Las consecuencias económicas de la pandemia del Covid-19 en los centros de trabajo deben enfrentarse de manera solidaria entre trabajadores, empresarios y autoridad, afirmó el secretario general de la Confederación de Obreros, Campesinos y Empleados de México (COCEM), Óscar Moreno Moreno.

Dijo que, en estos momentos, donde confluyen la pandemia, la entrada en vigor del T-MEC y la implementación de la Reforma Laboral, “sólo hay de dos sopas” para los dirigentes sindicales, “o le entran al tema del cambio que hoy requieren los trabajadores y el país, o se quedan ahí, rezagados, sin tener participación por sus agremiados”.

Indicó que al decretase las medidas de confinamiento social para detener la pandemia, el sector obrero en el país utilizó la mesa nacional de diálogo que se conformó antes de la pandemia con integrantes del Congreso del Trabajo y a la que se sumaron organizaciones sindicales independientes, para trabajar en la construcción de una agenda de trabajo para presentársela al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo que buscan es llegar a acuerdos que permitan a las empresas reactivar sus actividades en esta situación difícil, así como impulsar las propuestas para la implementación de transferencias monetarias directas para beneficiar a los trabajadores que han perdido su empleo, debido a las medidas dictadas por la autoridad para contener el también llamado coronavirus.

Moreno aseguró que se han encontrado apoyos de las diferentes bancadas en el Congreso de la Unión, para crear un fondo que permita implementar el salario solidario.

Explicó que el pasado 1 de mayo prácticamente todas las centrales obreras del país firmaron un documento en el que plantean un entendimiento con el presidente López Obrador para mantener la planta productiva, propiciar su crecimiento y atraer inversión que se traduzca en la creación de más empleos.

El dirigente aclara que las diferentes centrales y organizaciones obreras coinciden en lineamientos generales, pero cada sindicato realiza su trabajo para defender a sus representados, particularmente en el caso de despidos para que tengan lo que conforme a la ley les corresponde.

Por otra parte, opinó que si bien “vienen corriendo tiempos que no se pueden parar, como la entrada en vigor del T-MEC y la reforma laboral, hoy todo depende de la reactivación económica de las empresas que pueda traducirse en la normalización de los pagos a los trabajadores para que estos, con el consumo, ayuden a reactivar la economía”.

Durante los últimos meses, algunas empresas, de manera solidaria ayudaron a sus trabajadores que tuvieron que quedarse en casa en atención a las medidas para contener la pandemia, pero en algunos casos no los han podido mantener, al prolongarse el confinamiento y porque llegó el tiempo en que las economías de las empresas ya no aguantaron.

Luego, al reactivarse la economía, en ciertos sectores y con base a las disposiciones de la autoridad, algunas empresas incorporaron parcialmente a sus trabajadores y en algunos casos se les pagó al 100% sus salarios, algunas parcialmente y en otras se hicieron paros técnicos.

Dijo que también se dieron casos en que algunas empresas tuvieron que liquidar a sus trabajadores.

Al preguntarle si ha marcado la diferencia el hecho de que haya o no sindicato en las empresas a la hora de que los trabajadores defiendan sus derechos o reciban apoyos durante la pandemia del Covid-19, respondió que hay muchas empresas donde no hay sindicatos y seguramente en ellas las condiciones no son las mismas para generar convenios para poder trabajar, garantizar los derechos de sus trabajadores y que se puedan defender.

Moreno consideró que eso se va a reflejar en el número de demandas individuales ante las juntas locales de conciliación y arbitraje una vez que reabran actividades.

Agregó que el sindicato sirve tanto para la protección de los trabajadores y para la seguridad de las empresas por que son los que mantienen el equilibrio en la planta productiva.

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