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“Las universidades deben responder a los desafíos sociales de hoy”
Debe formar ciudadanos más éticos y comprometidos, dice Mirian Vilela, directora ejecutiva de la Carta de la Tierra y coordinadora de la Cátedra UNESCO en Educación para el Desarrollo Sostenible, quien advierte la necesidad de incorporar a la enseñanza universitaria saberes que permitan enfretar los desafios actuales: crisis climática, sustentabilidad y violencias en un mundo polarizado y ansioso por la IA
Miriam Villela
Hace 100 años, en América Latina uno de los mayores desafíos fue alfabetizar. “No había acceso a la educación primaria, o menos aún a la educación superior. Un gran porcentaje de la población mundial, y ciertamente en América Latina, no tenía acceso a la alfabetización básica. Entonces hace 100 años le tocó a aquella generación abordar esos desafíos de aquella época”.
“Hoy, a nuestra generación le toca profundizar en la educación. Sí, educación, pero no cualquier tipo de educación, porque no es solamente ser alfabetizados, leer y escribir, es ser alfabetizados para cómo contribuir con la mejoría de nuestra sociedad”.
Así comienza la conversación con Mirian Vilela, directora ejecutiva de la Carta de la Tierra International y coordinadora de la Cátedra UNESCO en Educación para el Desarrollo Sostenible con la Carta de la Tierra. Es brasileña, doctora en Educación y profesora en la Universidad para la Paz, en Costa Rica.
La entrevista con El Economista se produce minutos antes de la conferencia "Repensar el propósito de la educación en tiempos de incertidumbre y cambio profundo" que dictó en el Tecnológico de Monterrey durante el IFE Conference 2026. Como telón de fondo están la crisis climática, las sociedades latinomamericanas desbordadas por la violencia, la inminencia de una guerra y la fascinación y vértigo que produce, al mismo tiempo, la omnipresencia de la inteligencia artificial en los ámbitos laboral y educativo.
"Si los grandes retos globales actuales que nos toca a nuestra generación abordar son cambio climático, pérdida de biodiversidad, conflictos bélicos, dificultad para vivir de manera armónica en ese mundo, entonces deberían verse reflejados en el proceso de educación", dice Vilela.
Y añade convencida: "Creo que el propósito mayor de la educación en la actualidad, además de dar las habilidades y conocimiento para diferentes cosas, es hacernos mejores seres humanos, éticos, responsables, con un profundo compromiso con el cuidado y el bien común, ya que cuanto más conocimiento y poder tengo, mayor debería ser mi responsabilidad con el bien común".
Carencia en universidades
Sin embargo, la especialista hace notar qué, paradójicamente, la mayoría de las universidades de la región están alineadas al discurso de la innovación educativa y preocupadas por incorporar las nuevas tecnología que conlleva la inteligencia artificial en el aprendizaje y la adquisición de competencias para el mercado laboral, pero muy pocas están trabajando en programas transversales que profundicen las capacidades de los estudiantes para enfrentar los desafíos globales del siglo XXI.
Naciones Unidas dice que los grandes desafíos que tenemos para los tiempos actuales, son cambio climático, pérdida de biodiversidad y la contaminación, pero podríamos agregar otros, como la salud mental, las brechas de desigualdades en nuestros país, la violencia, señala la especialista.
Un mundo polarizado
Le pregunto acerca del fenómeno de la polarización en nuestras sociedades y cómo puede contribuir la educación a contrarrestarlo.
Responde no con una pregunta retórica, sino reiterada para sí misma, en busca de una respuesta a un problema complejo.
“¿Cómo educarnos desde las universidades para enfrentar un mundo tan polarizado? Creo que es una gran falta, hay un vacío ahí”.
“Hay un vacío. Hay expertos en leyes, abogados, empresarios con MBA’s o ingenieros que tienen mucho conocimiento pero no necesariamente tienen la sensibilidad para construir relaciones armónicas con aquel que piensa de manera diferente. Y ahí sí es algo que puede generar mayores problemas en el futuro”, amplía.
“¿Cuántas veces conocemos una persona que tiene muchos títulos, mucho conocimiento, es muy inteligente pero no tiene la inteligencia social para poder construir relaciones armónicas? (...) yo no puedo construir acuerdos sobre nada si no empiezo por tener relaciones armónicas con el que esta sentado enfrente de mí”, reflexiona.
Pese a que son muchos los desafíos, Mirian Vilela abriga la esperanza de que las universidades vayan incorporando a sus currículos, de manera transversal, materias “que formen ciudadanos más éticos y comprometidos con la sustentabilidad, la paz y la construcción de un mundo más armónico”.
“Nosotros trabajamos usando la Carta de la Tierra como un instrumento, como una brújula ética que nos da una dirección, que nos orienta un poco en cuanto a cómo tener relaciones que buscan la justicia social y económica, la integridad ecológica y relaciones más respetuosas, cuidadosas y responsables con esa gran comunidad de vida de la cual somos parte.”
Carta de la Tierra.
¿Qué es la Carta de la Tierra?
La Carta de la Tierra es un documento con dieciséis principios que impulsan un movimiento global hacia un mundo más justo, sostenible y pacífico, respaldado por personas y organizaciones en 90 países del mundo. Su Centro de Educación, bicado en el campus de la Universidad para la Paz en Costa Rica, ofrece cursos, materiales y oportunidades de intercambio para convertir la conciencia en acción.
Consulta la Carta de la Tierra: