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CU... hace tiempo que es un sitio más

Entre el apertura 2014, clausura 2014 y apertura 2013, Pumas ha estado en los dos últimos sitios de la tabla de locales en dos ocasiones.

Los desenlaces de partidos en Ciudad Universitaria dejaron de presentarse en medio de un ambiente de fiesta, con el Goya de fondo y con más de 30,000 fanáticos entregados a su equipo. Pumas se fue al vestuario casi en silencio, ante la mirada de desilusión de sus fanáticos, que tras la igualada 1-1 ante Pachuca cumplen seis meses sin poder festejar una victoria en su casa. Lejano se ve ya el triunfo ante Chivas (1-0) el 20 de abril.

Apenas se escuchó el silbatazo final de César Arturo Ramos, los futbolistas universitarios clavaron su mirada en el césped e hicieron un esfuerzo por levantar los brazos y agradecer el apoyo de los apenas 15,838 aficionados que se dieron cita al compromiso. Con el rostro rígido, la mirada perdida y el saber que de nueva cuenta habían fallado, los pupilos de Guillermo Vázquez se perdieron en el túnel que los dirigió al vestidor.

El que el cuadro de la UNAM tenga a cerca de 16,000 fanáticos, cuando hace un par de años promediaba 30,000 en sus tribunas no es una casualidad. Y es que el cuadro capitalino ha dejado de pesar en casa desde hace cuatro años, cuando en el Apertura 2010 concluyó dentro de los primeros tres clubes más fuertes en su estadio, con seis victorias, una igualada y dos descalabros, marca muy lejana a lo que maneja actualmente.

Los dos últimos años han sido un calvario para Pumas en CU. En el Clausura 2013 concluyó en la posición número 11 de la lista de los mejores locales; un semestre más tarde, en el Apertura de ese mismo año, fue el peor de todo el torneo. En el primer certamen del 2014 mejoró, al quedar en el sexto peldaño, mientras que actualmente es el penúltimo, sin tener una sola victoria, cuatro empates y dos derrotas.

Ayer el ambiente en CU era raro, tenso, frío, con los futbolistas ansiosos por terminar con esa racha que arrastran desde abril y los seguidores temerosos de que desde las tribunas fueran testigos de la misma historia de este 2014.

Salvo el gol del empate de Ismael Sosa, quien en una acción individual dejó atrás a los defensas de Pachuca para finalmente mandar un potente disparo a las redes, nunca apareció ese ambiente de fiesta que antes era una costumbre en el estadio de los Pumas. Antes, Ariel Nahuelpán había mandado con la frente el balón al fondo del arco tras un servicio medido de Diego Buonanotte.

Con la igualada conseguida y con 30 minutos por delante parecía que el cuadro de Guillermo Vázquez podría irse con todo en busca de la primera victoria como local en la campaña. Pero no. Apenas un disparo de Diego Lagos que sacó un zaguero visitante sobre la línea fue la acción más clara para los universitarios, que gracias a que Avilés Hurtado falló un gol del tamaño del estadio con un remate desviado cuando sólo tenía que empujar la pelota a las redes, pudieron sumar un punto esta jornada.

Tras esa aproximación de Lagos, pesó más la ansiedad que el futbol y la calidad de los futbolistas de Pumas, que por más que intentaron manejar los tiempos del partido cayeron en el ritmo que le convenía a Pachuca, cuadro que tras sufrir algunos minutos se recompuso en la cancha, distribuyó bien los espacios y pudo llevar sin muchos sobresaltos al final del partido, instante en el que los rostros en la cancha y en las gradas se dibujaron abruptamente, como ha sido en los últimos meses.

Pumas volvió a fallar en casa y la historia indica que ya han pasado seis meses desde que obtuvo su último triunfo ante sus aficionados, mismos que poco a poco se han alejado del estadio que antes era una plaza en la que era casi imposible salir vivo.

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