Buscar
Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

La Vía Láctea devoró una galaxia más pequeña hace unos 11,800 millones de años

La Vía Láctea, la gran galaxia en forma de espiral que alberga al Sol, entre otros cientos de miles de millones de estrellas, ha recorrido un largo y complicado camino hasta alcanzar sus dimensiones actuales, tal y como ilustra una nueva investigación que documenta un acontecimiento clave en las primeras etapas de su historia.

La Vía Láctea, la gran galaxia en forma de espiral que alberga al Sol, entre otros cientos de miles de millones de estrellas, ha recorrido un largo y complicado camino hasta alcanzar sus dimensiones actuales, tal y como ilustra una nueva investigación que documenta un acontecimiento clave en las primeras etapas de su historia.

Científicos que observaban cúmulos de estrellas congregados cerca del centro de la Vía Láctea han descubierto indicios de que nuestra galaxia se tragó otra más pequeña hace aproximadamente 11,800 millones de años, cuando el universo tenía menos del 15% de su edad actual. Este acontecimiento representa la fusión galáctica más antigua que se conoce de la Vía Láctea y muestra cómo creció no solo formando sus propias estrellas, sino también fusionándose con galaxias más pequeñas atrapadas en su atracción gravitatoria.

Aquella galaxia pertenecía a la clasificación de galaxia enana, lo que la diferencia de galaxias más grandes, como la Vía Láctea. Los investigadores estiman que en el momento de la fusión contenía estrellas con una masa equivalente a 500 millones de veces la del Sol, lo que supone aproximadamente una cuarta parte del tamaño que tenía nuestra galaxia en aquel momento.

Los investigadores utilizaron los telescopios orbitales Hubble y Gaia para estudiar cúmulos estelares, cada uno de los cuales contiene cientos de miles de estrellas, que habitan una región que abarca los 20,000 años luz más internos de la Vía Láctea, y evaluaron su edad, composición química y trayectoria. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, 9,5 billones de kilómetros.

Estas estrellas pasaron a formar parte de la Vía Láctea tras una fusión galáctica que tuvo lugar unos 2,000 millones de años después del Big Bang, el evento que dio origen al universo, según explicaron. A la galaxia enana de la que proceden se le dio el nombre de Low-energy-Kraken-Heracles, o LKH, en reconocimiento a tres estudios anteriores que examinaron la posibilidad de una fusión primordial de este tipo.

"El hallazgo clave de nuestra investigación es el descubrimiento inequívoco del primer episodio de fusión que experimentó nuestra galaxia en su infancia", dijo el astrofísico Davide Massari, del Instituto Nacional de Astrofísica (INAF) de Bolonia, Italia, autor principal del estudio publicado en la revista Nature Astronomy.

Según Massari, si el crecimiento inicial de la Vía Láctea se debió a la formación estelar propia o a una fusión galáctica ha sido objeto de debate. El nuevo estudio indica que la fusión aportó a nuestra galaxia, en una etapa temprana de su historia, un gran volumen de estrellas y gas interestelar que alimenta la formación estelar, así como la misteriosa sustancia denominada materia oscura.

"Diría que, desde el punto de vista de las estrellas, la fusión fue bastante pacífica, sin colisiones entre estrellas. Pero desde el punto de vista del gas, la fusión fue más 'explosiva': es probable que la colisión entre el gas de LKH y el de la Vía Láctea desencadenara la formación de muchas estrellas", dijo Massari.

Massari señaló que probablemente haya muchas estrellas que se formaron originalmente en la galaxia enana y que aún permanecen ocultas en las regiones internas de la Vía Láctea, algunas de ellas dentro de cúmulos estelares. Sin embargo, debido a todo el polvo interestelar presente en esta región, resulta muy difícil identificar estrellas individuales, añadió Massari.

Se sabe que la Vía Láctea ha participado en otras dos fusiones galácticas masivas. Absorbió una galaxia enana llamada Gaia-Sausage-Enceladus unos 1,800 millones de años después de la fusión con LKH. Y, a lo largo de los últimos aproximadamente 6,000 millones de años, se ha ido fusionando con la galaxia enana de Sagitario.

"Cada una de estas fusiones influyó en los acontecimientos que han llevado a la formación de nuestro propio sistema solar y, en última instancia, de la Tierra", dijo Massari. "Por eso creo que reconstruir las piezas del pasado de la Vía Láctea contribuye de manera efectiva a responder a la gran pregunta: '¿De dónde venimos?'"

Últimas noticias

Noticias Recomendadas