparación con el resto de las franquicias. Además, mantienen el monto de la inversión que realizaron durante la segunda campaña del año pasado.

La organización hizo un par de ajustes, ya que en el primer torneo terminó en la última posición de la Zona Norte —era de las inversiones más bajas en salarios—, además registró hasta siete bajas al mismo tiempo. Para el segundo torneo reestructuraron a la novena e incrementó la inversión en su nómina en 50%, aproximadamente. En el segundo torneo concluyeron en la cuarta posición y compitieron hasta la primera fase de la postemporada.

Al respecto de las inversiones moderadas o bajas, Mario Valenzuela, gerente deportivo de los Pericos de Puebla, ejemplificó que, en el segundo torneo del 2018, la novena tenía la nómina más baja y llegó a los playoffs, aunque fueron eliminados en la primera etapa de la competencia. Añadió que otras organizaciones que contaban con más recursos no lograron quedar entre los primeros cuatros lugares de su respectiva zona.

Contar con mayores recursos puede asegurar tener al pelotero mejor cotizado.

“Muchas veces te equivocas y apuestas por el jugador más caro, pero cuando llega a la Liga Mexicana de Beisbol no cumple con las expectativas que esperas, es un factor”, añadió el directivo.

Cada organización determina un presupuesto, en el caso del representativo de Puebla, que cuenta con nueva directiva, no impuso un límite ni tampoco dieron un monto ilimitado, simplemente se adecuaría al tope salarial mensual de la liga.

Los Sultanes de Monterrey tienen como característica que están en los primeros sitios en relación con el presupuesto disponible. Miguel Flores, gerente deportivo de la novena regiomontana, explicó que lo anterior no es garantía y “como directivo tienes que buscar la estrategia de cómo administrarlo para obtener buenos resultados”.

También reconoció que los equipos con recursos menores, en otras ligas, se han impuesto a los equipos millonarios. “Es importante tener un presupuesto alto, para tener una contratación o para armar un equipo, te da un poco más de tranquilidad, pero no te garantiza los resultados o que vas a pasar a los playoffs o lograr un campeonato automáticamente”, agregó.

Un equipo como los Bravos incrementó su inversión en 30% el año pasado para obtener mejores peloteros. Bajo el formato que se disputó en el 2018, la novena en el primer torneo disputó hasta la primera etapa de la postemporada y en el segundo perdió el juego de comodín ante Oaxaca.

Daniel Espino, gerente deportivo de León, puntualizó que “la calidad cuesta, pero siempre debes tener cuidado de no sobrepasarte, para no meterte en problemas. La calidad cuesta y a veces tiene que ir por ella si quieres ser contendiente”.

—¿Existe un balance en la liga en relación con lo que se destina a salarios?

La liga se está inclinando hacia un lado, desafortunadamente, los cuatro o cinco equipos que tienen mucho dinero no han respetado el tope salarial que se acordó hace un tiempo y para los equipos de media tabla hacia abajo se nos dificulta cada vez más contratar peloteros, porque todo mundo quiere irse con esos equipos que tienen mucho dinero. La liga se ha desbalanceado, mencionó Grimaldo Martínez.

—¿Cuál es el desafío de trabajar con presupuestos limitados?

No es difícil trabajar con un presupuesto bajo o ajustado, porque con lo que se tiene se realizan las contrataciones. No sé qué equipos tienen el presupuesto más alto y más bajo que el nuestro. Lo que sé es que, con el presupuesto que nos dan, estoy buscando tener el mejor equipo para ser campeones. Con lo que yo tengo busco ese campeonato, respondió Rodrigo Aguirre, gerente deportivo de los Tigres de Quintana Roo.

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