Latinoamérica conocerá sus primeros servicios de telecomunicaciones sobre redes de quinta generación (5G) a partir de este año. Telefónica, TIM y América Móvil han prometido productos así para Brasil, Colombia, Perú y México en los siguientes meses. AMX, por ejemplo, reafirmó la semana pasada que Telmex iniciará pronto con despliegues de 5G y es posible que éstos inicien por el segmento empresarial ante los 300,000 kilómetros de redes de fibra óptica que ese operador presume tener y los 50 MHz recién refrendados en la banda de 3.5 GHz, benéfica para comunicación por 5G en hogar y fábricas, y para fortalecimientos de coberturas también.

Axtel y AT&T han deslizado en prensa algunos de sus planes para despliegues de 5G, aunque no han esclarecido qué rubro será su primer objetivo comercial. Axtel se desprendió de su negocio de consumo masivo en 2019 y escindió su infraestructura de fibra en una nueva unidad para maximizar su aprovechamiento en negocios corporativos, mientras que AT&T se fortaleció en el segmento móvil de prepago, pero ambas compañías también refrendaron 50 MHz de 3.5 GHz para productos 5G, un insumo con el podrían vender Internet de alta velocidad fijo inalámbrico para hogares u ocupar esa banda para “remplazar” los costosos despliegues de fibra óptica en zonas donde haga sentido esa táctica y ampliar por otro camino las coberturas de sus propias redes.

Pero ante una tecnología que promete una variedad de aplicaciones posibles para la industria, la salud, la educación o el entretenimiento, aunque sin modelos de negocios claros, expertos debaten cuál podría ser la alternativa más viable para que los operadores empiecen sus despliegues de redes de quinta generación. Una red de entretenimiento o una red para productividad y conectividad, es la cuestión.

México tiene 80 millones de personas con acceso a Internet; 70% de grado de penetración y la población del país era de 129 millones de habitantes en 2017. La deuda más importante en conectividad está en que sólo dos de cada diez hogares en situación de pobreza en este país tienen Internet, reveló ayer la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH).

El consumidor además concibe a las redes de quinta generación básicamente como un habilitador de velocidad de Internet. Un 64% así lo cree y estima que con esa velocidad podría aprovechar de mejor manera aplicaciones de realidad virtual para eventos como el Super Bowl o los Oscar. Otro 26% ve en la 5G una mejor experiencia en videojuegos, según las 2,000 personas encuestadas por la tecnológica Amdocs.

Esto es una muestra de que además de que no se conoce un modelo de negocio para monetizar a las redes 5G, poco ha permeado la idea de que también que esa tecnología puede hacer más productivas a las empresas y mejorar la conectividad de los países, platicó Rodrigo Ramírez Pinto, exviceministro de telecomunicaciones de Chile. Hay un aliciente en cuanto consumo, de acuerdo con Amdocs, un 70% de los entrevistados estaría dispuesto a pagar más por un paquete de servicios 5G.

Ramírez Pinto expuso que en las construcciones de redes 5G el criterio del ARPU (nivel de consumo mensual por usuario) es en cierto grado determinante, pero esa tecnología posibilitará otros negocios distintos al segmento móvil de donde deriva el ARPU y entonces el dilema no está en cuánto dinero se tiene disponible para inversión, sino en qué nicho invertir para generar ingresos con 5G y seguir avanzando sobre esa tecnología. En este enunciado coincide Enrique Ramírez, director de tecnología de Nokia para América Latina.

“5G no se enfoca sólo a usuarios móviles y sus mayores beneficios vienen de uso de redes empresariales o de casos de tipo industrial, de donde los operadores móviles pueden tener nuevas fuentes de ingresos. Dependerá de la estrategia del operador móvil dónde iniciar desarrollos, en el mercado empresarial o residencial”; es decir, una estrategia más enfocada a un servicio de entretenimiento o productividad.

En América Latina el mercado ha entrado en etapa de maduración; la penetración de Internet rebasa en algunos países una cuota del 80% y el ARPU ha disminuido a la mitad respecto al nivel de hace ocho años, en tanto que las economías latinoamericanas desaceleran y las políticas públicas no ayudan tanto en general a todo el sector, por ello los costos de desplegar 5G se maximizan y esto ya es sabido, dijo Rodrigo Ramírez Pinto.

Ahora hay que poner atención en el tipo de despliegue de red, por ejemplo una adecuación de red de telecomunicaciones ya existente o la construcción de nueva infraestructura para definir con tipo de oferta salir al mercado.

“Si voy a buscar al usuario final, al usuario que consume YouTube, va a ser sobre el mejoramiento de lo ya existente, para que descarguen más rápido un video, allí claro que va ser relevante el ARPU. O si concibo una nueva red, una infraestructura habilitante para una matriz productiva en donde el desafío de la región precisamente es buscar a Internet e incrustarlo en el sistema productivo de cada país, porque hoy existe una precariedad de su uso en Pymes; es muy básico el Internet aplicado a modelos productivos. Hay ahí un déficit brutal”.

La tecnología 5G, por ejemplo, traerá la posibilidad de aplicar soluciones de Internet de las cosas a la industria y ello permitirá la creación de otro tipo de empleo y desaparición de algunos, pero para aprovechar de otra manera al capital humano. 5G también irrumpe en un tiempo en que una misma empresa no participa en todas las verticales de negocio: prestación de servicio, operador de infraestructura, generador de contenido, etc.

“Cualquiera que sea el escenario siempre para esta industria va a ser relevante que el operador preste servicios al cliente final, porque no sólo podemos hacer un despliegue masivo de alta capilaridad de despliegue de infraestructura, pero si no hay el servicio montado sobre esa red para el cliente final podría a quedar allí una infraestructura pasiva, pero también es cierto que estamos creando infraestructura para el ocio, la entretención y cero diseño para un Internet que potencie el estado del sistema productivo para nuevas industrias y nuevas verticales; que potencie las economías”, dijo Rodrigo Ramírez Pinto, presidente Cámara Chilena de Infraestructura Digital.

rrg