Para romper la inercia de evolución del ahorro es importante generar políticas públicas que den incentivos operativos y fiscales, pues México no cuenta con las necesarias, según especialistas de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef) del ITAM.

El análisis “Importancia de Diseñar Políticas Públicas para Fomentar el Ahorro” señala que la reforma hacendaria del 2013 limitó la transformación del ahorro interno, ya que no consideró que debe existir promoción como precondición para lograr un aumento en el crédito en la economía sin generar vulnerabilidad.

“El aumento del ahorro interno y el desarrollo financiero son básicos para la estabilidad y el crecimiento económico. La reforma hacendaria define condiciones impositivas que eliminan incentivos y pueden afectar su desempeño en los próximos años volviendo a México cada vez más dependiente del ahorro externo”.

De igual manera, señala que en caso de no adoptar una agenda de promoción interna se acentuaría la vulnerabilidad que tiene el sistema mexicano por el alto ahorro proveniente del exterior y afirma que la consecuencia en caso de no tener financiamiento externo puede ser una restricción a la oferta de crédito en México.

“Se debe promover el diseño de una política pública para aumentar la tasa de crecimiento del ahorro interno en México por parte de la administración pública. Esta política debe tener el mismo nivel de importancia que el aumento en el crédito al sector privado. Se debe procurar un enfoque integral de desarrollo del sistema financiero tanto en la parte del ahorro como en la del financiamiento”.

Enfatizó que las consecuencias que trae a los trabajadores es una baja cuota de aportaciones, al afectar la cantidad de dinero que reciben en pensiones una vez que terminaron su vida laboral.

Analistas proponen aumentar la cuota para generar un mayor ahorro individual; estudiar mecanismos para realmente incentivar el ahorro voluntario; el ahorro debe tener neutralidad respecto del vehículo de inversión, es decir, formar competencia vía mayores rendimientos y mejor servicio al cliente; la regulación financiera de los distintos intermediarios debe favorecer el tener un ahorro más diversificado y con un adecuado nivel de relación riesgo-rendimiento y por último revisar aquellas reglas fiscales específicas que generan distorsiones.

“En la medida en que se entienda la importancia del ahorro interno y logre un buen nivel, habrá recursos suficientes para poder financiar el desarrollo del país”, puntualiza.

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