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Estudio revela y advierte sobre déficit de vacunas triple viral en México
Un estudio señala dosis faltantes y riesgo de perder la certificación de eliminación de sarampión; concluye que el panorama es complejo y exige una respuesta coordinada e inmediata de las autoridades y la población para evitar un retroceso histórico en la salud pública del país y mantener la erradicación de enfermedades prevenibles por vacunación.
Un exhaustivo estudio retrospectivo de casi dos décadas revela fallas sistémicas y déficits críticos en el programa de vacunación contra el Sarampión, Paperas y Rubéola (SPR) en México. La investigación concluye que entre 2006 y 2024, se dejaron de aplicar 22.5 millones de dosis de la vacuna SPR, lo que representa un 25% de la población objetivo.
La publicación del estudio coincide con una advertencia crucial emitida por el doctor Rodrigo Romero Feregrino, coautor de la investigación y coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología (AMV): México corre el riesgo inminente de perder la certificación de eliminación del sarampión, otorgada en 2016, si la circulación del virus persiste por 12 meses.
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En entrevista para El Economista, el Dr. Romero, médico con experiencia en instituciones como el IMSS y experto en el desarrollo integral de la salud, profundizó en los hallazgos del estudio “Nineteen-Year Evidence on Measles–Mumps–Rubella Immunization in Mexico: Programmatic Lessons and Policy Implications”, destacando la urgencia de retomar las coberturas de vacunación.
La evidencia científica y el brote actual
El especialista señaló que la falta de cobertura ha demostrado la necesidad de las vacunas, especialmente ante el actual brote de sarampión y tosferina. El estudio buscó triangular información de distintas fuentes (SSA, IMSS e ISSSTE) para obtener una visión más clara, distinta a las coberturas administrativas que a menudo están sobreestimadas.
"Encontramos que, de acuerdo a la población objetivo que se debió haber vacunado en los últimos 19 años, tenemos una población que no se inmunizó y que, por lo tanto, no está protegida contra estas enfermedades", afirmó el coordinador de la AMV. "Si lamentablemente lo juntamos con la situación que estamos viviendo [el brote], sí parece que tiene que ver que no se han logrado tener las coberturas adecuadas, como lo vimos en este estudio".
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Dijo que el riesgo de enfermedad es real, y estos hallazgos coinciden con estudios de seroprevalencia (medición de anticuerpos en sangre) que también han documentado un déficit de protección contra el sarampión en la población mexicana.
El experto lanzó una seria advertencia sobre el estado de la eliminación del sarampión en el país, un logro regional obtenido en 2016.
"Estamos en riesgo de perder la certificación de eliminación del sarampión porque cuando se demuestra la circulación [del virus] por 12 meses en una región donde ya estaba eliminado, pues se pierde esta certificación. Ahorita estamos en riesgo de perderlo como país", enfatizó.
El problema de los datos y la "inmunidad de rebaño"
El estudio documenta que el 25% de la población objetivo no fue vacunada con la SRP, una cifra que el doctor califica de "muchísimo" y que impacta directamente en la protección comunitaria.
Para evitar brotes de una enfermedad tan contagiosa como el sarampión, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) exigen una cobertura del 95% con la vacuna triple viral. "Si no tenemos cobertura, no tenemos a la población protegida y tenemos riesgos de brotes como el que tenemos ahorita. Se necesita por lo menos 90%, pero lo que nos pide la OMS es 95% de cobertura", explicó.
El Dr. Romero identificó las inconsistencias de datos en la compra, administración y reporte de coberturas como un problema transversal que afecta a vacunas como influenza, BCG y VPH, en las cuales su equipo también ha publicado estudios similares.
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"Una de las conclusiones que llegamos a esto es que necesitamos retomar el programa de vacunación con una planeación adecuada, con una estimación de coberturas armonizadas y unos sistemas de monitoreo robustos", puntualizó.
Una de las propuestas clave de la AMV es la implementación de un sistema nominal de vacunación, similar al usado en otros países. "Necesitamos tener un sistema nominal de vacunación donde podamos seguir a cada persona que nace en este país para saber si están vacunados o no y si no están vacunados, buscarlos. Si no llegamos a esto, no vamos a poder tener los datos adecuados para hacer los programas necesarios", sentenció.
Como conclusión, el Dr. Romero Feregrino indicó que el programa de vacunación lleva muchos años sin recibir la importancia adecuada, y la ciudadanía debe participar.
Por un lado "Es necesario retomar la participación en los programas de vacunación". El experto recordó que el programa es permanente y no se limita solo a las campañas: "Siempre nos podemos vacunar en nuestros diferentes centros de atención". Por otro lado, para el personal de salud es necesario un cambio de enfoque: "Tenemos que volvernos ser más activos en fomentar la vacunación y aplicarlas y no solo esperar a que nos vengan a buscar".
Hallazgos clave del estudio (2006–2024)
Los principales hallazgos del análisis retrospectivo de 19 años de vacunación en México revelan una crisis de cobertura e inconsistencias en la gestión de las dosis:
Vacuna SPR (Sarampión-Paperas-Rubéola): Se identificó un déficit de aproximadamente 22.5 millones de dosis administradas, lo que equivale al 25% de la población objetivo nacional que no recibió la protección necesaria. La cobertura nacional calculada osciló entre un 60% y un 92%, manteniéndose por debajo del 95% requerido por la OMS. El IMSS y el ISSSTE mostraron niveles de cobertura consistentemente bajos.
Vacuna SR (Sarampión-Rubéola): El estudio detectó una ineficiencia en la gestión de esta vacuna de rescate, con aproximadamente 24.6 millones de dosis adquiridas que no fueron aplicadas. Esto representa cerca del 28% del total de dosis compradas.
El estudio concluye que el panorama es complejo y exige una respuesta coordinada e inmediata de las autoridades y la población para evitar un retroceso histórico en la salud pública del país y mantener la erradicación de enfermedades prevenibles por vacunación.