Construir un robot se ha convertido en la puerta de entrada para que miles de niños y niñas mexicanos descubran un interés por las habilidades STEM, que por sus siglas en inglés abarcan las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. La Fundación RobotiX lleva ya varios años impulsando el aprendizaje en la programación, diseño y construcción de robots y en colaboración con las secretarías de Comunicaciones y Transportes (SCT) y de Educación Pública (SEP) está llevando a cabo el Concurso Nacional de Robótica 2018.   

De acuerdo con Roberto Saint Martín, presidente y fundador de la Fundación RobotiX, desde hace 12 años, la fundación lleva a cabo la RobotiX Faire, que es una feria de robótica para niñas y niños. Con 35,000 competidores, desde 2017, es la competencia nacional de robótica más grande de América Latina y este año esperan recibir a más de 40,000 niños y niñas de toda la República Méxicana.

La competencia está dividida en varias etapas. El año pasado hubo más de 800 escuelas públicas invitadas, las cuales organizan un evento de robótica escolar cuyos ganadores son invitados a una competencia estatal y quienes salgan vencedores de ésta, tienen la oportunidad de venir a la UNAM, en la Ciudad de México, a participar en el certamen nacional, en el marco de la RobotiX Faire 2018.    

“Hacemos esto con la ayuda de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que lanzó los puntos México Conectado, una iniciativa que incluye 32 centros educativos de última generación, uno por estado de la República, en los que se ofrecen varios cursos, entre los que destacan los de robótica. Estos puntos forman parte de otra etapa, que llamamos la Feria Regional de Robótica, la cual tendrá lugar este sábado 24 de marzo, en donde competirán más de 3,400 niños y niñas de toda la República”, dijo Saint Martín. 

La Feria Nacional de Robótica 2018 será el 2 de junio y se espera que, de los 40,000 niños y niñas que hayan competido en las diferentes etapas, lleguen 2,000, los cuales buscarán ganarse un viaje a Sillicon Valley, en el que entre 30 y 40 alumnos visitarán en la primera semana de agosto próximo, las instalaciones de empresas tecnológicas como Google, Netflix y Cisco, y a instituciones como la NASA, Stanford y en donde los niños y niñas estarán en contacto con lo último de la innovación tecnológica.

Los centros educativos que participan en este concurso son aquellos que han implementado una metodología educativa en robótica mexicana diseñada por la Fundación RobotiX y son en su mayoría primarias, secundarias y centros de atención múltiple, por lo que también participan niños y niñas con discapacidad.

“Participan niños y niñas de entre 9 y 14 años, que construyen un robot dependiendo de su edad y de los recursos económicos de la escuela en la que estudian. En primaria se usan robots construidos con Lego, en secundaria con Arduino y la competencia es una pista en los que los alumnos deben completar una prueba sorpresa”, dijo el presidente de la Fundación RobotiX.

A diferencia de otras competencias, en esta los alumnos no construyen un robot propio sino que la fundación presta los equipos a los largo de toda la competencia, en la que los alumnos deben programar el dispositivo para que complete una misión, que en este caso abordará la temática de las tecnologías por el planeta, con la que ayudarán a reducir la cantidad de especies animales en peligro de extinción. Deben hacer que el robot siga una línea bajo una trayectoria, recuperar un animal en extinción y regresar a la meta.

“Los niños deben programar al robot desde cero. Se toma en cuenta el porcentaje de la misión completado y el tiempo que tardan en llevarlo a cabo”, dijo Saint Martín.

El concurso cuenta con el apoyo de instituciones de los sectores público y privado, entre las que destacan Coordinación de la Sociedad de la Información y el Conocimiento (CSIC) de la SCT y la Fundación Lego. 

“Como Fundación RobotiX nos parece muy importante hablar de la perspectiva de género y de que la robótica y las habilidades STEM son para niñas y niños. De hecho estamos desarrollando un piloto de robótica en escuelas públicas de Campeche y Sonora, en el que hicimos una alianza con la SEP y con el CIDE y que está enfocado en secundarias y en la perspectiva de género, para medir qué impacto tiene enseñar robótica a todos los niños y niñas por igual, no solamente a un grupo por la tarde, sino a toda la matrícula escolar”, dijo.

De acuerdo con la Fundación RobotiX, la experiencia en estos 12 años que lleva el concurso ha sido muy satisfactoria. “Hemos visto en los Puntos México Conectado que hace tres años, prácticamente todos los ganadores eran niños y el año pasado vimos, que de los nueve ganadores del primer lugar, siete eran niñas, por lo que vemos que cada vez más niñas se involucran en la robótica y que cada vez más las familias rompen ese viejo paradigma de que la robótica es para niños”, dijo.

De acuerdo con Saint Martín, el mayor logro que ha obtenido esta iniciativa es el empoderamiento que otorga a los infantes, ya que el desarrollo emocional que se genera en un niño o una niña que sabe que puede construir un robot es inmenso.

“Lo que más vemos es que la expectativa de los alumnos sobre sí mismos cambia de forma radical. De las primeras generaciones, tenemos alumnos que están a punto de entrar a instituciones académicas como el MIT o aquellos que ahora son arquitectos o que están a punto de entrar a estudiar paleontología, por lo que no se trata de que todos sean ingenieros, sino de que quieren involucrarse en proyectos de alto impacto para la sociedad”, remató.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx