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Por Colombia en el Cervantino
Será porque la intervención del Estado en cultura ha sido tradicionalmente acotada, o porque el sector cultural pudo diversificarse a tiempo.
Será porque la intervención del Estado en cultura ha sido tradicionalmente acotada, o porque el sector cultural pudo diversificarse a tiempo. Lo cierto es que la economía cultural en Colombia tiene notables ejemplos de empresas que dinamizan su aparato productivo.
Se ocupan tanto de la comprensión y peso de este sistema, como de los estímulos que bien merece, el Convenio Andrés Bello, el Ministerio de Cultura, el Banco de la República y Proexport vía su marca Colombia es pasión, el ejemplar Centro de Responsabilidad Empresarial y diversas universidades.
De esta forma, innumerables pequeñas, medianas y grandes empresas desde la amazónica Leticia, pasando por el altiplano bogotano, hasta Cartagena o Valledupar (tierra del vallenato), hacen fluir capitales que generan empleos y movilizan valores simbólicos.
Inversiones, productos y mercados que se alimentan de países como México, con el Centro Gabriel García Márquez del FCE, y de España, cuyo nuevo espacio cultural en Bogotá abrirá en el 2011 tras un gasto de enormes proporciones (ojo: la crisis es relativa).
De la economía de mercado al despliegue de la economía mixta y social o de la cooperación como instrumento de diplomacia pública, de cara a la próxima edición del Festival Cervantino conviene señalar tres casos que bien merecen integrarse al programa al que se sumarán por el Bicentenario Argentina, Chile, Chihuahua y Querétaro.
La primera propuesta va en favor de la que es quizá la más antigua emisora cultural privada de Latinoamérica. Se trata de la HJCK, El Mundo en Bogotá, que en septiembre cumple 60 años, los últimos cinco transmitiendo a través de Internet. Bajo la dirección de su fundador, el periodista Álvaro Castaño Castillo, apela sin remilgos a su tradición de ser la radiodifusora de la inmensa minoría.
Su fonoteca no sólo es la de mayor envergadura, cuenta en sus acervos con abundantes registros de los procesos de la cultura mexicana. Ganador en varias ocasiones del Premio Nacional de Periodismo, la trayectoria de su creador quedó plasmada en la edición de un libro y CD publicado en el 2006 por Taurus.
La segunda propuesta apunta al Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Del 19 de marzo al 4 abril tendrá lugar la doceava edición. Único en el ámbito de habla hispana por su modelo de financiamiento, merece tanto un homenaje a su fundadora (Fanny Mikey quien falleció en el 2008) como un espacio que demuestre su potencial. No sobra decir que el arte escénico mexicano ha sido uno de sus puntales.
Finalmente, de entre muchos creadores, un caso singular. Andrés Jaramillo combina de forma extraordinaria su talento de artista plástico, de innovador de la gastronomía con su barroco y locuaz restaurante Andrés Carne de Res y de empresario cultural.
Ofrecer al público tal enjambre de talento, amén del vallenato, las contorsiones de Shakira o la diplomacia a contrapelo de Juanes, es sin duda una manera de celebrar el laboratorio de economía cultural que Colombia representa y del cual tanto tenemos que aprender.