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El CIEM: casi medio siglo de excelencia académica
El compositor y catedrático José Julio Díaz Infante nos platica sobre su alma máter, a 45 años de su fundación.
El Centro de Investigación y Estudios de la Música (CIEM), cumple 45 años de formar a talentosos músicos a nivel profesional, como por ejemplo, Alondra de la Parra y Juan Pablo Manzanero. La escuela se fundó en 1972 bajo la dirección de la doctora honoris causa María Antonieta Lozano, quien dio inicio a un nuevo concepto en la enseñanza de la música al crear una metodología especializada, material didáctico, técnicas de enseñanza, administración académica y un laboratorio de investigación músico-pedagógica.
Parte de la filosofía del CIEM, se basa romper con el mito de que los músicos se mueren de hambre. La institución se jacta de ser el mayor semillero de músicos de reconocimiento internacional, y dejando claro que la música sí es una profesión . Según datos de la escuela, sus estudiantes y egresados han obtenido cerca de 44 premios internacionales de composición en los lenguajes: acústico, electroacústico, electrónico y otras ramas de la creación musical.
Es también un orgullo para la escuela contar con un amplio número de exalumnos que se desempeñan exitosamente en países como Austria, Italia, Holanda, Francia, Inglaterra, Nueva York, Los Ángeles, Chile, República Checa, Australia y México.
El CIEM se creó ante la necesidad de profesionales de la música que querían completar su formación y tenían lagunas y querían tener algo más sólido en la composición y la armonía. Y con el paso del tiempo se ha ido nutriendo de nuevas ideas y se ha ido reinventando. Lo que lo hace diferente, además de sus sistemas especializados, es que te permite comenzar a estudiar de manera tardía , nos platica el compositor José Julio Díaz Infante, egresado de la institución y profesor de la misma, sin mencionar que es el actual Coordinador Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes.
Por supuesto que, en música, mientras más joven entres a estudiar mejor, pero hay gente que decide hacerlo a los 17 o 20 años. Y querer empezar a esa edad era un problema, no había casi opciones de tener una formación seria y profesional, no había nadie que la ofreciera. Gran parte de los que estudiamos ahí comenzamos así , agrega José Julio.
Otra de las particularidades de la escuela es su aproximación a los géneros musicales. Para el CIEM, la música es una: Es la música popular, es jazz, es folclórica, es rock y pop, pero también clásica de concierto, contemporánea (...) Los estilos de la música son amplios y las escuelas de corte tradicional se abocan sólo a la música clásica, o las escuelas privadas a lo contemporáneo-popular. En el CIEM se toma lo mejor de las dos músicas, digamos, tanto académica (de concierto) como popular. Y toda esa formación llega a ocasionar que roqueros acaben siendo compositores de orquesta sinfónica o al revés. En la escuela se les abre al panorama, porque una no excluye a la otra. hoy en día los músicos deben ser más diversos en todos sentidos. Hay muchos especialistas, pero el músico puede ser ejecutante, docente, arreglista y músico de estudio , comenta José Julio.
Según el compositor, la música es importante para cualquier persona, no sólo para quienes desean dedicarse de manera formal, por eso vale la pena incorporar la enseñanza a temprana edad: Los que estudian música mejoran en matemáticas y en el inglés, por ejemplo. Eso es lo que falta en el país, se desaprovechan las características de la música como lenguaje abstracto (escritura, ejecución), que pueden funcionar como herramientas de formación en la primera edad . Por cierto, el CIEM cuenta también con programas infantiles de enseñanza. Por último, José Julio Díaz agregó: El CIEM es mi alma mater, la institución que me ha formado como compositor y docente, y es parte de mi proyecto de vida .