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Plymouth Road Runner: el Correcaminos que nunca dejó que el Coyote lo atrapara y esta es su historia

A más de medio siglo de su lanzamiento, y con Coyote vs. Acme en cartelera, repasamos la historia de cómo un contrato con Warner Bros. convirtió a este Plymouth en leyenda.

Plymouth Road RunnerChrysler

La película Coyote vs. Acme trajo de vuelta a dos de los personajes más entrañables de la infancia de miles de personas alrededor del mundo. ¿Pero sabías que el eterno duelo entre el Coyote y el Correcaminos sirvió como inspiración para crear uno de los muscle cars más increíbles? Bueno, si no es así, esta es la historia.

Todo inicia en 1968, cuando la mayoría de los autos deportivos en Estados Unidos competían por ofrecer más lujo, más cromo y más accesorios. Sin embargo, en Plymouth decidieron ir en sentido contrario con su más reciente creación, el cual era un muscle car con su respectivo V8 de generosas dimensiones y potencia bajo el cofre, pero despojado de todo lujo. La idea era ofrecer el mayor desempeño por el precio más bajo posible.

Para atraer a una juventud ávida de velocidad, Chrysler tomó una decisión poco común: firmó un contrato con Warner Bros. para usar el nombre y la imagen del Correcaminos, el ave más veloz de los Looney Tunes. Por los derechos del personaje, pagó 50,000 dólares de la época (aproximadamente 479,767 dólares en la actualidad debido a la inflación acumulada). No conforme con eso, la marca invirtió otros 10,000 dólares para desarrollar un claxon que imitara el clásico "beep beep" del personaje. Un capricho que terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad más queridas.

Plymouth Road RunnerChrysler

El vínculo con el universo animado no se quedó solo en el nombre. El Road Runner de primera generación llegó con calcomanías del Correcaminos corriendo por los pilares laterales, las salpicaderas y la tapa de la cajuela, además de una imagen del personaje en el filtro de aire del motor. La publicidad de la época incluso jugaba con el humor de las caricaturas al llamarlo, en broma, "acceleratii rapidus maximus". Y entre los detalles más buscados por los coleccionistas actuales está la calcomanía "Coyote Duster" que apareció en la tapa del filtro de aire de los modelos de 1970, un guiño directo al eterno rival del Correcaminos que hasta ahora, en pleno 2026, logró darle alcance.

En materia mecánica, el Road Runner no se quedaba solo en la broma. El motor de entrada de esta primera generación (1968-1970) era un V8 de 383 pulgadas cúbicas (6.3 litros) con 335 caballos de fuerza, suficiente para cumplir con lo que prometía el nombre. Para quien buscaba algo más serio, Plymouth ofrecía el mítico V8 426 Hemi de 7.0 litros con 425 caballos, una mecánica prácticamente de competición adaptada a la calle. Ya en 1969 se sumó a la gama el V8 440 Six Barrel de 7.2 litros con triple carburador de doble cuerpo, el mismo bloque que después serviría de base para el aerodinámico Plymouth Superbird de 1970, construido específicamente para dominar las pistas de NASCAR.

Plymouth Road RunnerChrysler

El resultado comercial tomó por sorpresa a la propia Plymouth. La marca esperaba vender apenas 2,000 unidades en el primer año, pero terminó colocando cerca de 45,000 autos solo en 1968, cerrando el año como el tercer muscle car más vendido de Estados Unidos, únicamente detrás del Chevrolet Chevelle SS y el Pontiac GTO. En apenas tres años, entre 1968 y 1970, el Road Runner acumuló ventas por alrededor de 150,000 unidades.

La segunda generación, entre 1971 y 1974, trajo consigo el llamado diseño "Fuselage" de Chrysler, con líneas mucho más redondeadas y una parrilla profundamente empotrada que le dieron al Road Runner una imagen más madura. Sin embargo, esta etapa coincidió con el arranque de las normas de emisiones más estrictas y con la crisis del petróleo, factores que obligaron a recortar la potencia disponible. El bloque de 383 pulgadas cúbicas fue sustituido por un V8 de 400 pulgadas cúbicas, mientras que tanto el 426 Hemi como el 440 Six Barrel desaparecieron del catálogo después de 1971.

Plymouth Road RunnerChrysler

Para 1975 llegó una tercera generación que apenas duraría un año, con una carrocería más cuadrada y de aire señorial basada en el Plymouth Fury, perdiendo casi por completo el carácter deportivo que le dio fama al modelo. De ahí en adelante, entre 1976 y 1980, el nombre Road Runner dejó de ser un modelo independiente para convertirse en un simple paquete de equipamiento decorativo para el modesto Volaré.

Este auto oficialmente nunca llegó a México, pero sin duda su historia resulta uno de los pasajes más curiosos de la industria automotriz, donde un auto que tomó como inspiración al Correcaminos demostró que era todo menos una caricatura. Hoy los ejemplares de la primera generación son sumamente buscados y cambian de dueño por cifras que distan por mucho de aquel origen humilde de este modelo. ¿Ya conocías la historia de este automóvil?

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