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Capital Humano

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La paradoja de la jornada de 40 horas: empresas saben del cambio, pero desconocen su impacto

La reducción de jornada laboral a 40 horas avanza con baja preparación empresarial: sólo una cuarta parte estima su impacto económico.

La reducción de jornada laboral a 40 horas avanza con baja preparación empresarial: sólo una cuarta parte estima su impacto económico.FOTO: SHUTTERSTOCK.

En poco menos de dos meses México transitará a una nueva etapa en el mundo del trabajo. A partir del 1 de enero del 2027 la jornada laboral se reducirá de 48 a 46 horas como parte de la disminución paulatina para alcanzar la semana de 40 horas en el 2030. Y aunque parece que las organizaciones conocen que este cambio está en puerta, se percibe una parálisis técnica para su implementación. 

El estudio México hacia las 40 horas de Adecco evidencia que nueve de cada 10 empresas conocen la reforma de jornada laboral, pero sólo una cuarta parte tiene una estimación del impacto económico.

En otras palabras, hay más preocupación en el mercado que preparación. Y eso se refleja también en la sensación que tienen los propios trabajadores. Una encuesta de OCC indica que el 47% de las personas sabe que la jornada se va a reducir, pero desconoce cómo se desarrollará la transición.

Este bajo nivel de preparación no sólo pone en riesgo a las organizaciones por incumplimiento y sanciones de hasta 586,550 pesos por no contar con el registro electrónico, también hay una serie de amenazas que probablemente no se dimensionan y que tienen un costo importante.

La investigación de Adecco las clasifica de mayor a menor posibilidad de materializarse. En esa lista se encuentran el incremento descontrolado de tiempo extraordinario, la sobrecarga laboral encubierta, pérdidas de productividad, desalineación entre áreas, afectación de servicio al cliente, conflictos sindicales y riesgos de prácticas informales.

Hasta ahora, mucho se ha advertido que compensar toda la reducción de jornada laboral con más tiempo extraordinario no es lo más viable ni económica ni productivamente porque se trata de producir lo mismo en la misma cantidad de horas, pero a mayor costo. 

Sin embargo, cuando se clasifican los riesgos de mayor a menor impacto, el tiempo extraordinario ocupa la segunda preocupación, el primer puesto lo tiene la sobrecarga laboral, según la investigación de la firma de servicios especializados.

Poco se ha hablado de la sobrecarga de trabajo como una posible consecuencia de la reducción de jornada laboral, pero no es descabellado que figure como uno de los riesgos con mayor afectación económica. Exigir la entrega de los mismos volúmenes históricos a mayor velocidad, sin modificar herramientas ni procesos puede ser una ruta segura al agotamiento y al incremento en la rotación.

Incluso este un tema que a los propios trabajadores les preocupa. Si bien, en términos generales, hay una percepción positiva sobre el alcance de la reforma de jornada en la dimensión de bienestar, la mitad de las personas encuestadas por OCC reconoce inquietudes, entre esos temores destacan el aumento de carga de trabajo y una mayor presión de cumplir objetivos en menos tiempo.

La preocupación no es fortuita. El Benchmark de Riesgo Psicosocial de Marsh muestra que cuatro de cada 10 trabajadores en México están expuestos a un riesgo alto de salud mental por cargas laborales que exceden sus capacidades y jornadas extensas. Una fotografía que poco ha cambiado desde la aparición de la NOM-035 para prevenir estos riesgos psicosociales.

Tan sólo el burnout, una de las consecuencias de las sobrecargas de trabajo, le cuesta a la economía del país entre 5,000 y 40,000 millones de dólares al año por pérdidas de productividad, según una estimación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Mientras una buena parte de las organizaciones siguen sin moverse, pese a la cercanía de la primera etapa de la reforma, hay riesgos que probablemente hoy no están en el horizonte, pero que pueden ser igual de nocivos para las finanzas que el incremento del tiempo extra.

Probablemente ha faltado dimensionar que la reducción de jornada laboral va más allá de sólo disminuir horas. Es un cambio que exige repensar cómo trabajamos, en dónde están las fugas de productividad y qué procesos tienen sentido.

Periodista especializado en políticas laborales, indicadores de empleo, futuro del trabajo, desarrollo de carrera, recursos humanos y salud laboral. Actualmente es editor de Capital Humano y coconductor del podcast Coffee Break.

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