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Nos estamos quedando solos

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
La libertad se convierte en un instrumento de dominación, cuando se reduce a la elección entre mercancías. Herbert Marcuse
No podemos cerrarle la puerta al cambio, el menú es dispar y plural, no estamos ni siquiera salpicados de eternidad, todo cargo de elección popular o en la administración pública, en sus tres niveles de gobierno, tienen fecha de caducidad, las desgracias no se adelantan, menos aún los retornos a la tierra, porque la vida en esencia es dolor.
Es pareciera, en síntesis, un laberinto de puertas y ventanas entreabiertas, donde asoman en ellas de pronto personas purificadas, que antes, en el pasado reciente, eran acusados de todo a la vez, predicadores de su verdad, maquillaje a granel obviamente en sus palabras al aire, rostros que solo comulgan por beneficios.
Por ello, desde hace unas semanas, le estamos dando vuelta al regreso a clases de esa juventud contaminada por las tecnologías de la información, los excesos nos están cobrando facturas a un altísimo precio en el futuro inmediato, ya no se leen libros como antaño, menos está en el ánimo de los docentes la exigencia de este instrumento que nos permite vocabulario, ortografía y hasta historias por contar.
La prohibición de los aparatos celulares en la educación básica es un modelo que ya adoptaron países desarrollados, pero México no está a la vanguardia, copiamos del exterior tardíamente, además no hay legislación en la materia, porque están preocupados los 500 diputados federales y otros cientos de los 30 estados donde se renovarán los congresos locales, de ocuparse de aparecer en la boleta, el cargo es lo de menos, estar fuera de la nómina es vivir en el error, se ha afirmado desde siempre.
Nos estamos quedando solos, los liberales y heroicos patriotas, ante los escenarios alternos de los miles de rechazados en las instituciones de educación media superior y superior en las universidades públicas, cuesta arriba las colegiaturas en los plateles privados, con cada vez menos recursos para ponerse a la vanguardia de lo que debieran hoy aprender esa juventud “extraviada”, que no perdida del país.
Conversar con propietarios de escuelas militarizadas, nos pone en la justa dimensión de lo que hemos dejado de hacer, actualizar, normar, vigilar, supervisar y hasta mediar para conocer al interior de estas instituciones del conocimiento y las reglamentaciones existentes desde hace muchas décadas; que de un plumazo no pueden irse por el caño de las desgracias que vemos en algunos estados.
No es únicamente que ya no se quiera estudiar, o que no se tengan los recursos para alimentación, transporte, útiles escolares, uniformes, cuotas no obligatorias o demás, se infiere que en una familia de varios miembros, se prioriza al que alza la mano y es el indicado en la elección para inscribirlo, el rechazo es menor pero se da, porque hay quienes desean que su prioridad universitaria esté cercana al hogar, sino no se asiste; el gobierno hace su parte permitiendo que todo aquel estudiante tenga el acceso a la educación.
Nos estamos quedando solos, porque la denominada generación de cristal decide no establecer relaciones duraderas, que les permiten también tener hijos, menos natalidad según los números duros en México, por lo tanto, menos inscripciones, menos escuelas en el sector privado, y gritos de ansiedad y mayor preocupación, porque los gastos corrientes son los mismos o estos se incrementan.
Habrá que encontrar a la brevedad, mecanismos más allá de la publicidad estática o en redes sociales, para lograr objetivos de metas en la inscripción de media superior, preparatoria, y superior en las universidades, donde “el saber” es el arma más poderosa para enfrentar y hasta confrontar al futuro que nos ha alcanzado.
ENTRE LÍNEAS
La consulta anunciada por el Secretario de Educación, Mario Delgado, para conocer con las experiencias en los salones de clases, una medición de los alcances en las prohibiciones en el uso de los aparatos celulares por parte de alumnos y docentes en la educación básica, es parte de la sincronía con los abandonos y el daño a la juventud en el mundo, por los peligros de las redes sociales abiertas.

