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Es necesario predicar con el ejemplo para lograr la igualdad: María Teresa Zavala
María Teresa Zavala, quien es experta en transformación de empresas siguiendo un modelo neurológico del comportamiento, consideró México figura como uno de los países más jerárquicos del mundo y "esto implica estereotipos de diferencia a nivel de color, de raza, de género, etc. A lo que tendremos que poner atención para procurar una sociedad más igualitaria".
María Teresa es autora del programa de aprendizaje acelerado del idioma inglés. Es científica y desarrolló un sistema de biocoaching para altos directivos. Foto EE: Cortesía
En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, María Teresa Zavala, autora del programa de aprendizaje acelerado del idioma inglés, dio a conocer, en entrevista para El Economista, su opinión respecto a la diversidad de género y la igualdad en México.
Las mujeres son seres de ideas cortas y cabellos largos, inicia la descripción hacia el género femenino.
Durante la Revolución Francesa las mujeres en Francia iniciaron un movimiento para hablar de la igualdad en el pensamiento de la mujer, pero esto está enmarcado en un enorme estereotipo que se ha venido sosteniendo a través de centurias y que implica que la mujer al concebir a los hijos, se confina al desarrollo del hogar más que al desarrollo de sí misma, de sus oportunidades, capacidad intelectual y de colaboración en el marco económico de los países, así lo consideró María Teresa Zavala, quien es experta en transformación de empresas siguiendo un modelo neurológico del comportamiento.
—¿Cómo se describe la intelectualidad?
—En la evolución que se presenta en el entorno cultural, social y económico de los seres humanos, ¿existirá alguna diferencia genética o físicamente que enmarque esta diferencia entre hombres y mujeres? Epigenéticamente se demuestra que no hay diferencias biológicas como especie entre el hombre y la mujer, sino que es el ambiente cultural y los hábitos que se forman dentro de las sociedades los que marcan estas diferencias.
Sin embargo, biológicamente el ser humano se reduce a potencial. Hablemos de este potencial en la mujer que puede probablemente controlar más el instinto en aras de su capacidad maternal de cuidar a la familia por lo que la mujer se cuida más de reacciones inmediatas y esto le ayuda a madurar y a formar un sistema ecológicamente seguro para su descendencia.
El hombre siempre ha contribuido a la proveeduría a nivel instintivo lo cual le ha hecho evolutivamente salir de la casa a la pesca en su entorno. ¿Hará esto una diferencia en el ámbito del hogar? Por supuesto. En el hogar el hombre toma un rol, la mujer adopta otro rol. Si el 70% de nuestra evolución depende de lo que vemos de los 0 a los 7 años, esto es, en la infancia, nosotros aprendemos a imitar o modelar la cultura en la que nos hemos formado
—¿Qué ha logrado la mujer a nivel de igualdad en México?
—Este tema es relativo al nivel de desempeño que se encuentre la mujer ya que encontramos que a nivel científico, la mujer ha crecido a la par que el hombre y esto tiene que ver con que la mujer y el hombre son considerados como iguales.
Y no se hacen diferencias de género, ni en su clasificación, sin embargo a nivel social y cultural, la mujer sigue teniendo una limitación drástica en oportunidades laborales, en ser considerada como un ser inteligente, ya que desde el hogar la mujer es clasificada en un nivel menos independiente y prolífico que el hombre en su propia familia.
Para romper estas jaulas que han determinado a la mujer desde hace mucho es necesario tener padres que piensan en la equidad hacia trato entre hijos e hijas y que el lenguaje, las oportunidades y situaciones que se presenten sean equitativas entre ambos géneros.
—¿Qué ha faltado?
Básicamente un mayor impulso. Sin responsabilizar al gobierno netamente, sino a todo el sistema social que ha imbuido a la mujer a pensar desde pequeña, que es cuando se forman sus decisiones que es un ser de segunda o tercera categoría, todas las oportunidades desde familia comienzan desde los atributos que asignamos a nuestras hijas: qué bien portada, qué limpiecita, qué calladita, entre otras.
Al crecer la niña puede tener las mismas oportunidades que los niños pero ella se detendrá tres veces antes para pensar en todo lo que le falta, en tanto que el hombre levanta la mano, considera el reto a seguir y simplemente se da a la tarea de mejorar los elementos necesarios para llegar a la distribución o a el puesto requerido.
“Hijita, atiende a tus hermanos. Hijas arreglen la habitación de sus hermanos, laven y planchen la ropa. Tenemos que asegurar que el hombre que es el proveedor de la casa es quien tenga la mejor preparación”.
Todos estos son los diálogos que se escuchan en las familias mexicanas día con día, pensamos que la igualdad es basada en la libertad del ser humano, pero desde muy temprana edad comenzamos con estereotipos que creemos que nos definen.
En conclusión, para las primeras etapas de la vida procura indagar desde el tipo de juguetes que eligen tus hijos, para que no induzcas a favorecer roles que se juegan en la vida.
Reparte las tareas en casa equitativamente. Reconoce y premia desde la infancia de manera equitativa.
Para el país será necesario predicar con el ejemplo, desde las empresas y las instituciones gubernamentales la igualdad sea aplicada en todas sus dimensiones, por meritocracia y no por género.
La libertad es un aspecto irrevocable en todo ser humano, por lo tanto, es en esta libertad en la que se debe definir la recompensa, el sueldo y las tareas repartidas de manera que distingamos únicamente a nivel de fuerza física como en hombres como en mujeres las tareas asignadas.
México figura como uno de los países más jerárquicos del mundo, está calificado como algunos como Uganda en África y esto implica estereotipos de diferencia a nivel de color, de raza, de género, etc. A lo que tendremos que poner atención para procurar una sociedad más igualitaria.