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Suecia: negra y criminal
Un excelente ejemplo de la larga tradición de novelas policíacas que hay en los países escandinavos.
Aunque la presencia constante de las novelas de Henning Mankell en las mesas de novedades lo presagiaban, no fue hasta el éxito de Stieg Larsson que los editores españoles decidieron hacer a un lado las novelas de vampiros, y sumarse a la nueva tendencia: la novela negra escandinava.
Ahora resulta que cada nuevo escritor de Suecia, Noruega, Dinamarca y hasta Finlandia, es un gran maestro del suspenso y el policíaco, que todos son el nuevo Stieg Larsson, y ganaron algún premio en una, hasta entonces oscura, academia de novelistas de misterio.
La buena noticia detrás de esta abundancia de novelas que un conocido describía como asesinatos en lugares nevados , es que al parecer los escandinavos sí tienen una veta inspirada para la ficción criminal.
Es claro que después de las ventas de Dan Brown muchos escritores se apuntaran a escribir conspiraciones históricas que acabarán con la iglesia y la civilización como la conocemos; o que después de Stephanie Meyer, otros se hayan apurado a afilar estacas y desenterrar ejemplares de Dracula para aprovechar el furor adolescente por los pálidos chupasangres.
El tema es no sólo que a los lectores de estos países nórdicos sí les gustan las novelas policíacas, sino que hay detrás una larga tradición de esta literatura. Y que el reconocimiento que ahora cosechan los herederos de Larsson, Mankell y todos los otros (Karin Fossum, Camila Lackberg, Åsa Larsson, Jo Nesbø, Anne Holt o Jens Lapidus por mencionar algunos en la mesa de novedades) es bastante más merecido, que lo que pueden generar improvisados buscando atrapar su rebanadita del tema de moda.
Baste como muestra La hora de las sombras de Johan Theorin, primera entrega de un cuarteto estacional que se conoce como el Cuarteto de Öland. La novela, ganadora de un prestigiado premio en Suecia, fue también seleccionada por The Guardian como una de las diez mejores novelas negras del 2009.
Quizá la primera sorpresa del libro sea que Theorin deje de lado el familiar escenario del crimen sangriento, con apariencia de odio étnico; el detective cuarentón, neurótico, su familia conflictiva y la cloaca de corrupción político-sexual de la clases más pudientes del primer mundo.
La hora de las sombras inicia con la desaparición de un niño en una remota región sueca, y continúa veinte años después, cuando Julia, su destruida madre regresa a la región para descubrir que su anciano padre Gerlof, ha continuado investigando a su modo qué sucedió esa tarde, desde la residencia para ancianos donde pasa sus últimos días.
Theorin lleva dos tramas paralelas: en una conocemos la historia de Nils Kant, el delincuente más temido de la región; y cómo se convirtió en una leyenda siniestra. En la otra, las averiguaciones que Julia y su anciano padre realizan.
Es más una historia de misterio psicológico que un thriller policíaco, con un equilibrio dramático entre ambas líneas narrativas.
Uno de los personajes más sugerentes es precisamente la peculiar isla de Öland, 140 kilómetros de largo por 16 de ancho; sitio vacacional favorito durante el verano, y el resto del año un desapacible rincón de pequeños poblados abandonados, donde los secretos más macabros encuentran su refugio esperando que nadie los despierte.
El propio autor pasó los veranos de su infancia en Öland, y su familia materna eran pescadores y marineros de la región. El libro, incluso lleva un apéndice con fotografías del Theorin y los suyos, como especie de credenciales que respaldan su conocimiento del tema.
Lo mejor es que Theorin resulta ser un espléndido narrador, incluso más dotado que sus compatriotas más célebres. Y esta primera entrega de su cuarteto es, sin duda, una de las mejores lecturas que podemos emprender en nuestro lluvioso verano tropical .
twitter @rgarciamainou
La hora de las sombras
Johan Theorin
Mondadori
395pp
$269