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Arte e Ideas

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El Cisne Negro en Chapultepec, una adaptación que sacude

La Infinita Compañía reinventa el clásico de Tchaikovsky en el Castillo de Chapultepec, integrando moda sostenible, graffiti y una narrativa desde la óptica del antagonista. Una apuesta de danza contemporánea que desafía el canon tradicional con un elenco 90% mexicano y un mensaje de conciencia ecológica.

La obra El Cisne Negro montada en el Castillo de Chapultepec es una proeza escénica de La Infinita Compañía. Foto: CortesíaNitzarindani_Vega_Hernandez

El emblemático Castillo de Chapultepec se transforma este febrero y marzo en el escenario de una de las apuestas más arriesgadas de la danza contemporánea en México. La Infinita Compañía regresa con El Cisne Negro, una versión que rompe el canon de Tchaikovsky para ofrecer un espejo de las problemáticas sociales, políticas y de género del 2026.

En entrevista para El Economista, Raúl Tamez, cofundador y codirector de la compañía, explica que esta producción no es solo un espectáculo estético, sino un puente con la actualidad. "Entendemos que los comentarios sobre poder y cosificación femenina presentes en el siglo XIX siguen siendo problemáticas vigentes". Además desglosa los pilares de una obra que, a diferencia de su contraparte decimonónica, utiliza el lenguaje del graffiti y la moda reciclada para cuestionar las estructuras de poder.

Una visión desde el antagonista

A diferencia del ballet clásico, esta puesta en escena, dirigida por Rodrigo González, adopta la perspectiva del "Cisne Negro". Tamez lo compara con un fenómeno de narrativa inversa: "Es como un Jesucristo Superestrella donde la voz cantante la lleva Judas. Aquí, el engaño y la dualidad humana son el eje central".

Para el creador, la figura del Cisne Negro en 2026 representa la fractura de una sociedad aristocrática donde la figura femenina ha sido históricamente cosificada. "En el texto clásico hablamos de matrimonios por acuerdo donde la mujer no puede tomar decisiones. Los asistentes a la fiesta representan estados, relaciones de poder político", señala Tamez. En esta puesta, el engaño de Von Rothbart —quien en esta versión se transforma él mismo en el Cisne Negro para seducir a Siegfried— añade una capa de complejidad sobre la identidad y la fragilidad del deseo.

El puente entre el siglo XIX y la vanguardia urbana

La producción además no escatima en simbolismos contemporáneos. La integración del artista plástico Atardecer Dusk y su lenguaje visual arraigado en el graffiti es, para Tamez, una decisión estratégica para conectar con los nuevos tiempos. "Siempre tiene que ver con hacer puentes con la actualidad", explica el directivo.

En esta versión, el vestuario deja de ser un mero accesorio para convertirse en una postura política. La colaboración con la plataforma Banana Contemporary permitió que Dusk creara piezas de moda sostenible, confeccionadas a partir de prendas recicladas e intervenidas manualmente. De acuerdo con Tamez, la compañía tiene un compromiso claro con la ecología y los grupos vulnerables: "Es una provocación; nos interesa dejar un mensaje de conciencia en un mundo cada vez más complejo".

El Cisne Negro. Foto: CortesíaNitzarindani_Vega_Hernandez

Arquitectura histórica y tecnología escénica

El Castillo de Chapultepec, con su carga histórica, en esta puesta deja de ser un recinto para convertirse en un personaje más. La escenografía de Mario Marín desafía la arquitectura del lugar con plataformas móviles y un espejo de agua que crea una experiencia inmersiva.

"Es un escenario no convencional, una escenografía natural cargada de historia que intervenimos en sus escaleras, arcos y balcones", comenta Tamez. Además, la obra busca al "público de pie", aquel visitante casual del Bosque de Chapultepec que se encuentra de pronto con un despliegue técnico de primer nivel.

A nivel sonoro, aunque la música de Tchaikovsky permanece como el hilo conductor, se ha realizado una reducción estratégica de la partitura. "Las nuevas generaciones están en el terreno de la inmediatez. Hemos reducido el espectáculo a la mitad del tiempo de una versión clásica (que dura dos horas y media) para que el público reciba todos los estímulos y la historia sin perder la fuerza", explica el codirector.

Con un elenco integrado en un 90% por bailarines mexicanos, encabezado por figuras como Yan Carlo Morejón, Alan Huerta y Paulina del Carmen, la obra es un escaparate del rigor técnico nacional. Tamez describe el estilo como un equilibrio entre códigos clásicos y contemporáneos, permitiendo que el cuerpo hable desde la crudeza y no solo desde el preciosismo.

El desafío de la alta producción independiente

Producir danza contemporánea de alto nivel en México es una labor de alta resistencia. La Infinita Compañía ha logrado lo que pocos: mantener producciones en cartelera por más de una década. Sin embargo, Tamez es franco sobre los retos económicos e infraestructurales.

"Hay un tema de creación de públicos. La danza contemporánea aún no termina de estar inserta en el imaginario social, pero hemos logrado generar una audiencia fiel que nos sigue año con año", afirma.

Pero más allá de la taquilla, está la responsabilidad operativa: el sustento de un cuerpo de baile de 20 artistas. "Ofrecer condiciones dignas implica desde un seguro de accidentes hasta la ingeniería del piso; no se puede bailar en cualquier superficie".

Finalmente, para el espectador que asista por primera vez, Tamez recomienda dejarse llevar por la atmósfera mágica del Castillo de noche, pero también invita a una reflexión profunda: "Es una experiencia poco convencional donde el talento y la energía de los bailarines se funden con la iluminación dramática y la vista de la Ciudad de México".

El Cisne Negro. Foto: Cortesía

El Cisne Negro

La Infinita Compañía

Dramaturgia y dirección: Rodrigo González

Temporada: hasta el 8 de marzo

Horarios: jueves, viernes y sábados: 20:00 horas.

Domingos: 19:00 horas.

Castillo de Chapultepec, Sección I del Bosque de Chapultepec.

Boletos: Disponibles en taquillas del recinto y sistemas de venta digital.

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Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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