La situación de las microfinanzas y las instituciones dedicadas a éstas no ha sido la mejor durante este año. El sector ya no crece a tasas de dos dígitos, como era antes, y el panorama se ha complicado por la falta de fondeo de la banca de desarrollo, lo que ha provocado que su colocación se detenga y que el número de clientes que atienden se reduzca. Sin embargo, esta situación, más que una tragedia, se tiene que ver como una oportunidad para que haya una evolución en el sector, indicó Claudia Revilla Ostos, directora de la red de microfinancieras ProDesarrollo.

Revilla Ostos reconoció que la entrada del gobierno actual ha complicado el panorama para las entidades de microfinanzas, por lo que para poder superar esta situación se contempla iniciar varios esquemas piloto en el estado de Yucatán, mismos que podrían encauzar el camino para encontrar las áreas de oportunidad de regulación y de mercado, con el fin de que estas organizaciones tengan un mayor impacto en sus más de 6.5 millones de clientes que atienden en la actualidad.

“Más allá de los cambios en el gobierno, nosotros no hemos ido cambiando de acuerdo con el avance de la tecnología, de las necesidades, que son distintas del empresario, ya tienen mucho más créditos, ya tienen otro aprendizaje (...) Siempre los cambios son fracturas, pero también son oportunidades”, comentó la directora de la red que representa a 67 entidades microfinancieras que operan bajo distintas figuras.

De acuerdo con la directora de ProDesarrollo, es necesario que las microfinancieras evolucionen a un esquema de finanzas inclusivas y que su fin no sea sólo bancarizar sino generar salud financiera que, según el Banco Mundial, significa que una persona no sólo sea atendida por una entidad formal sino que ésta le dé las herramientas para que, en caso de un imprevisto que le impida dejar su labor, tenga los recursos para subsistir por lo menos tres meses.

En este contexto, Revilla Ostos explicó que la red comenzará con programas piloto en Yucatán, que involucren un fideicomiso compuesto tanto de recursos públicos como privados; esquemas que incentiven el ahorro; seguros para empresarios que los protejan ante eventualidades e incluso programas de innovaciones, como, por ejemplo, el Cobro Digital, que es la plataforma del Banco de México para facilitar pagos por medio de teléfonos celulares vía la tecnología QR y NFC.

Caída de fondeo

Revilla Ostos destacó que durante este año muchas de las microfinancieras afiliadas a la red han tenido problemas de liquidez, pues la banca de desarrollo no ha abierto ninguna nueva línea de fondeo, lo que ha provocado que muchas entidades se hayan enfocado en la recuperación de créditos, en lugar de la colocación, además de que se redujo el número de clientes, ya que se dejaron de atender a 500,000 personas, tan sólo en los primeros tres meses del año.

“La banca de desarrollo se paralizó desde que se sabía que habría cambio de gobierno”, dijo la directiva de ProDesarrollo y añadió que en este panorama, uno de los esquemas que se probará en Yucatán es un fideicomiso, compuesto por recursos públicos y privados, que iniciará con 400 millones de pesos para poder fondear a las entidades que trabajen en zonas de alta y muy alta marginación”.