El abogado Juan Collado, preso desde el 9 de julio por delincuencia organizada y lavado de dinero, movió 120 millones de dólares entre el 2006 y el 2015 en cuentas de Andorra; fue investigado por autoridades de ese país, pero la justicia mexicana no logró en el 2018 judicializar el caso, por lo cual el expediente fue archivado, reveló el diario El País.

El rotativo español informó tener registros de 24 cuentas en la Banca Privada d’Andorra (BPA) de empresas, principales inmobiliarias, constructoras, firmas textiles e informáticas radicadas en las Antillas Holandesas, en las que Collado fungía como beneficiario último.

Indicó que en el 2015, dichas cuentas fueron congeladas debido a que el banco fue cerrado por presuntas irregularidades, y posteriormente  la juez Canòlic Mingorance de Andorra embargó fondos por 85.7 millones de euros de 11 de las 24 cuentas por presuntas actividades de blanqueo de capitales.

“La investigación sobre Collado en Andorra arrancó a raíz del análisis de la estructura financiera de una exdirectiva de la BPA. El 15 de marzo del 2016, los agentes advirtieron que la exejecutiva de la filial de la entidad BPA Serveis, Cristina Lozano, figuró en el 2010 como representante de cuatro empresas andorranas cuyo beneficiario último era Collado. Las sociedades ingresaron entre septiembre y diciembre de ese año más de 40 millones de dólares.

“La investigación se archivó de forma provisional en octubre del 2018 después de que la fiscalía mexicana, entonces bajo el gobierno de Peña Nieto, remitiera a la magistrada varios informes en los que exculpaba a Collado”, según El País.

Representantes de Collado, según el medio español, iniciaron, ya durante el actual gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, acciones para desbloquear los fondos, lo cual sí fue  concedido, aunque Juan Collado fue detenido días después, el 9 de julio, por presuntas actividades de lavado de dinero y delincuencia organizada.

El rotativo señaló que las sociedades instrumentales en Andorra permitieron a Collado acceder a créditos mediante los cuales adquirió propiedades en Acapulco y Miami, así como un avión Cessna Citation y un Bombardier Challenger 601; estos dos últimos, mediante fondos de la sociedad holandesa Constelation Investments CV.