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Arte e Ideas

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El INAH propone una mirada inédita a la antigua biblioteca de los jesuitas en México

La exposición “Entre folios: anotaciones manuscritas. Biblioteca Antigua del Museo Nacional del Virreinato” muestra por primera vez el acervo bibliográfico de antiguo colegio jesuita, reunido desde los siglos XVI al XX.

Los libros que se exhiben pertenecen en su mayoría a un acervo bibliográfico que data de los siglos XVI y XVII. foto: cortesía

Por primera vez, el Museo Nacional del Virreinato dedica una exposición exclusivamente a su acervo bibliográfico antiguo. Bajo el título “Entre folios: anotaciones manuscritas. Biblioteca Antigua del Museo Nacional del Virreinato”, la muestra revela la historia de una de las bibliotecas históricas más importantes del país a través de los rastros que dejaron los escolares jesuitas y los posteriores lectores que habitaron sus muros durante más de cuatro siglos.

Miguel Ángel Romero Cora, investigador titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) adscrito al museo y curador de la exposición, explica a El Economista que el proyecto surge de una investigación sobre el antiguo Colegio Noviciado de Tepotzotlán, uno de los principales centros de formación de la Compañía de Jesús en la Nueva España.

“Todos los jesuitas de Nueva España tuvieron en algún momento que pasar por el colegio noviciado de Tepotzotlán, y por lo mismo se necesitaba una biblioteca importante para su formación”, señaló.

Una exposición construida desde las huellas de los lectores

La muestra reúne 23 libros antiguos, seleccionados de un acervo aproximado de 4,000 volúmenes, además de un tintero y una pintura de San Jerónimo.

Más que centrarse únicamente en el contenido de las obras, la exposición pone atención en las llamadas marginalias, es decir, las anotaciones manuscritas, sellos, ex libris, censuras, dibujos y marcas dejadas por generaciones de usuarios.

Queríamos mostrar cómo fue la historia de la biblioteca por los libros mismos y por las anotaciones manuscritas que dejaron sus usuarios”, explicó Romero.

La exposición está organizada en tres núcleos distribuidos en distintos espacios del museo y permite reconstruir la evolución de la biblioteca desde su etapa jesuita, pasando por el periodo del clero secular tras la expulsión de la orden religiosa de la Nueva España, hasta convertirse en parte del actual museo.

Un acervo marcado por la expulsión de los jesuitas

Uno de los datos históricos más relevantes revelados en la investigación es que, al momento de la expulsión de los jesuitas en 1767, el especialista Manuel Cueto, enviado por la Corona, realizó un inventario que registró 8,527 libros valorados en más de 5,670 pesos y cinco reales. Posteriormente, el fondo sufrió una dispersión masiva.

“Se habla de que alrededor de 3,000 libros pasaron a la Universidad de México, pero realmente no sabemos qué ocurrió con muchos de ellos”, indicó el investigador.

Cuando el inmueble fue ocupado por el clero secular y se estableció el Real Seminario impulsado por Alonso Núñez de Haro y Peralta, la biblioteca volvió a crecer. Sin embargo, para inicios del siglo XIX los registros ya contabilizaban alrededor de 4,000 volúmenes, cifra similar a la que conserva actualmente el museo.

Censura y libros prohibidos

Llama la atención que, al tratarse de una biblioteca para la formación de jesuitas, no figuren en la exposición ninguna de las obras clásicas de la Ratio Studiorum, como los Ejercicios Espirituales o la Autobiografía de Ignacio de Loyola, fundador de la orden.

Romero Cora explica que es justo por eso, por tratarse de un acervo en el que abunda la literatura jesuita, el criterio de selección se centró en otros aspectos, como las marginalia, como ya se ha dicho, y las prácticas de censura; no obstante, el curador afirma que la biblioteca conserva un ejemplar de las Constituciones de la Compañía Jesús, de 1556.

Justo uno de los ejes centrales de la exposición es el funcionamiento de la censura eclesiástica dentro de las bibliotecas virreinales. Los bibliotecarios debían revisar el Índice de Libros Prohibidos y suprimir los fragmentos señalados.

Por ejemplo, en una edición de las obras de San Jerónimo que contiene comentarios de Erasmo de Rotterdam, autor posteriormente condenado por la Iglesia, “el bibliotecario tachó líneas completas, párrafos enteros e incluso colocó hojas sobre el texto para impedir su lectura”, relata el curador.

En algunos casos, la censura llegó al extremo de aplicar capas adicionales de tinta para evitar que el contenido pudiera leerse a contraluz.

La exposición se complementa con el ciclo de conferencias “Cada libro antiguo guarda más que palabras”, con la participación de especialistas del INAH y de la UNAM, entre ellos Marina Garone Gravier, Abel Ramos Soriano y Elvira Carreño.

Las charlas abordarán temas relacionados con el libro antiguo, la cultura escrita, la censura y el expurgo en las bibliotecas históricas.

La joya de la exposición

La obra más destacada de la exposición es El crisol de la verdad, escrito por el franciscano Francisco de Ayeta en defensa de los derechos de su orden frente al obispo Juan de Palafox y Mendoza.

El ejemplar sobresale por una restauración histórica realizada por un antiguo bibliotecario jesuita.

“Las páginas perdidas fueron reconstruidas a mano; incluso la portada fue recompuesta y completada con una caligrafía extraordinariamente cuidada”, explicó el curador.

La pieza documenta tanto las controversias religiosas de la época como las prácticas tempranas de conservación documental.

Entre folios: anotaciones manuscritas. Biblioteca Antigua del Museo Nacional del Virreinato

  • Museo Nacional del Virreinato
  • Tepotzotlán, Estado de México
  • Vigente hasta el 25 de octubre 2026
  • Otras piezas destacadas:
  • Cielo estrellado de mil y veinte y dos exemplos de María, siglo XVII, del jesuita Juan de Alloza
  • Commentaria in Proverbia Salomonis,1635, del jesuita Cornelius Cornelii a Lapide
  • De exterminatione mali, et promotione boni, libri quinque, primera edición, siglo XVII, Jacobo Alvarez de Paz

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Es editor de la sección Arte, Ideas y Gente en El Economista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y maestro en Filosofía Social, por el ITESO. Especialista en periodismo de arte, arqueología, antropología, educación, patrimonio cultural, religiones y responsabilidad social. Colaboró anteriormente en Público-Milenio Jalisco; Radio Universidad de Guadalajara; Noroeste, de Culiacán; y Radio Metrópoli, en Guadalajara.

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