El Congreso peruano aprobó un segundo retiro parcial de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) de hasta 17,200 soles (4,780 dólares). Para esta acción podrán aplicar aquellos ahorradores que no aportaron a su cuenta en los últimos 12 meses; este retiro se realizaría en tres partes.

Esta facultad no será aplicable a quienes califiquen para acceder al Régimen de Jubilación Anticipada de Desempleo (REJA). El texto indica que los afiliados podrán presentar su solicitud de forma remota, virtual o presencial y por única vez, dentro de los 90 días calendarios posteriores a la vigencia del reglamente de la ley.

También se aprobó la liberación extraordinaria para los cuentahabientes diagnosticados con enfermedades oncológicas o hematológicas. Si siguen aportando, o no, no es relevante, el retiro sería en una sola exhibición. La entrega de estos aportes se efectuará en un plazo de 30 días calendarios de haberse presentado la solicitud y en un solo desembolso. Se indica además que los afiliados podrán presentar su solicitud de forma remota, virtual o presencial y por única vez, dentro de los 90 días calendarios posteriores a la vigencia del reglamento de la ley.

En entrevista, José Santos Rodríguez, economista de la Pontificia Universidad de Perú, mencionó que se debe de mirar el contexto de lo que sucede porque es la segunda vez que en este año se elaboran estas propuestas, además, aclaró que la situación es tensa entre el Ejecutivo y Legislativo porque este último propuso que se retirarán fondos de mayor magnitud. La oposición en el Congreso proponía el retiro de hasta 100% de los fondos.

En abril se aprobó el primer retiro de hasta 25% de las AFP, es decir 12,900 soles (3,500 dólares, aproximadamente) para paliar los estragos de la crisis económica derivada del confinamiento por la pandemia del Covid-19.

Para el economista esta iniciativa no ayudará ni a la mitad de la población peruana porque la gran mayoría de la Población Económicamente Activa trabaja en la informalidad y no tiene acceso al sistema AFP.

“Tampoco es el grupo más grande de la fuerza laboral (los que aportan en la AFP), ni el más vulnerable, ni el más expuesto en razones de pobreza aunque no significa que no los haya golpeado la pandemia (...) a los que si golpeó duramente es a la gente que trabaja en la informalidad (...) ellos no aportan a las AFP”. No obstante, para el catedrático, las motivaciones para retirar recursos no dejan de ser importantes e interesantes de considerar.

“En Perú la pandemia ha tenido un duro golpe en la economía y por tanto ha afectado a los mercados laborales (...) Esta iniciativa busca dar facilidades para cierto grupo de la población a partir de su ahorro”, mencionó. (con información de Gestión/Perú)

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