Lectura 4:00 min
Así será el Año Nuevo Chino, regido por Caballo de Fuego, que comienza este martes
El nuevo ciclo es una combinación que, según la tradición oriental, anuncia un periodo de energía intensa, decisiones valientes y transformaciones.
Foto: AFP
Este martes comienza oficialmente el Año Nuevo Chino, una de las festividades más importantes del calendario asiático y una celebración que, año tras año, despierta creciente interés en todo el mundo. Esta vez, el nuevo ciclo estará regido por el Caballo de Fuego, una combinación que, según la tradición oriental, anuncia un periodo de energía intensa, decisiones valientes y profundas transformaciones.
A diferencia del calendario occidental, el Año Nuevo Chino se basa en un sistema lunisolar. Su inicio se fija en la Luna nueva más cercana al punto medio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera del hemisferio norte, por lo que puede comenzar entre el 21 de enero y el 21 de febrero. En 2026, la fecha elegida marca el comienzo de un ciclo que se extenderá hasta el 5 de febrero de 2027.
Te puede interesar
Es importante entender que dentro del zodiaco chino, el Caballo ocupa el séptimo lugar en la rueda de doce animales. Tradicionalmente, simboliza libertad, dinamismo, independencia y espíritu aventurero. En la cultura china, este animal ha estado vinculado históricamente al transporte, la guerra y el comercio, convirtiéndose en emblema de progreso, resistencia y perseverancia. Quienes nacen bajo este signo suelen ser descritos como personas sociables, trabajadoras y con una marcada necesidad de autonomía.
Sin embargo, el 2026 no será un año cualquiera del Caballo. Estará regido por el elemento Fuego, una combinación que se repite cada 60 años dentro del complejo ciclo sexagenario del calendario tradicional. El fuego intensifica las cualidades naturales del signo: aporta liderazgo, pasión, creatividad y una fuerte determinación para actuar en las diferentes situaciones que se presenten. Es una energía que impulsa a avanzar sin titubeos y a asumir riesgos con convicción.
Foto: AFP
Pero esta misma fuerza puede convertirse en desafío. Un año dominado por el fuego también puede traer impulsividad, tensiones y decisiones precipitadas si no se administra con equilibrio. La tradición advierte que el secreto estará en canalizar la intensidad con disciplina interior y claridad de propósito.
En términos simbólicos, el Caballo de Fuego representa movimiento. Según la tradición con la que se rige, es un año para emprender, cambiar de rumbo, redefinir metas y fortalecer la confianza personal. La primera mitad del ciclo estará especialmente orientada a la afirmación individual y la reorganización de prioridades: será un periodo para consolidar bases, ordenar recursos y tomar decisiones que impacten en la estabilidad futura. La segunda mitad tenderá hacia lo social y comunicativo, favoreciendo alianzas, intercambios, aprendizajes y proyectos colaborativos.
Foto: AFP
Más allá de la astrología, el Año Nuevo Chino es, ante todo, una celebración cultural profundamente arraigada. Durante 15 días, familias enteras se reúnen para compartir cenas especiales, intercambiar sobres rojos con dinero como símbolo de prosperidad y participar en danzas tradicionales del dragón y el león, destinadas a atraer buena fortuna y ahuyentar energías negativas. Las calles se tiñen de rojo, color asociado a la protección y la suerte, y el ciclo culmina con el Festival de los Faroles, que marca el cierre oficial de las festividades.
En el fondo, todos estos rituales comparten un mismo deseo: comenzar el año con esperanza, armonía y prosperidad. El Caballo de Fuego, con su energía vibrante y su impulso transformador, invita a actuar con determinación, pero también con conciencia. No se trata solo de avanzar rápido, sino de hacerlo con dirección.
Foto: AFP
El 2026 promete ser un año de acción y valentía. Un periodo para encender nuevos proyectos, fortalecer la independencia y asumir retos con pasión. Como enseña la filosofía tradicional china, el equilibrio será la clave para que la intensidad del fuego se convierta en impulso creador y no en exceso desbordado.