Pocas veces como en los más recientes tiempos se ha mencionado tanto la palabra incertidumbre. En el mundo, en general, prevalece una expectativa, traducida en ansiedad financiera, sobre lo que depara la economía mundial.

En buena medida, esta reacción obedece al desconcierto global sobre la guerra arancelaria que se ha desatado, principalmente, entre Estados Unidos (EU) y China. Si bien el fenómeno del proteccionismo se ha dado en distintos países, lo cierto es que prevalece el establecimiento de impuestos de Estados Unidos hacia otras naciones —México incluido— y quien ha respondido más enérgicamente ha sido, precisamente, China. Esto ha causado volatilidad cambiaria y una ola de nerviosismo entre los inversionistas internacionales.

Los especialistas calculan que esta situación permanecerá igual, al menos hasta pasar el otoño de 2020, ya que en esa época se efectuarán las elecciones presidenciales en EU y se asume que muchas de las represalias arancelarias de ese gobierno provienen de un afán electoral por parte del actual presidente, Donald Trump, quien estará buscando su reelección para los siguientes cuatro años.

La guerra comercial es inmaterial, ya que se relaciona con la desaceleración global y el fortalecimiento del dólar. Si bien la economía estadounidense todavía luce con sólidos fundamentales, la Fed sabe que la política monetaria funciona con cierto desfase y que el crecimiento global se desacelera, en general. Su respuesta (un descenso más agresivo de la tasa) se ha tardado en llegar, quizá el tiempo necesario para que se recojan los activos de mayor riesgo.

También es cierto que se respalda a la economía estadounidense frente a la segunda más importante del mundo, China, acaso porque la distancia ideológica con el gigante asiático es marcada en el ala occidental. Aunque frágil, la economía global se mantiene estable. Los inversionistas, no obstante, temen que una recesión esté cerca. Al cierre de esta edición, Estados Unidos ha logrado mantener un ciclo sólido y los datos más recientes demuestran una aceleración en el consumo. El resto de los bancos centrales parecen defender, al máximo, la prolongación de este ciclo, para ver si da tiempo de recuperar el vigor económico.

La edición 22 de IMEF ahonda en todos estos temas: el actual papel de la Fed, las oportunidades de inversión sectorial en tiempos de tasas con tendencia a la baja, así como los balances arancelarios en el comercio exterior. Es nuestra aportación para que el ritmo económico resulte más propicio para todos en este otoño.

El autor es presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.