Las remesas que enviaron los mexicanos que trabajan en el exterior a sus familias en el país durante abril sumaron 2,716.9 millones de dólares, el mayor monto que se haya captado en la historia, en un solo mes, según información del Banco de México.

Con este nuevo dato, se supera el récord anterior alcanzado en octubre, cuando se recibieron 2,642.7 millones de dólares.

Al cambiar estos recursos a pesos mexicanos, que es como los gastan o invierten los 1.4 millones de hogares receptores de estos recursos, en abril percibieron un fortalecimiento en el ingreso, equivalente a 10.3% también anual, estimó desde Nueva York, Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs.

Este fortalecimiento en la percepción de la remesa es en términos reales, que significa pasarle el filtro de la inflación y con el impacto de la depreciación del peso mexicano frente al dólar, una situación que no se veía desde noviembre del año pasado, acotó Juan José Li Ng, economista sénior en BBVA Research.

Los envíos que hicieron los 8 millones de mexicanos que trabajan en el exterior y originan las remesas resultaron 17.9% superiores al flujo registrado un año antes, lo que es un nuevo récord histórico.

La entrada nunca antes vista es explicada por la expansión de la economía de Estados Unidos, el saludable comportamiento del empleo en aquel país y la incertidumbre de los migrantes que en Estados Unidos podrían continuar descontando una mayor probabilidad de ser deportados, acotó aparte Francisco Flores, economista de Banorte-Ixe.

Con estos envíos históricos en el mes, se completó una entrada acumulada récord de enero a abril por 9,752 millones de dólares.

El mayor giro mensual

De acuerdo con la información del Banco, las remesas llegaron a las familias mexicanas en 8.5 millones de operaciones que ingresaron por canales no bancarios. Cada giro traía en promedio 320 dólares, lo que se convierte también en el mayor cheque medio por familia.

Como sucede cada mes, más de 90% de las remesas totales ingresó a México vía transferencias electrónicas, esto es 8.2 millones de estas transacciones. El resto ingresó vía money orders, así como efectivo y en especie.

Francisco Flores de Banorte-Ixe prevé que el crecimiento en el flujo de remesas estará subordinado al dinamismo del mercado laboral y a la política migratoria de Estados Unidos.

Por su parte, el economista de Goldman Sachs, Alberto Ramos, explica que, como las remesas son vistas por los migrantes desplazados como una forma de ahorro, puede asumirse que también han incorporado la política antiinmigrante de la administración Trump.

De acuerdo con la encuesta anual del Centro de Estudios Monetarios de América Latina, incluida en el libro Migración mexicana, remesas e inclusión financiera, “los migrantes mexicanos que trabajan en Estados Unidos sin legalizar su situación suelen enviar más recursos a sus familias en México, lo que dista del flujo que mandan cuando ya cuentan con sus papeles”.

Según los resultados de la misma encuesta, divulgada en abril pasado, la madre del remitente fue mencionada con mayor frecuencia como beneficiaria de las remesas al referirla en 49.8% de los cuestionados.

Además, ahí mismo evidencian que el porcentaje de encuestados que envía remesas aumenta gradualmente con la edad y alcanza un máximo en el rango de 36 a 45 años. Es decir, según los resultados, 71% de los mexicanos que tienen entre 46 y 55 años envía remesas a sus hogares en México. En contraste, los que menos envían son los que tienen 66 años o más.

ymorales@eleconomista.com.mx