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Conversatorio en pro de la almeja chocolata: la exigencia de una reestructuración del mercado
Especialistas en biología marina, distribución comercial y gastronomía diseccionan el declive poblacional del bivalvo. Ante una merma que ha reducido su peso a una cuarta parte de su volumen histórico, el sector exige pausar la extracción.
En las instalaciones del restaurante La Docena Polanco, cocineros, productores y periodistas se congregaron en un conversatorio en pro de la almeja chocolata para diseccionar una crisis poblacional y anatómica innegable.
Lejos de la retórica complaciente habitual en la industria de la hospitalidad, el encuentro delineó la urgencia de reestructurar la relación entre el ecosistema, el mercado y el consumo frente a un recurso marítimo severamente mermado. La disminución del bivalvo no admite una lectura unidimensional; dinámicas externas, condiciones climáticas y la incesante presión sobre el territorio costero convergen con la actividad pesquera, arrojando un indicador biológico crítico.
En la actualidad, una docena de esta especie registra apenas una cuarta parte del peso que alcanzaba hace algunas décadas.
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El abismo demográfico y la pausa biológica obligatoria
Ezequiel Hernández, oceanólogo con más de cuarenta años de trayectoria internacional y fundador de Jamat —empresa dedicada al acopio y procesamiento de productos marinos con sede en Ensenada—, expuso la gravedad de esta alteración física.
La merma no es únicamente un problema de volumen comercial, sino un síntoma de estrés fisiológico extremo. “El cambio en el peso de las almejas nos indica que vamos directo al abismo. En lugar de ir hacia allá, podemos detenernos por dos o hasta cuatro años”, sentenció Hernández durante el panel.
Almeja pismo y pata de mula
Desde la perspectiva de la producción, el punto de partida es innegociable: se requiere permitir que la especie complete sus ciclos biológicos, respetando las temporadas naturales para que alcance, como mínimo, dos ciclos de reproducción. Esta medida no solo garantizaría la conservación demográfica del recurso, sino que otorgaría a los especímenes la oportunidad indispensable de crecer y recuperar su talla histórica.
La reingeniería del mercado y la responsabilidad compartida
No obstante, la viabilidad biológica resulta inoperante sin una transformación paralela en la cadena de suministro. El control de la captura es apenas un eslabón dentro de una estructura dominada por la demanda comercial. Pablo Ferrer, oceanólogo y titular de la comercializadora El Sargazo, subrayó la responsabilidad compartida de todos los actores involucrados, desde el pescador hasta el comprador final. Para Ferrer, cuya práctica se fundamenta en la construcción de redes que integren mar, campo y cocina bajo un modelo de aprovechamiento responsable, el sector debe cuestionar sus dinámicas de financiamiento.
Ezequiel Hernández de Jamat
“Tenemos que empezar a tomar decisiones juntos sobre qué queremos apoyar y qué no”, advirtió Ferrer, exigiendo una postura ética frente a la comercialización. Esta filosofía la resumió al señalar su directriz personal y corporativa al momento de interactuar con el ecosistema: “Quiero vender productos con los que me siento tranquilo de alimentar a mi familia”.
El restaurante como laboratorio y el déficit de comunicación
Las implicaciones de esta crisis exigen una respuesta metodológica desde la logística de los restaurantes de alta gama. Tomás Bermúdez, chef de La Docena, descartó que la supresión temporal de un ingrediente endémico constituya un obstáculo operativo. Por el contrario, argumentó que la restricción actúa como un catalizador creativo. “No nos preocupa que nos digan que no podemos servir algo por un tiempo. Eso nos empuja a buscar, investigar y encontrar nuevos productos”, explicó Bermúdez, detallando que este trabajo de sustitución exige una colaboración constante con los productores, cruzando los límites de la cocina hacia la investigación directa del territorio.
Paralelamente, el escrutinio reveló una falla estructural en la forma en que la industria comunica estas crisis marinas al público. Valentina Ortiz Monasterio, especialista en gastronomía y Chairperson de The Worlds 50 Best Restaurants, señaló la falsa presunción de que el comensal comprende las complejidades técnicas del ecosistema pesquero: “Solemos asumir que allá afuera se entiende de lo que hablamos, y no es así”.
En una línea convergente, Issa Plancarte, periodista gastronómica, diseccionó las deficiencias de la narrativa de sostenibilidad contemporánea, argumentando que el tono alarmista paraliza la capacidad de agencia del consumidor. “El enfoque fatalista asusta al comensal, cuando en realidad sí puede influir hacia dónde se mueve el mercado”, puntualizó.
Diversificación del paladar: la alternativa tangible
Como respuesta pragmática a la escasez de la almeja chocolata, el encuentro trascendió el diagnóstico teórico para ejecutar una demostración de viabilidad comercial y gastronómica. La estrategia técnica consiste en trasladar la presión de la demanda hacia bivalvos alternativos. Durante el encuentro, se probaron especies como la almeja pismo, la reina, la pata de mula y la generosa, evidenciando que existen soluciones concretas para mitigar el impacto extractivo.
Chef Tomás Bermúdez
Estos bivalvos protagonizaron el ejercicio de degustación que acompañó al diálogo, integrados a una progresión gastronómica curada por La Docena que incluyó ceviche de pescado, vuelve a la vida de camarón, tostada de pulpo, camote con pipián, alcachofa al grill con aceite de oliva, barbacoa de cabeza de atún y un taquito de cabeza de wagyu de Durango con mollejas y limón.
Esta ejecución validó empíricamente que cambiar lo que se consume y comprender el impacto de cada elección en la mesa constituye el instrumento definitivo para amortiguar el agotamiento de los recursos pesqueros nacionales.