Menos líderes sociales asesinados, pero más masacres y más del doble de desplazados. El conflicto armado en Colombia parece lejos de terminar. El vacío de poder que dejó la desaparición de las FARC ha propiciado la proliferación de grupos armados vinculados a economías ilegales. Según organizaciones de víctimas, la negativa del presidente De la Espriella a mantener la política de diálogo de su predecesor podría marcar también un retroceso en los modestos avances logrados por el acuerdo de paz de 2016, como los emprendimientos en pueblos afectados por el conflicto armado.
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