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Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

El Chueco

De vacaciones con Mario Villanueva Madrid, exgobernador de Quintana Roo, amigo de Salinas, enemigo de Zedillo y preso por su supuesta relación con Amado Carrillo, El Señor de los Cielos.

Hace algunos años, en un mes de enero, Mónica y yo fuimos a pasar unas vacaciones en Huatulco, Oaxaca. Esto no tendría importancia si no fuera porque en el hotel en el que nos hospedamos también pernoctaban Mario Villanueva, exgobernador de Quintana Roo, conocido en el bajo mundo como El Chueco y que, por esos días, era prófugo de la ley.

Mónica es de manías raras. Por ejemplo, en ese viaje gustaba salir a la playa de madrugada para nadar en el mar y, de regreso a la habitación, decirme:

-Me encontré en el elevador a un jipiteca -en este punto hay que indicar que jipiteca no aparece en el Diccionario de Mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua, publicado por Siglo XXI, y que se trata de la unión de las palabras jipi y azteca para referir a los trasnochados jipis nacionales-, que no es jipiteca, sino que se disfraza de jipiteca. Trae cola de caballo, aretito en la oreja, ropa sesentera y huaraches, pero hay algo en él que no cuadra.

-Me volví a encontrar en el elevador al falso jipiteca; lo extraño es que durante el día no se le ve en ninguna parte del hotel.

-Estoy segura de que no es un jipiteca; se trata de alguien que está escondido. Por eso sólo se le puede ver de madrugada, nadando o en el elevador. Se debe hospedar en alguna de las suites de la planta alta.

Yo, no lo voy a negar, creía que Mónica se encontraba todas las mañanas con un amante y, por una extraña perversión, me lo confesaba a su manera, así que, para llevarle la contra, no le daba importancia al asunto y me dormía de nuevo. Se acabaron esas vacaciones y meses después, en casa, una noche en que Mónica estaba atenta a las noticias, gritó:

-Ahí está, ahí está -señalando con el dedo la televisión-. Ése es el falso jipiteca de Huatulco, el que te decía que me encontraba en el elevador...

Levanté entonces la vista del libro que leía para observar que, en la pantalla, estaban deteniendo a El Chueco por sus supuestos nexos con el narcotráfico, en especial, según recuerdo, con Amado Carrillo, El Señor de los Cielos.

-Por supuesto que es un falso jipiteca -dije con seguridad-, si acaso, se trata de un mayateca.

Mónica no se rió de mi chiste -a decir verdad, tampoco yo me hubiera reído- y subió el volumen de la tele.

Nos enteramos, pues, que durante una semana habíamos compartido hotel y, en el caso de Mónica, mar, elevador y miradas torcidas con Mario Ernesto Villanueva Madrid, chetumalteco nacido en 1948, ingeniero agrónomo, priísta, Presidente Municipal de Cancún, Senador y Gobernador de Quintana Roo, amigo de Salinas, enemigo de Zedillo, querido por la mayoría de sus gobernados y que desapareció dos días antes de entregar la gubernatura de su estado para, luego de años de evadir a la policía federal, ser detenido en Alfredo V. Bonfil, preso por narcotráfico, absuelto de tal cargo y vuelto a detener el mismo día en que salió libre, ahora, por una solicitud de extradición de Estados Unidos, en donde se le juzgó en ausencia por el mismo motivo que se le juzgara en México y, que yo, por creerlo amante de Mónica ni siquiera le invité un whisky para que me platicara alguna de sus muchas historias susceptibles de convertirse en crónicas, cuentos o novelas.

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