Lectura 7:00 min
¿Cómo usan la IA las organizaciones criminales? Esto dice un estudio
Un estudio elaborado por el investigador Juan Manuel Aguilar Antonio describe cómo organizaciones criminales mexicanas incorporan inteligencia artificial para reforzar logística, extorsión, vigilancia,reclutamiento, entre otros, mientras las instituciones de seguridad enfrentan el reto de responder a un delito cada vez más digital.

Foto: Archivo
La inteligencia artificial también está llegando al crimen organizado, un estudio del investigador Juan Manuel Aguilar-Antonio que detalla cómo el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa han comenzado a incorporar herramientas digitales para reforzar capacidades de logística, extorsión, vigilancia y reclutamiento.
Se trata de la investigación “Uso de la Inteligencia Artificial por Redes Criminales de Alto Riesgo”, elaborada por Aguilar-Antonio, profesor e investigador de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el marco del programa EL PAcCTO 2.0, con apoyo financiero de la Unión Europea.
El estudio presentado por el autor esta semana, analiza casos de organizaciones criminales de América Latina y otras regiones y las clasifica en agrupaciones jerárquicas tradicionales, redes distribuidas, plataformas criminales autónomas y actores paraestatales. Entre los casos estudiados aparecen el CJNG y el Cártel de Sinaloa.
Durante la presentación de la publicación, realizada en las instalaciones del Instituto Mexicano de Estudios Estratégicos en Seguridad y Defensa Nacionales (IMEESDN), Aguilar-Antonio explicó que la inteligencia artificial no sustituye las estructuras tradicionales de estos grupos, sino que puede ampliar sus capacidades: “La inteligencia artificial complementa las acciones tradicionales que ya hacen cada uno de estos grupos. Son organizaciones que funcionan bajo el ámbito concreto del control territorial, la intimidación y violencia física”

