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Loca Academia de Literatura
Aunque el post es divertido, no es exacto: Bryce obtuvo mayor fama por plagiar textos periodísticos, no literarios. Aquí, sin embargo, se puede reanimar la polémica del año pasado, cuando le dieron el Nobel a una periodista, a la bielorrusa Svetlana Aleksiévich.
El 12 de octubre, Pancho Hinojosa escribió en su muro de Facebook:
Para Premio Nobel de Literatura propongo a Bryce Echenique: así sería un premio múltiple .
Aunque el post es divertido, no es exacto: Bryce obtuvo mayor fama por plagiar textos periodísticos, no literarios. Aquí, sin embargo, se puede reanimar la polémica del año pasado, cuando le dieron el Nobel a una periodista, a la bielorrusa Svetlana Aleksiévich.
Para el 13 de octubre, la Svenska Akademien (ojo: en el membrete de la Academia Sueca no figuran las palabras de Literatura o de la Lengua ) otorgó el Premio Nobel de Literatura, en su edición 2016, al cantante estadounidense Bob Dylan, quien a la fecha ha mantenido un silencio extraño o mercadotécnico a tal designación.
Sara Danius, secretaria y vocera de la Academia, explicó que si miramos para atrás, bien atrás, uno descubre que Homero y Safo escribieron textos poéticos o piezas que estaban hechas para, acompañadas con música, ser escuchadas o representadas. Y aún leemos y disfrutamos a Homero y Safo .
Tal argumento, sin embargo, aunque suena bien, es un tanto incierto. Primero, no se sabe ni siquiera si Homero existió y, segundo, de haber existido, ¿de verdad las canciones de Bob son equiparables a la Iliada y la Odisea, el viejo y nuevo testamento de la cultura occidental?
Sí, Bob puede pasar por poeta gracias a su pensamiento pictórico (Sara Danius), aunque Dylan esté más cercano al microrrelato, según escribió Estrella de Diego en un inteligente artículo publicado en el periódico El País el 21 de octubre.
Aunque bien visto , dice la profesora en arte contemporáneo, Bob Dylan no es un poeta en uso, sino un narrador que utiliza una particular fórmula para contar las historias (...), un escritor de microrrelatos, pequeñas historias que duran lo que dura una canción o un relámpago o el tiempo de leer un mensaje en el móvil y que describen la vida de los Estados Unidos de un modo arrolladoramente actual. En cada uno de sus discursos rotos, a trompicones, rasgados, que necesita escribirse y vivirse deprisa; que empieza y acaba en su propia fragmentariedad, desborda en su modernidad apabullante. Entonces, mucho más que ahora, (...) ¿No merece acaso un Nobel esa apuesta?
Pero sea o no merecedor del Nobel, el silencio de Bob al respecto empieza a molestar a los miembros de la Academia, ya que no se trata de un silencio natural de alguien que está más allá del bien o del mal, sino de alguien que busca ser considerado que está más allá del bien o del mal.
¿Por qué?
Desde el 14 de octubre, Bob Dylan estaba enterado, como todo el mundo, que había ganado el Nobel de Literatura, aunque, desde entonces a la fecha, ha mantenido un fingido silencio que se manifestó cuando, el 20 de octubre, el periódico inglés The Guardian anunció que, en la página de internet del cantante, justo en la promoción que hace de su nuevo libro Lyrics 1961-2012, apareció la leyenda winner of the Nobel prize in literature ( ganador del premio Nobel de Literatura ) y, un día después a dicha información, la frasecita desapareció.
Todo esto, no obstante, habla de un mundo en el que ya no se sabe de qué lado está la cabeza y de qué lado están los pies. La Academia, que debería ser la más rigurosa en mantener y proteger los cánones literarios, quiere pasar por moderna premiando a dramaturgos, periodistas y cantantes, mientras quienes deben de estar contra las leyes y rigores de la Academia en pro de la vanguardia, se enojan y rechazan las locuras académicas cada vez más undergrounds.