Buscar
Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

Los pormenores de tener un hijo en la literatura

La escritora argentina vierte en su novela Hija sus inquietudes sobre la maternidad y la relación entre padres e hijos.

“Sólo puedo escribir novelas acerca de temas que me perturben en forma personal y directa. Que me salgan de las tripas. En este caso, quise escribir sobre la maternidad. Y sobre la relación entre padres e hijos. Los hijos nunca cumplen con las expectativas de sus padres, todos hemos sido hijos y lo hemos aprendido duramente”, comenta la escritora argentina Ana María Shua con respecto a su novela Hija, publicada recientemente por editorial Axial.

“Para empezar —prosigue Ana María—, los hijos no son clones de sus padres, lo que ya es un atrevimiento intolerable. Pero yendo más allá, llevando esta sensación de decepción hasta las últimas consecuencias, ¿puede aceptar una madre que su hija no sea una buena persona? Ése fue el encadenamiento de ideas que me llevó a escribir Hija”.

La narración gira en torno a una joven pareja, Guido y Esmé, quienes huyen a París tras el golpe militar en Argentina de los años 70. Después de varios años en los que él pasea por distintos trabajos sin hallarse en ninguno, y ella abraza el ferviente deseo por tener un hijo, deciden volver a su país para realizar este sueño. Así pues, a principios de los 80 nace Natalia, una bella e inteligente mujer que constituye el nudo central de la novela.

A pesar de que la historia arranca en la época de la dictadura, la novela no es un viaje de revisión por aquellos años: “A la hermana de la madre la matan los militares y esa muerte deja en la familia una marca profunda, de las que no se borran. Los argentinos no tenemos que recordar nada porque la dictadura es parte de nuestro presente. Precisamente, nos marcó. La dictadura duró hasta 1983. Los nacidos en los 80 fueron los hijos de mi generación. Tuvieron padres que pasaron por una experiencia muy dura, que no quisimos ver repetida”.

“Pero no sólo la dictadura influyó en ellos. La ola de neoliberalismo en los 90 fue también muy didáctica. Si en los 70 la gran justificación era: ‘Lo hice por mis ideales’, en los 90 estaba muy bien decir: ‘Lo hice por plata’. Y la respuesta era ‘Ah, bueno, si fue por plata se entiende’. Los hijos no son sólo hijos de sus padres, sino también del mundo y de la situación histórica en que les toca vivir”.

Pero más allá de la historia de amor y el nacimiento de Natalia, la novela de Ana María Shua tiene un giro interesante, y es que capítulo a capítulo hay una especie de diario del autor, en el que reflexiona sobre la construcción de la novela, sobre el “acto de narrar” y sobre las dudas que asaltan al creador, de tal manera que el libro puede verse como una especie de taller de narrativa. Al respecto, la autora nos comenta: “Lo planeé de ese modo desde el comienzo. Las reflexiones sobre la escritura son un verdadero diario de la novela, empecé a escribirlas desde el primer capítulo, no hubiera podido agregárselo después”.

“Todo escritor trata de escribir el libro que le gustaría leer y pensé que a mí me resultaría fascinante una novela en la que el autor me contara, a medida que voy leyendo, cómo y por qué fue escribiendo esos textos, de dónde sacó los materiales, con qué problemas se fue encontrando a medida que avanzaba. Poco a poco esa relación entre madre e hija me fue resultando tan angustiante que escribir los “diarios” me aliviaba, me permitía tomar distancia. Algunos lectores me dijeron que les pasó lo mismo cuando los leían”.

Ana María Shua (Buenos Aires, 1957) ha incursionado en diversos rubros literarios desde que inició su carrera en 1967 con el libro de poemas El sol y yo. De sus novelas sobresalen Soy Paciente, Los amores de Laurita y La muerte como efecto secundario. En la categoría infantil y juvenil han generado buena respuesta relatos como Un circo un poco raro, Caracol presta su casa, Su primera zanahoria y la colección Yo soy, entre otros. En el 2014 obtuvo los premios Konex de Platino y el Premio Nacional de Cuento y Relato, y en el 2016 le fue otorgado en Argentina el Premio Democracia y en México el Primer Premio Iberoamericano Juan José Arreola de Minificción.

@faustoponce

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas