Para el BBVA, la entrada de las llamadas bigtech (Google, Apple, Facebook, Amazon) al sector financiero, puede representar ciertos riesgos para la estabilidad del sistema financiero, por lo que sugiere que las autoridades de los diferentes países consideren otras  medidas regulatorias aplicables a estos gigantes tecnológicos. 

En el documento titulado “De Fintech a bigtech: una respuesta regulatoria en evolución”, elaborado por BBVA Research a nivel global, se destaca que si bien la primera oleada de la irrupción tecnológica, de parte de las fintech, aunque de manera fragmentada, ha sido atendida por las autoridades en las diferentes jurisdicciones, pero hace falta para lo relacionado con los gigantes tecnológicos.

“Este aumento de la competencia, a pesar de tener beneficios obvios, podría tener implicaciones para la estabilidad financiera, la protección del consumidor y la integridad del sistema financiero, que requieren de una respuesta de los supervisores y formuladores de política”, señala el documento.

Añade que si bien las fintech operan principalmente con servicios financiero, las bigtech los ofrecen sólo como una extensión de un conjunto mucho más amplio de líneas de negocios. “Esto se debe a la estrategia compartida de estas compañías, de construir alrededor de sus clientes un ecosistema de productos y servicios interconectados”.

Además, señala, pueden alcanzar una escala muy rápida al ingresar a nuevas líneas de negocio, y tienen acceso a grandes cantidades de datos. 

Los riesgos

BBVA resalta que, ante esta situación, podrían surgir riesgos de estabilidad financiera si las bigtech ganan una posición dominante en diferentes verticales.

Uno está relacionado con los pagos y otros servicios de depósito de valor, pues si estos, como el dinero electrónico, se utilizaran de manera prominente en una economía, se podría controlar un conjunto relativamente grande de fondos fuera del sistema bancario.

Además, es probable que este grupo de fondos muestre una mayor movilidad en comparación con los depósitos minoristas, lo que puede reducir la estabilidad de la financiación bancaria”.

En cuanto a los préstamos, el documento de BBVA Research considera que una rápida expansión de la provisión por parte de las empresas bigtech podría generar riesgos como la posible reducción en los estándares de préstamos, además de que existe incertidumbre sobre el desempeño de nuevas formas de evaluación crediticia, y la capacidad de las bigtech para mantener la oferta durante una recesión, no está clara.

Los riesgos de estabilidad financiera también pueden surgir como resultado de su importancia sistémica, el aumento de la interconexión y los vínculos operativos y el cambio en la estructura de la industria”.

De igual forma, menciona que cuando las bigtech agregan nuevas capas, además de los servicios existentes, podrían convertirse en infraestructuras críticas para el funcionamiento del mercado, por lo que su fracaso podría causar una interrupción generalizada en otras partes del sistema financiero o la economía en general.

Aunado a ello, según lo ha mencionado la propia Junta de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), la nueva estructura de la industria financiera podría ser una en la que un pequeño número de empresas domine, en lugar de diversificar, la provisión de ciertos servicios financieros.

“Es probable (también) que la creciente competencia bigtech, erosione la viabilidad de algunos modelos comerciales existentes y las instituciones financieras podrían ver afectada su capacidad de recuperación (…) esto podría generar riesgos de estabilidad financiera si no se garantiza una transformación ordenada de la industria”. 

Acciones adicionales de supervisores 

Ante esta situación, BBVA considera que podrían justificarse acciones adicionales por parte de los supervisores y formuladores de políticas, y para ello sugiere tres líneas principales de acción.

Primero, señala, los marcos de licencia y supervisión establecidos para actividades como el dinero electrónico o los préstamos no bancarios, pueden necesitar una revisión para garantizar su idoneidad ante los riegos potenciales de la prestación a gran escala de estos servicios por parte de bigtech, lo que podría incluir endurecer los requisitos prudenciales, además de considerar la incorporación a temas de supervisión en materia de lavado de dinero.

En segundo lugar, señala, debe haber una promoción de la innovación por parte de todos los jugadores en condiciones justas e iguales.

“Las autoridades deben abordar esas asimetrías en la regulación que no están justificadas por consideraciones de riesgo. Esto requiere la aplicación efectiva del principio ‘mismas actividades, mismos riesgos, mismas regulaciones’”.

Y finalmente, destaca, para garantizar una competencia justa incluso entre bigtech y otros jugadores, considera que la política de competencia debe actualizarse para garantizar que se tenga en cuenta adecuadamente el papel de los datos y el impacto de las fusiones y posibles prácticas anticompetitivas. 

“En conclusión, la respuesta adecuada a los posibles desafíos creados por la entrada de las empresas BigTech en el sector financiero requiere una combinación de diferentes medidas reguladoras (…) las autoridades financieras no pueden, por lo tanto, actuar de forma aislada. Más bien, deberían coordinarse con las autoridades en otros campos, especialmente la competencia y la protección de datos”, enfatiza.

Líneas de acción planteadas por BBVA

  • Ajuste de marcos regulatorios específicos de la actividad
  • Promoción de la innovación por parte de todos los jugadores en condiciones justas e iguales
  • Abordar la dimensión sistémica de bigtech