Durante la presentación, participaron el autor, Juan Manuel Aguilar-Antonio, el Dr. Leonardo Curzio, la Dra. Laura Coronado Contreras, la Emb. Eréndira Araceli Paz Campos y el Dr. Carlos Alberto Barrera Franco.
De acuerdo con el estudio, el CJNG y el Cártel de Sinaloa aparecen dentro de la categoría de organizaciones jerárquicas tradicionales que han incorporado herramientas digitales para fortalecer operaciones que ya realizaban mediante métodos convencionales. El análisis identifica aplicaciones relacionadas con logística, fraude, extorsión, vigilancia y control.
Entre los usos descritos se encuentra el denominado smart routing, mediante el cual herramientas algorítmicas pueden contribuir a planificar rutas y anticipar riesgos en actividades de tráfico de personas y drogas.
“El CJNG y el Cártel de Sinaloa han comenzado a integrar IA para optimizar rutas de tráfico de personas y drogas mediante algoritmos de navegación y predicción de riesgos. El uso de smart routing se ha documentado en informes regionales y permite evitar puntos de control, estimar tiempos de cruce y reducir exposición operativa. Estas aplicaciones suelen desarrollarse en colaboración con brokers digitales, regionales que ofrecen soluciones tecnológicas como servicio.”
De acuerdo con el texto, estas capacidades pueden utilizarse para estimar tiempos, identificar riesgos y disminuir la exposición de los operadores, además de recurrir a intermediarios tecnológicos que ofrecen soluciones digitales como servicio.
La inteligencia artificial forma parte de un ecosistema tecnológico más amplio que también incluye criptomonedas y blockchain, herramientas que, según el estudio, pueden ser utilizadas por el Cártel de Sinaloa para dificultar el rastreo de recursos y facilitar operaciones relacionadas con proveedores y servicios internacionales. En este esquema, la tecnología funciona como una herramienta para reducir la trazabilidad financiera de las operaciones criminales.
Clonación de voz y fraudes automatizados
Otro de los riesgos identificados está relacionado con la inteligencia artificial generativa. El estudio documenta el uso de modelos de lenguaje, herramientas de generación de contenido y sistemas capaces de imitar voces o producir imágenes y videos sintéticos.
En el caso de las organizaciones criminales mexicanas, la investigación vincula estas tecnologías con esquemas de fraude y extorsión. Entre las modalidades analizadas se encuentran los fraudes afectivos y la suplantación de identidad mediante contenidos generados artificialmente.
La posibilidad de clonar una voz puede utilizarse para construir escenarios ficticios de emergencia, secuestros o accidentes con el objetivo de presionar a una víctima y solicitar dinero. La publicación también plantea que la generación automatizada de contenidos puede ampliar el alcance de campañas de amenazas y suplantaciones.
Para Aguilar-Antonio, la incorporación de estas tecnologías también puede modificar las formas de control dentro de los territorios donde operan estos grupos: “Usan la IA para reforzar su soberanía territorial y disciplinar a sus integrantes.”
En este contexto, la llamada soberanía territorial no se limita al control físico de una zona. Puede comprender la capacidad de vigilar, identificar personas, controlar información y ejercer presión mediante herramientas digitales.
El reclutamiento se expande a las redes sociales
Otro de los elementos abordados durante la presentación fue el uso de plataformas digitales para acercarse a potenciales integrantes de organizaciones criminales.
El investigador señaló que las redes sociales, particularmente aquellas con contenido de video corto, pueden convertirse en espacios de exposición para jóvenes mediante contenidos que presentan determinados estilos de vida asociados con las organizaciones delictivas.
“En TikTok empiezan a salir cuentas con corridos tumbados, donde salen chicos manejando sus camionetas, tienen su gorra, mujeres, la parte concreta de una fiesta en una piscina etc… Y los chicos los empiezan a seguir, y hay hashtag que te conectan a otros contenidos y los chicos los empiezan a seguir y estas cuentas entran en contacto con los jóvenes como parte del proceso de reclutamiento de nuevos miembros de la delincuencia organizada.”
El investigador relacionó estas estrategias con el fenómeno de las desapariciones y señaló durante la presentación: “Eso puede explicar el gran drama de los desaparecidos en crisis nacionales como la que hemos vivido en concreto de El Rancho Izaguirre."
El CJNG necesita perfiles tecnológicos
Para Aguilar-Antonio, la transformación tecnológica también modifica los perfiles que las organizaciones criminales buscan incorporar. El investigador, quien también forma parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), señaló:“Ya no solo necesita pistoleros, necesita contadores, expertos en finanzas, programadores, químicos que sepan cocinar drogas, etc. (...) Lo que estaba haciendo el Cartel Jalisco es captar mayor número de elementos para la organización criminal, reproducir sus mensajes de violencia y creo que estan innovando como organizaciones criminales al utilizar estas plataformas digitales”
La investigación ubica este fenómeno dentro de una transición en la que las organizaciones tradicionales pueden combinar estructuras jerárquicas con herramientas digitales y servicios tecnológicos externos.
Un problema que rebasa a los cárteles mexicanos
El caso del CJNG y el Cártel de Sinaloa es una parte de una investigación más amplia. El estudio también analiza redes distribuidas como FunkSec, los Yahoo Boys y las llamadas Montadeudas; plataformas criminales autónomas como WormGPT, FraudGPT, DarkBARD, Xanthorox AI y Storm-2139; así como actores paraestatales y operaciones de desinformación vinculadas con Rusia e Irán.
La publicación identifica cuatro grandes áreas para fortalecer la respuesta institucional: actualización normativa, fortalecimiento de las capacidades policiales y judiciales, cooperación regional y protección de derechos.
El diagnóstico plantea que la inteligencia artificial no elimina las estructuras criminales tradicionales, pero puede hacer que algunas de sus operaciones sean más escalables, menos dependientes de la presencia física y capaces de apoyarse en redes digitales.
En el caso de México, el reto consiste en entender que la incorporación de inteligencia artificial no sustituye las armas, la violencia o el control territorial, sino que puede complementar esas capacidades con algoritmos, automatización y herramientas digitales.

Foto: Especial

