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¿Qué es el efecto Matilda que invisibiliza a mujeres en la Ciencia?
A lo largo del tiempo las contribuciones de las mujeres que se dedican a la Ciencia han pasado desapercibidas.
En 1938, Lise Meitner realizó un hallazgo a partir de un experimento de su colaborador Otto Hahn: la fisión nuclear. Este descubrimiento se convirtió en un aporte crucial para entender la composición de los átomos, aunque en 1944 sólo Hahn recibió el Premio Nobel de Química. Este caso es uno de los ejemplos más claros del fenómeno que hoy se conoce como efecto Matilda.
“En 1990, Margaret Rossiter denominó así a un sesgo de género en la ciencia que hace que los nombres femeninos se omitan de las contribuciones relevantes o que se atribuya el crédito sólo a hombres. El término alude a Matilda Gage, sufragista estadunidense decimonónica que planteó que los descubrimientos hechos por científicas e inventoras no se les reconocían”, explicó para Gaceta UNAM, Paula Ximena García Reynaldos, titular de la Coordinación de Docencia del Instituto de Química de la máxima casa de estudios.
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Barreras históricas y acceso a la educación
El efecto Matilda no solo invisibiliza los logros de las científicas, sino que también dificulta la integración de niñas, adolescentes y mujeres en la ciencia. Actualmente, sólo tres de cada 10 personas en la comunidad científica mundial son mujeres.
Meitner nació en Austria en 1878 y, pese a las limitaciones de su época, su entorno familiar y su pasión por la física le permitieron ingresar a la Universidad de Viena en 1901, convirtiéndose en una de las primeras doctoras en Física en el mundo. Para ampliar sus estudios, se trasladó a Berlín a tomar clases con Max Planck, donde permaneció tres décadas colaborando con Otto Hahn.
Mientras Hahn realizaba los experimentos, Meitner hacía la interpretación de los resultados, incorporándose a un área de investigación dominada completamente por hombres, pero haciéndose camino hasta ser profesora y jefa del Departamento de Física en la universidad donde laboraba, hasta que, en 1938, huyó del régimen nazi por ser judía y se refugió en Suecia, desde donde continuó trabajando con Hahn.
Fisión nuclear y la controversia del Nobel
En Suecia, junto con su sobrino Otto Frisch, Meitner describió los resultados de un experimento que Hahn le comunicó en una carta: “Él bombardeó con neutrones el núcleo de un átomo de uranio esperando que se hiciera más grande, pero eso no ocurrió y no entendía la razón. Al compartir esa información con Meitner, ella y Frisch sugirieron que el átomo se rompía en otros más pequeños. A ese proceso le llamaron fisión. Además, vieron que la ruptura generaba mucha energía”, señaló García.
Aunque la interpretación de Meitner y Frisch fue publicada posteriormente en la revista Nature, el Nobel de Química de 1944 se le entregó únicamente a Hahn; sin embargo, de acuerdo con Paula García, Lise Meitner dudó de la calidad de su trabajo y conclusiones, aunque sabía que era difícil que le dieran crédito en ese momento”, por lo que se dio una desigualdad institucional que persiste hasta hoy.
Meitner nunca reprochó a Hahn la falta de reconocimiento, pero sí cuestionó su trabajo en la Alemania nazi; cuando se le invitó a colaborar en el proyecto Manhattan, se negó a participar en la creación de un arma, priorizando su ética. Como indica García: “La gran cantidad de energía generada por la fisión se usa para calentar agua que, al hervir, mueve turbinas y produce electricidad de forma más limpia que otros métodos, ya que no genera gases de efecto invernadero”.
El efecto Matilda tiene impactos cuantificables: solo tres de cada 10 científicos en el mundo son mujeres, el 22% de los puestos STEM en los países del G20 les corresponden y solo una de cada 10 asciende a liderazgo. Respecto a México, el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores indica que cuatro de cada 10 son mujeres.
Divulgación y visibilidad
La contribución de Lise Meitner se reconoció décadas después, cuando recibió el Premio Enrico Fermi de Física en la década de 1960. Paula García explica que, pese al equilibrio numérico inicial en la educación, la presencia femenina disminuye en los posgrados, probablemente por no contar con referentes suficientes o creerse incapaces cuando en realidad son las circunstancias las que no favorecen la igualdad sustantiva.
Desde 2007, García se dedica a la divulgación científica y rescatar la memoria de científicas que contribuyeron al conocimiento. En 2023 compiló la Antología de Mujeres en la Ciencia para la revista ¿Cómo ves?, subrayando que las científicas siempre se han encontrado presentes; “Las instituciones y la sociedad deben hacer el esfuerzo por sostener la necesidad que tenemos de dedicarnos a las ciencias y crear espacios de colaboración incluyentes”, indicó.