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No nos interesa ser puristas: José Wolffer
No es exagerado decir que, con su independencia del fmx (y probablemente desde antes), Radar Festival de Exploración Sonora se ha convertido en el encuentro más relevante de la música contemporánea en el país.
No es exagerado decir que, con su independencia del fmx (y probablemente desde antes), Radar Festival de Exploración Sonora se ha convertido en el encuentro más relevante de la música contemporánea en el país. Y su éxito, según nos cuenta en entrevista José Wolffer, director fundador del encuentro, se debe a su rechazo a los purismos y a la imaginativa búsqueda de formatos nuevos y atractivos para el público.
¿Cómo fue la salida del fmx y la llegada a la UNAM?
Este proyecto, desde que se lo planteé al entonces Festival de México en el Centro Histórico, tenía la idea de que algún día tendría que ser independiente. Era una premisa. En el momento en el que salgo del festival, me parece que era un paso natural tanto para Radar como para la propia UNAM, con la que he trabajado desde el principio, en el 2002. Así se lo planteé a Sealtiel Alatriste, coordinador de Difusión Cultural.
¿Cómo podrías definir Radar, dado que es un espacio para música nueva, pero de muchos tipos?
De la forma más sucinta posible. Es un espacio para músicas alternativas que no han tenido suficiente difusión en la ciudad de México. Músicas que si bien podemos estar de acuerdo en la importancia que revisten, digamos música contemporánea de compositores destacados de los últimos 40 o 50 años, se conocen poco. Si tú hablas con músicos, te pueden decir que John Cage o Stockhausen son figuras importantes, pero eso no se refleja en la vida concertística de la ciudad o lo hace de manera muy limitada.
Ése es el sentido: presentar cosas que merecen una difusión mayor de la que tienen normalmente.
Pero hay más, ganchos para que resulte más atractivo, ¿no?
No es tanto que esa música no sea atractiva, quizá a veces no facilita la identificación del público, pero una vez que la conocen y tienen elementos para acercarse a ella, la capacidad de disfrute de esa música es bastante grande.
Ha habido tres ejes básicos en Radar. Uno es éste, de la música contemporánea, culta, de concierto. Otro eje es música electrónica, en general nos circunscribimos a la no bailable. Y la improvisación, que ya comentábamos.
Esos tres ejes han estructurado la programación en estos nueve años y se han ido complementado con otros géneros, a veces más a veces menos, sea multimedia, rock experimental, arte sonoro, proyectos interdisciplinarios.
Partimos siempre de que es un proyecto ecléctico. No somos puristas ni nos interesa ser puristas.
¿Como ha sido la historia de Radar, su evolución?
Cuando le plantee la idea a Roberto Vázquez, quien entonces era director del Festival de México en el Centro Histórico, me imaginaba un festival pequeño dentro del Festival donde oyeras a György Ligeti, Ariel Guzik, Daniel Landa
Me imaginaba que tendríamos una respuesta digamos decente del público. Todas las actividades, por cierto, eran en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Pero desde el primer día de actividades nos vimos absolutamente desbordados por la respuesta del público. No me imaginaba que para escuchar a Ligeti o a Irvine Arditti tocando una pieza de Luigi Nono, que fue con lo que arrancamos, hubiera tanto interés.
En ese momento me di cuenta de que había una avidez por este tipo de música mucho mayor de lo que me había imaginado.
Decidimos, con la UNAM, que ya no era apropiado seguir sólo en San Ildefonso, que necesitábamos auditorios más grandes. Pasamos a Bellas Artes, con música de John Zorn, a pesar del escepticismo por parte de la gente del Palacio. Asistieron los jóvenes de manera masiva y, hay que decirlo porque siempre hay prejuicio, ordenada.
Y así, con esta oferta ecléctica y con otro tipo de actividades como talleres y conferencias, tratamos de lograr un acercamiento y una familiaridad mayor con este tipo de músicas.
Creo que buena parte del desconocimiento que se tiene de las músicas que aborda Radar se debe a que no existen los espacios para conocerlas de primera mano.
Si tú escuchas el Poema sinfónico para 100 metrónomos , de Ligeti, que yo no lo había visto montado en vivo, te das cuenta de lo que significaba la pieza para el compositor, tienes la posibilidad de experimentar la entropía y su alejamiento. Siempre he apostado porque la respuesta de la gente va a ser entusiasta en la medida de que lo que le estás planteando obedece y responde a los intereses actuales. Si te digo: Te vas a ver reflejado en lo que propone John Cage o (Gérard) Grisey con su Pieza para estrellas pulsares y percusiones (que hicimos en el Espacio Escultórico) porque es una seña de nuestro tiempo, creo que dejamos atrás muchos prejuicios y bagaje que no nos dejan tener el vínculo directo.
Creo que ya lo dijiste, pero lo voy a preguntar igual. ¿Por qué otros ciclos de música actual tienen públicos de 20 personas, apenas los familiares del compositor, y Radar tiene tantos más?
Diría que hay que ser imaginativo al hacer el planteamiento. A lo mejor tú, como público, ves un cartel con un concierto de (Iannis) Xenakis tocado por la Sinfónica de la Universidad de Guanajuato como el que hicimos hace unos años, no tienes la menor idea de qué se trata, pero si ves que también está Fantômas
Mejor te cuento una historia real. Me tocó ver a dos chavos que fueron no a Fantômas sino a un concierto de Thurston Moore, el guitarrista de Sonic Youth, en el Salón México y por azar me los encontré en Bellas Artes escuchando a Xenakis. Eran pareja y ella al principio estaba riñendo con él: Por qué me trajiste a esta cosa , y al final le dio las gracias al novio por haberla convencido de ir al concierto extraño del compositor desconocido.
Ese tipo de respuestas es lo que estamos buscando.
Además, hay que destacar que si vamos a tocar, por ejemplo, los estudios para piano de Ligeti, vamos a traer al mejor pianista que podamos; vino Pierre-Laurent Aimard a quien el propio Ligeti indicó como uno de sus pianistas preferidos. Así, la experiencia se convierte en algo que realmente vale la pena.
Algo que sucede mucho con la música contemporánea es que se presenta en condiciones que están lejos de ser ideales. Es un problema complejo, pero, como apuntaba Schoenberg, en general la experiencia que tú tienes dista mucho de ser la que el compositor pretendía.
Pero más importante, si partes del prejuicio de que lo que estás haciendo no tiene relevancia para el público o ésta es muy limitada, si ésa es tu premisa, pues el problema se hace más serio. Hay que buscar formatos para llegarle a un público que no tiene por qué saber quién es Jorge Torres Sáenz ni Jorge Córdoba.
Radar
Del 27 de septiembre al 2 de octubre del 2011.
Multimedia, música electrónica, clásica contemporánea y free improv en conciertos, charlas y talleres.
Mike Patton, Morton Subotnick, Fred Frith, Lillevan y Nobukazu Takemura, entre los invitados internacionales.
Antonio Fernández Ros, Wilfrido Terrazas, José Luis Hurtado y Juan José Bárcenas, entre los mexicanos.
En el Centro Cultural Universitario y la Escuela Nacional de Música.
mlino@eleconomista.com.mx