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México, rey mundial de la cerveza: Exporta 6,267 millones de dólares y mueve casi 485,000 millones de pesos
México llega al Día Internacional de la Cerveza como el mayor exportador del mundo: en 2025 vendió al exterior más de 6,267 millones de dólares. Dentro del país, ocho de cada 10 consumidores de alcohol eligen cerveza.
El 7 de agosto de 2026, primer viernes del mes, se celebra el Día Internacional de la Cerveza. Para México, el brindis tiene un peso que rebasa la espuma: se trata de la bebida alcohólica de mayor consumo, una cadena que sostiene cientos de miles de empleos y uno de los productos agroindustriales mexicanos con mayor presencia internacional.
La cerveza atraviesa prácticamente toda la economía del consumo: comienza en los campos de cebada, continúa en malterías, fábricas de vidrio y aluminio, plantas cerveceras y centros logísticos, y termina en una tienda de barrio, un restaurante, una cantina o un estadio. Es, al mismo tiempo, una bebida popular de envase retornable, un producto premium, un atractivo turístico y una de las cartas de presentación de México en el mundo.
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Los números ayudan a dimensionarla. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025) reportó que 80.5% de las personas consumidoras de alcohol de entre 12 y 65 años bebió cerveza. Ninguna otra bebida alcohólica se acerca: los destilados registraron una penetración aproximada de 34.2% y el pulque y otros fermentados, de 5.5 por ciento.
El dato no significa que ocho de cada 10 mexicanos consuman cerveza, sino que es la opción dominante entre quienes declararon beber alcohol. También muestra una moderación: en 2016 alcanzaba 83.2%, mientras que entre adolescentes cayó de 72.7% a alrededor de 60%, de acuerdo con el informe completo de la ENCODAT.
Cerveza en México
Un mercado de casi 485,000 millones de pesos
El mercado mexicano de la cerveza habría alcanzado en 2025 un valor de 484,600 millones de pesos en gasto del consumidor, según proyecciones de Statista. De ese total, aproximadamente 367,000 millones correspondieron a compras para consumir en casa —tiendas, depósitos, autoservicios y comercio electrónico— y 117,600 millones al consumo en bares, restaurantes, hoteles y centros de entretenimiento.
En volumen, Expert Market Research calculó para 2025 un mercado de 1,225.8 millones de cajas. Si se toma como referencia una caja estándar de 24 botellas de 355 mililitros, el resultado sería cercano a 10,440 millones de litros.
Las cifras de consumo per cápita también varían según la metodología. Diversas fuentes de mercado ubican a México entre 68 y 76 litros anuales por habitante, pero no existe una medición oficial única y cerrada para 2025. Algunas estimaciones dividen las ventas entre toda la población y otras consideran únicamente a los adultos o el llamado consumo aparente.
México vende una de cada tres cervezas exportadas en el mundo
La dimensión internacional resulta todavía más contundente. Durante 2025, México exportó cerveza por 6,267 millones de dólares, equivalentes a 35.9% del valor mundial del comercio exterior de esta bebida, de acuerdo con información de ITC Trade Map recopilada por World’s Top Exports.
Con ello, el país mantuvo el primer lugar mundial, muy por encima de Bélgica, con alrededor de 1,805 millones de dólares; Países Bajos, con 1,611 millones, y Alemania, con 1,380 millones.
El principal riesgo es la concentración geográfica. Estados Unidos importó cerveza mexicana por alrededor de 6,010 millones de dólares en 2025, según las estadísticas de comercio bilateral de OEC. Esto significa que cerca de 96% del valor exportado por México depende del mercado estadounidense.
La cerveza mexicana tiene presencia en Australia, China, Reino Unido, Canadá y diversos mercados europeos, pero ninguno se aproxima al peso de Estados Unidos. El éxito exportador, por tanto, también expone a la industria al tipo de cambio, la desaceleración del consumo estadounidense y las decisiones arancelarias sobre el aluminio y las bebidas importadas.
Cerveza en México
Del permiso de Carlos V a una industria global
La relación de México con la cerveza comenzó mucho antes de Corona, Tecate o Modelo Especial. El primer permiso documentado para producirla en la Nueva España fue concedido el 6 de julio de 1542, cuando Carlos V autorizó a Alonso de Herrera a establecer una cervecería en la Hacienda del Portal, en la región de Amecameca.
Durante la Colonia, sin embargo, la bebida no pudo competir con el pulque ni con otros fermentados locales. Su despegue llegó en el siglo XIX con la inmigración europea, la introducción de las lager, el ferrocarril, la refrigeración y la producción industrial de botellas.
Cervecería Toluca y México apareció en 1865; Cervecería Cuauhtémoc comenzó operaciones en Monterrey en 1890; Moctezuma surgió en Orizaba en 1894, y Pacífico en Mazatlán en 1900. Al inicio del siglo XX existían cerca de 29 fábricas, según la reconstrucción histórica del Museo del Objeto del Objeto.
Con la cerveza crecieron otras industrias: vidrio, cartón, etiquetas, hielo, transporte refrigerado, publicidad y comercio minorista. El producto dejó de ser una bebida extranjera y comenzó a integrarse a la vida cotidiana mexicana. Grupo Modelo, fundado en 1925, cumplió un siglo de existencia precisamente en 2025.
¿Por qué es la bebida alcohólica favorita?
No existe una causa única. Su predominio es resultado de una combinación de historia, precio, disponibilidad y adaptación cultural.
