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Arte e Ideas

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Carlos Cuarón, cineasta

Su película Besos de azúcar es su trabajo más arriesgado y, por lo tanto, el más personal.

A Carlos Cuarón lo conozco desde niños. Cuando él llegó a la secundaria del Colegio Madrid, yo le presenté a un grupo de amigos que, desde entonces, festejamos los misterios de la vida, incluido un equipo de futbol en el que, sábado a sábado, nos batimos en contra de escuadras varios años menores que la nuestra. Pero más allá de esta y otras experiencias místicas, quiero hablar de su cine, pues acaba de estrenar el largometraje Besos de azúcar, del cual es productor, director y guionista.

Los orígenes de la filmografía de Carlos son eminentemente literarios. Desde joven le gustaba leer y escribir historias, tanto así que en la preparatoria desertamos de cuantos talleres se daban en el colegio para, junto con Carlos Vidali y varias compañeras, crear un taller de literatura en el que, muchos años después, puedo decir que nos la pasábamos muy bien.

Una vez que salimos del Madrid, el Cuarón se fue a vivir a Dinamarca y a su regreso resucitamos nuestro colectivo literario, pero sin las musas, lo que influyó en la poca vida de esta segunda etapa del taller. Sin embargo, ahí, en la casa de cualquiera de nosotros, escribió los primeros borradores o tratamientos de Sólo con tu pareja, que luego coescribiría y filmaría su hermano Alfonso, y que marcó un hito en lo que se llamaba el nuevo cine mexicano, pues era y es una comedia de excelente factura, que hizo que el público nacional volviera a ver películas mexicanas. Además, con dicha cinta, co-protagonizada por Daniel Giménez Cacho y Claudia Ramírez, los Cuarón ganaron el Ariel al mejor guión original.

Por esa época, Carlos ya estudiaba Letras Inglesas en la UNAM; escribió algunos capítulos para la serie televisiva Hora marcada; tomó un taller cinematográfico con Syd Field, dos laboratorios de guionismo en el Instituto Sundance y, más tarde, junto con Flavio González Mello y Alejandro Lubezki, fundamos una compañía en la que vendíamos conceptos y guiones al mejor postor. Nunca ganamos mucho dinero, pero sí nos divertimos bastante.

Tal aventura habrá durado dos o tres años y luego volví a coincidir con Carlos cuando nos dieron por primera vez la beca de Jóvenes Creadores del FONCA. Si mal no recuerdo él la recibió en el área de Dramaturgia por alguna de sus obras teatrales: Llantas contra el pavimento o Zapatos y alpargatas o Puro y natural, entre otras, algunas de éstas publicadas por la Compañía Perpetua, de Rodrigo Johnson.

Carlos siguió escribiendo cortos y largometrajes y, en 1997, debutó como director con un pequeño filme de su autoría, Sístole diástole, teniendo como protagonista a Salma Hayek, y cuatro años después hizo el guión de Y tu mamá también, que es una crónica de anécdotas vividas por el propio Cuarón en la adolescencia. De nuevo, Alfonso fue su coguionista y en los papeles estelares estaban Maribel Verdú, Gael García y Diego Luna; fue la cinta con la que los Cuarón ganaron el León de Plata (en el Festival de Cine de Venecia) y una nominación al Oscar en la categoría de mejor guión original.

Para el 2008, Carlos se decidió a dirigir su primer largometraje, Rudo y cursi, otra cinta en la que él hizo el guión, en la que los protagonistas volvieron a ser Gael y Diego y que es la tercera mejor película mexicana de tema futbolístico, sólo atrás de Los hijos de Don Venancio y Los nietos de Don Venacio, ambas dirigidas y actuadas por Joaquín Pardavé.

En lo que toca a Besos de azúcar, que desde la semana pasada está en cartelera, hay que destacar que es su trabajo más arriesgado y, por lo tanto, el más personal. Cuenta la historia de amor de una niña y un niño, ambos de Tepito, y las circunstancias adversas que los rodean. Y logra un retrato de la realidad asombroso y perfecto en cuanto a su factura. En éste, su nuevo largometraje, se aleja de los clichés del cine comercial, no recurre a actores o actrices famosos, su humor no es nada fácil y ahonda en la condición humana de un México lacerante y lleno de prejuicios. Y otra cosa: lo bocadillos del coctel del estreno estaban muy ricos.

marcial@ficticia.com

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