Para el siguiente año, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador realizará el mayor gasto en pensiones y jubilaciones del sector público en la historia del país con un total de 928,000 millones de pesos. Éste es el monto más alto que se haya registrado desde 1995, año a partir del cual tiene registro la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Carlos Ramírez, presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), comentó que este gasto se debe en gran medida al pago de pensiones de las personas que están todavía en el régimen de transición, es decir, aquellas que  aún cotizan bajo el régimen de la Ley del Seguro Social de 1973.

“El crecimiento del pago es un problema derivado de las pensiones muy generosas que ofrecía el viejo sistema de beneficio definido, el cual seguirá creciendo en los próximos 30 años porque se están empezando a jubilar más rápido”, dijo en entrevista.

Menciona que los bajos requisitos que contempla la ley de 1973 (500 semanas de cotización) permiten prever que una proporción importante de ellos logrará pensionarse. “Es decir, cualquier trabajador de la generación de transición que presente una densidad de cotización mayor a 25% tiene altas probabilidades de lograr pensionarse”.

A su parecer, una solución que podría ayudar a enfrentar este gasto es aumentar los impuestos de la generación de transición, pues una gran parte de sus pensiones se subsidia con el erario o bien incrementando el ahorro obligatorio que hacen para fondear su pensión.

“El tema de la generación de transición es que la mayor parte de lo que ahorraron en su vida laboral no alcanzaría para pagar su pensión, por lo que está altamente subsidiada; entonces, si elevas el monto de la aportación, ellos aportarían más para pagarse su pensión”.

En el 2016, la Base de Datos Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro reportaba más de 20 millones de trabajadores que pertenecen a la generación de transición.

Presupuesto en pensiones es regresivo

En un estudio, la Consar muestra que el presupuesto que se destina cada año al pago de pensiones y jubilaciones es regresivo, pues los últimos deciles de la población, los que perciben mayores ingresos (IX y X), concentraron 65.2% del gasto total en pensiones en el 2016.En el caso de la generación de transición, la mayor parte del gasto en pensiones se concentra en los tres deciles de mayores ingresos del país (70% de las transferencias en el caso de IMSS y cerca de 90% de este gasto en el caso de ISSSTE).

“El creciente gasto en pensiones de la generación de transición y regresividad del mismo son temas que deberán ser considerados en la evaluación futura de la situación de las pensiones en el país”, expone la Consar en su estudio “El gasto público en pensiones: ¿regresivo o progresivo?”.

Reforma en pensiones

En su momento, Arturo Herrera, el próximo subsecretario de Hacienda, indicó que el gobierno de López Obrador abordará el tema de pensiones, pero sólo habló de las afores y de cómo se enfocarán en revisar el cobro de comisiones y el régimen de inversión.

Pablo Antolín, economista de la unidad de pensiones en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mencionó que cualquier reforma a un sistema de pensiones tiene que ser integral y no sólo en partes.

“Lo que está proponiendo el nuevo gobierno es una parte de la reforma integral que requiere el sistema de pensiones, pero no es la única parte para resolver el problema que enfrenta el país en esta materia”.

Recordó que, para enfrentar la parte del gasto en pensiones, se propuso el esquema de prorrateo, en donde se establecía una fecha para que la generación de transición percibiera su pensión bajo dos regímenes, una por parte de la ley de 1973 y la segunda por la de 1997.

Al respecto, el presidente de la Consar refirió que el prorrateo es una buena opción siempre y cuando no se vulneren los derechos de nadie. “Lo que debe procurarse es que ambos sistemas sean equitativos. La propuesta de prorrateo debe discutirse, al igual que el aumento en la edad de retiro”.