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“México y EU ya no somos vecinos distantes; estamos condenados a entendernos”: Curzio

La relación binacional en el siglo XXI es el tema del más reciente libro del periodista y académico Leonardo Curzio; “la gran prioridad para México es mejorar la imagen que se tiene de nosotros en Estados Unidos”.

La relación de México y Estados Unidos nos recuerda un matrimonio viejo, donde hay pleitos por la forma en que se dijeron las cosas o se acomodaron los platos, pero predomina la conciencia de que se necesitan mutuamente, dice Leonardo Curzio y remata: “ya no somos vecinos distantes”, aludiendo al título del libro de Allan Riding, un clásico de la literatura sobre la relación México-Estados Unidos de la década de los ochenta.

Vecinos se llama el más reciente libro de Leonardo Curzio Gutiérrez, editado por Turner. En él, analiza la relación binacional en las dos primeras décadas del siglo XXI, y es el pretexto para una conversación. “Soy optimista en la relación México-Estados Unidos, entre otras cosas porque estoy convencido de que estamos condenados a entendernos, a pesar de tantos malentendidos y de tantos prejuicios”.

Es la relación más importante para México y una de las más importantes para Estados Unidos, aunque eso se vive de diferentes maneras en cada país, dice el periodista y académico. “Es una relación que se caracteriza por las asimetrías. La gran prioridad de México en la relación binacional debería ser mejorar la imagen de México que se tiene en Estados Unidos”.

La forma en que México y los mexicanos son percibidos por los vecinos del norte fue abordada por Curzio en Orgullo y Prejuicios, un libro que escribió en 2013. “Es una asignatura pendiente. Es casi doloroso el contraste, cuando vemos la forma en que nosotros los vemos a ellos y la forma en que ellos nos ven a nosotros. Estados Unidos es una fuente de inspiración para los mexicanos. De México se dicen muchas cosas terribles en Estados Unidos. Hay muchas cosas ciertas, pero también un enorme desconocimiento de los estadounidenses. El gobierno mexicano podría hacer más de lo que ha hecho”.

En esta relación, la soberanía es una palabra que pesa mucho. “Existe la percepción de que hay sexenios donde se defiende la soberanía y sexenios donde se entrega. La realidad es más compleja. No podemos tener una política comercial completamente libre y soberana porque tenemos un acuerdo comercial. En otros temas iremos avanzando, poco a poco, hacia una mayor cooperación, donde la idea de soberanía perderá peso. No descarto que, dentro de una generación, estarán hablando de una policía binacional”.

Leonardo Curzio es profesor. Le pido que le otorgue una calificación a la relación binacional. “Yo le pondría 7.5, a diferencia de Hilary Clinton, que le puso un 6 (en la Convención de Banqueros de Mérida, a mediados de marzo). “A pesar de los gruñidos, veo que hemos acumulado mucha experiencia institucional. Hay cosas que funcionan muy bien, todo lo que tiene que ver con el intercambio comercial y la integración económica. Migración y seguridad es otra cosa”.

La relación se da en varias pistas, explica, hay una superautopista en los temas de comercio e inversión, donde los avances son notables y hay cauces para resolver los conflictos. Hay caminos de cabras en seguridad, donde cada administración que llega quiere reinventar y hay una enorme desconfianza. En el mercado laboral veo un componente ideológico, hay elementos de racismo. Hay un mercado de bienes con libre comercio que convive con un rechazo a tener un mercado laboral más integrado.

Vecinos es el doceavo libro escrito por Leonardo Curzio (algunos de ellos escritos en coautoría), producto de una línea de investigación que sigue desde el Centro de Estudios de América del Norte de la UNAM, “Soy un mestizo entre el periodismo y la academia”, dice Curzio, “trato de aprovechar lo mejor de estas dos lentes, el periodismo con su capacidad para registrar el día a día, y la academia que observa la evolución de los temas en el tiempo”.

Su visión acerca de cuatro presidentes

Vicente Fox

Tuvo el mejor ambiente que presidente mexicano haya tenido. México ingresaba a la democracia. Se planteaba como un socio de wgran calada; se nos atravesó el 11 de septiembre. Arrancamos el sexenio con optimismo. Veo a Vicente Fox con un lagrimón diciendo: el mundo pudo haber sido diferente, pero se me cruzó un avión en las torres gemelas.

Felipe Calderón

Una tragedia. Un individuo que arrancó como Jack Bauer (el de la serie de TV 24) y terminó con uno de sus más cercanos colaboradores en la cárcel en Estados Unidos, 10 años después. Él le pide a George Bush todos los elementos de cooperación para enfrentar al crimen organizado. Bush queda encantado, dice: este señor es el que necesitaba México, orden y respeto. Vamos a darle todo el apoyo. Los americanos que apoyaron todo eso están condenando a García Luna. Si a Fox se le cruzó un avión, a Calderón se le atravesó una crisis mundial, la del 2008, que imposibilitó a Estados Unidos tener un papel mucho más dinámico en la prosperidad y en consolidar posiciones. Ojo con el factor externo, se puede tener una relación bilateral más o menos bajo control, pero de pronto vienen estos meteoros y descuadran absolutamente todo.

Enrique Peña Nieto

Un desastre. A este presidente le tocó un meteorito llamado Donald Trump. No hay un parámetro ni una metodología de relaciones que sirviera con este hombre. Somos socios y llevamos años buscando soluciones conjuntas. Trump dice: yo no quiero eso, quiero un muro. Peña Nieto se encuentra con una relación absolutamente trabada. El momento, quizá, más bajo de su presidencia es cuando invita a Donald Trump. Y éste lo utiliza como la alfombra de entada de la casa. No le tiene ninguna consideración. Es un sexenio perdido en materia de la relación.

Andrés Manuel López Obrador

Ha demostrado, con dos presidentes, que el pragmatismo es lo que domina. Ha fijado una agenda absolutamente pragmática, con algunos elementos churriguerescos. Predomina la colaboración en temas migartorios, en la agenda económica. Algunas salidas de tono, por aquí y por allá. Decidió no confrontar con Trump, incluso tuvo gestos de cortesía extrema, como cuando lo requiere Trump, en mayo de 2022, en plena campaña electoral. Es un presidente que no viaja, pero se somete aTrump para hacer un viaje que sólo le servía al presidente de Estados Unidos. El presidente tiene claro que es una relación fundamental, estirará la liga, pero no la va a romper.

arteideasygente@eleconomista.mx

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio. Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.

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