La lager clara, fría y de graduación moderada se integró con facilidad al clima y a la cocina mexicana. Puede acompañar desde mariscos y carnes asadas hasta tacos, botanas y platillos picantes. También tiene una graduación menor por porción frente a la mayoría de los destilados y se comercializa en presentaciones que van desde el envase retornable hasta latas, caguamas, multipacks y botellas premium.
A esto se suma una de las redes de distribución más extensas del país. La cerveza está disponible en tiendas independientes, depósitos, supermercados, restaurantes, hoteles, estadios y centros de entretenimiento. El dominio de las grandes compañías permitió que sus refrigeradores, publicidad y sistemas logísticos llegaran incluso a localidades donde otras bebidas tienen una presencia limitada.
Dos empresas concentran alrededor de 97% del mercado
Detrás de la diversidad aparente en refrigeradores y anaqueles existe una estructura altamente concentrada. Las estimaciones de mercado atribuyen aproximadamente 57% del volumen nacional a Grupo Modelo, propiedad de AB InBev; alrededor de 40% a Heineken México, antes Cuauhtémoc Moctezuma, y cerca de 3% al resto de los productores.
Cuauhtémoc Moctezuma: el negocio de 21 marcas que HEINEKEN opera en México
La antigua Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, fundada en 1890 e integrada a HEINEKEN en 2010 tras la compra de las operaciones cerveceras de FEMSA, cuenta hoy con siete cervecerías, una maltera y más de 17,000 trabajadores. Desde México administra 21 marcas que combinan etiquetas históricas como Carta Blanca, Indio, Bohemia, Tecate, Sol y Dos Equis con cervezas ligeras, preparadas y sin alcohol.
La diversificación es una de sus principales rutas de crecimiento. Heineken 0.0 llegó al país en 2019 y el negocio global sin alcohol creció a doble dígito en el primer trimestre de 2026.
En 2025, más de 20% de la inversión publicitaria mundial de Heineken se destinó al consumo moderado, mientras que 72% de los consumidores consultados por Censuswide dijo sentirse cómodo eligiendo bebidas sin alcohol. Sol lanzó sus mezclas en 2007 e Indio reunió en 2025 a más de 150 mixólogos y propietarios de bares y restaurantes, señales de una industria que busca crecer más allá de la cerveza convencional.
Cerveza en México
Una cadena que sostiene hasta 715,000 empleos
La Secretaría de Agricultura estimó en 2025 que la cadena cervecera genera al menos 700,000 empleos directos e indirectos y representa alrededor de 1.5% del PIB, considerando su impacto en agricultura, manufactura, logística, comercio y servicios.
Otras mediciones de la industria elevan la cifra hasta 715,000 puestos, de los cuales alrededor de 55,000 serían empleos directos. También se estima que 73% de sus insumos son nacionales.
El INEGI ha documentado que por cada peso generado por la producción de bebidas alcohólicas en México, aproximadamente 65 centavos corresponden a la cerveza. Su cadena involucra a productores de cebada, malterías, fabricantes de botellas, latas y cartón, transportistas, centros de distribución, tiendas y restaurantes.
En materia fiscal, la Ley de Ingresos de la Federación proyectó para 2025 una recaudación de 52,579 millones de pesos de IEPS por cerveza y bebidas refrescantes. La recaudación observada rondó 48,307 millones de pesos, aunque la clasificación tributaria incluye otras bebidas alcohólicas refrescantes y no permite atribuir el total exclusivamente a la cerveza.
Las artesanales crecen, pero todavía pesan poco
Frente a los dos grandes grupos existe un ecosistema de cervecerías independientes que ha modificado la variedad del mercado, aunque todavía no su estructura.
Organizadores y representantes sectoriales reportaron 3,797 cervecerías o negocios vinculados con cerveza en 2024, 16.3% más que el año anterior, y proyectaron superar los 4,000 establecimientos durante 2025. También calcularon ventas superiores a 5,000 millones de pesos y más de 15,000 empleos.
El problema es estadístico: México no tiene una definición jurídica única de cervecería artesanal ni un censo que distinga fábricas, marcas que producen por contrato, brewpubs, bares especializados y pequeños productores informales. Por ello, las cifras disponibles son aproximaciones sectoriales y no registros oficiales comparables.
La cerveza estrictamente artesanal representa menos de 1% del volumen nacional, aunque algunas mediciones colocan a todos los productores distintos de Modelo y Heineken cerca de 3 por ciento. No son categorías equivalentes.
Wendlandt, Cervecería de Colima, Aguamala, Hércules, Insurgente, Loba, Fortuna, Allende, Cru Cru y Monstruo de Agua forman parte de una escena que ha desarrollado estilos, ingredientes e identidades regionales. Su principal obstáculo no es la creatividad, sino la escala: impuestos, envases, lúpulo importado, refrigeración, logística y acceso a puntos de venta elevan sus costos.
La cerveza sin alcohol busca espacio
La moderación abre una nueva disputa. La cerveza sin alcohol todavía representa menos de 1% del volumen nacional, pero estimaciones de la industria apuntan a crecimientos cercanos a 30% anual compuesto durante los últimos cinco años.
Existe, además, una particularidad regulatoria. La NOM-142 establece las condiciones de composición y etiquetado de las bebidas alcohólicas. Los productos con menos de 2% de alcohol no pueden denominarse formalmente cerveza bajo la definición mexicana y deben presentarse como bebidas no alcohólicas a base de malta, de acuerdo con la guía de Cofepris.